Las complejidades para regular a la inteligencia artificial existen en todo el mundo, primero por la velocidad en la que se mueve esta industria y segundo porque hay poco conocimiento técnico en torno a este tema. En México, el Senado de la República acaba de presentar una iniciativa que pretende crear un esquema de regulación, pero se enfrenta a varios retos.
El documento que presentó el Senado busca responder a riesgos reales, desde los deepfakes hasta la suplantación de identidad, el fraude digital y la desinformación automatizada. Pero en su intento por adelantarse a daños que ya son visibles, abre una puerta demasiado amplia para vigilar y sancionar la conversación pública.