México tiene una oportunidad de impulsar su industria de semiconductores de la mano de las fábricas automotrices , de electrónica y aeroespacial, las cuales pueden trasladar su infraestructura y experiencia de forma progresiva para aprovechar el crecimiento de los componentes electrónicos que vive el país.
“México posee industrias adyacentes como la automotriz, electrónica, aeroespacial y manufactura avanzada en cuyos procesos y capacidades pueden transferirse progresivamente hacia la cadena de semiconductores. (...) La pregunta correcta es cómo utilizamos la capacidad industrial existente como una escalera para avanzar hacia actividades progresivamente más sofisticadas", señala Jesús Silva, director asociado del programa de semiconductores en la Arizona State University.
El proceso de adaptación no exige desmantelar las plantas existentes, explica el especialista, sino de utilizar la experiencia acumulada en estampado, plásticos y metalmecánica como una escalera para escalar hacia componentes de mayor precisión exigidos por los microchips.