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De autos a microchips: Coahuila es referente de la reconversión industrial

El estado puede aprovechar capacidades de precisión, automatización y manufactura avanzada para integrarse a la cadena de semiconductores, aunque aún enfrenta brechas técnicas.
Una trabajadora en una planta de microchips instala componentes en una tarjeta madre que será exportada a Estados Unidos y Canadá desde México.
Según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, México ya no solo abastece de automóviles, autopartes o electrodomésticos, sino que cada vez vende más bienes de alta tecnología. (ULISES RUIZ/AFP)

México tiene una oportunidad de impulsar su industria de semiconductores de la mano de las fábricas automotrices , de electrónica y aeroespacial, las cuales pueden trasladar su infraestructura y experiencia de forma progresiva para aprovechar el crecimiento de los componentes electrónicos que vive el país.

“México posee industrias adyacentes como la automotriz, electrónica, aeroespacial y manufactura avanzada en cuyos procesos y capacidades pueden transferirse progresivamente hacia la cadena de semiconductores. (...) La pregunta correcta es cómo utilizamos la capacidad industrial existente como una escalera para avanzar hacia actividades progresivamente más sofisticadas", señala Jesús Silva, director asociado del programa de semiconductores en la Arizona State University.

El proceso de adaptación no exige desmantelar las plantas existentes, explica el especialista, sino de utilizar la experiencia acumulada en estampado, plásticos y metalmecánica como una escalera para escalar hacia componentes de mayor precisión exigidos por los microchips.

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El impacto de este cambio ya se refleja en la balanza comercial, donde las exportaciones de máquinas y unidades de procesamiento de datos ya comenzaron a desplazar al tradicional segmento de autopartes como principal motor exportador.

Según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, México ya no solo abastece de automóviles, autopartes o electrodomésticos, sino que cada vez vende más bienes de alta tecnología. Entre enero y mayo de 2026, las importaciones estadounidenses de productos de tecnología avanzada provenientes de México ascendieron a casi 78,000 millones de dólares, un crecimiento anual de 43%.

Además, la inversión de electrónicos captó 1,801 millones de dólares entre enero y junio, un aumento de 187.5% frente a los 626 millones registrados en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras del Registro Nacional de Inversiones Extranjeras de la Secretaría de Economía.

En contraste, la inversión destinada a la fabricación de automóviles y camiones bajó de 3,592 a 2,668 millones de dólares, una caída de 25.7%. En un año, esta actividad dejó de recibir 924 millones.

Coahuila, un estado ejemplar en la reconversión industrial

En regiones de alta vocación automotriz como Coahuila , la reconversión de las plantas locales muestra avances concretos. Según información que arrojó un diagnóstico de prefactibilidad hecho por la ASU, dicha entidad identifica ciertas áreas que se pueden trasladar de la industria automotriz a la de semiconductores.

Las oportunidades, cita Silva, se encuentran en componentes maquinados de precisión, empaques ESD, sistemas de administración térmica, automatización industrial y determinados elementos de infraestructura, así como ocho líneas arancelarias estratégicas donde la capacidad técnica mexicana puede cubrir la demanda de importaciones que Estados Unidos requiere diversificar.

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No obstante, puntualiza el especialista, dicho análisis es un instrumento de búsqueda de proveedores, mas no una predicción automática de sustitución, un matiz que considera importante, pues contar con experiencia automotriz o metalmecánica no convierte automáticamente a una empresa en proveedora de semiconductores.

Los retos de la transición de producir autos a chips

A pesar del potencial existente, la transición desde la manufactura de autopartes hacia los componentes de semiconductores enfrenta barreras técnicas severas que impiden un salto automático.

Para que una industria se integre a una nueva cadena, apunta el experto, el siguiente escalón requiere trazabilidad, metrología, control de configuración, protocolos de cuartos limpios, metrología avanzada y ciberseguridad industrial que transforman de fondo sus sistemas tradicionales de gestión de calidad.

Asimismo, se necesita de la validación directa de compradores, es decir, identificar dónde existe una ventaja industrial real y cómo elevarla sistemáticamente hasta los estándares de una de las cadenas productivas más exigentes del mundo.

En el ámbito del talento, la reconversión de las líneas de producción requiere que los ingenieros automotrices adquieran nuevas competencias en electrónica de potencia, metrología y automatización de procesos, por ello la academia impulsa programas de aceleración de habilidades como el Diversifying Semiconductor Supply Chains (DSSC), impulsado por ASU y la Secretaría de Economía, que facilitan la actualización técnica en estados industriales clave.

En última instancia, la capacidad de la industria automotriz mexicana para adaptar sus procesos será diferencial para definir si el país se consolida como un nodo de ingeniería y alta tecnología o permanece únicamente como una plataforma de ensamble final.

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