Estas victorias, señalaron analistas, otorgan peso político a la reacción en contra de los centros de datos y es probable que den paso a una regulación más estricta en torno a cómo se construyen dichas infraestructuras en todo el país, pues 26 candidatos de las elecciones presentaron promesas contra los data centers.
“La importancia de estas elecciones de mitad de mandato se asemeja más a un referéndum sobre la IA que sobre Trump”, dijo a Reuters Aidan Yao, estratega sénior de inversiones del Amundi Investment Institute. “Si el tema de la IA está sujeto a ciertas restricciones, entonces la economía estadounidense, la inflación y la política monetaria se vuelven muy inciertas”.
Texas, un estado central en la economía de data centers, tendrá una nueva gobernadora demócrata
El caso de Texas es crítico. La entidad, de acuerdo con estimaciones de GLJ Research, representa alrededor de una cuarta parte de la capacidad de centros de datos que hay en Estados Unidos y que se espera entrará en funcionamiento en el 2030.
Sin embargo, la elección de Hinojosa representa un cambio de paradigma importante, pues se trata de un estado de tradición conservadora y que durante años ha trabajado con Elon Musk y SpaceX para posicionarse como un centro tecnológico. De hecho, el empresario donó más de 150 millones de dólares ahí para la campaña republicana.
Como parte de sus planes en Texas, Musk planea construir una fábrica de chips, la TeraFab, en el condado de Grimes, para producir silicio para SpaceX, su división de IA SpaceXAI y otra de las empresas de Musk, la automotriz Tesla y, de hecho, en junio, los concejales locales otorgaron a TeraFab una exención total del impuesto a la propiedad, para disgusto de muchos residentes locales.
Tras los resultados electorales, Musk tuiteó: “Parece que mis láseres espaciales para interferir en las elecciones no funcionaron esta vez. Ahora los centros de datos en el espacio resultan bastante atractivos”.