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Nuestras Historias

Cuando el hambre te pone de malas

Nuevos datos indican que poner atención a tus emociones podría cancelar el sesgo que te causa el hambre e incluso ayudarte a reducir el mal humor.

Nota del editor: Jennifer MacCormack es estudiante del doctorado en Psicología y Neurociencias de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos.

(CNN/The Conversation) – ¿Alguna vez te has sentido de mal humor y luego te das cuenta de que tienes hambre?

Muchas personas se sienten más irritables, molestas o negativas cuando tienen hambre. La idea de que el hambre afecta nuestras emociones y nuestras conductas es muy popular: está en comerciales, memes y mercancías. Pero es sorprendente lo poco que se investiga la transición del hambre al mal humor.

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Tradicionalmente, los psicólogos han pensado que el hambre y las emociones son independientes, que el hambre y otros estados físicos son impulsos básicos con bases fisiológicas y neurales diferentes de las de las emociones. Pero hay cada vez más pruebas científicas de que tus estados físicos pueden moldear tus emociones y tu cognición de formas sorprendentes.

En estudios anteriores se demostró que el hambre en sí puede influir en el estado de ánimo, probablemente porque activa los mismos sistemas corporales, como el sistema nervioso autónomo y las hormonas relacionadas con las emociones. Por ejemplo: cuando tienes hambre, tu cuerpo secreta toda una serie de hormonas como la cortisona y la adrenalina, que suelen relacionarse con el estrés. El resultado es que el hambre, especialmente cuando la intensidad es mayor, puede hacerte sentir más tenso, incómodo y listo para la acción… porque así es como te hacen sentir esas hormonas.

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Pero ¿ese mal humor se debe simplemente a las emociones inducidas por el hambre o hay más detrás? Esta pregunta inspiró los estudios que la psicóloga Kristen Lindquist y yo llevamos a cabo en la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos). Queríamos saber si las emociones inducidas por el hambre pueden transformar la forma en la que la gente vive sus emociones y el mundo a su alrededor.

Las situaciones negativas sientan las bases para el mal humor

Una idea de la psicología, conocida como " teoría del afecto como información ", postula que tu estado de ánimo puede moldear temporalmente tu forma de ver el mundo. Así, cuando tienes hambre, puedes ver las cosas más negativamente que cuando no tienes hambre. Pero aquí hay un detalle.

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Es más probable que la gente se deje guiar por sus emociones cuando no les están poniendo atención . Esto indica que la gente puede ponerse de mal humor cuando tienen hambre si no están conscientes de sus emociones internas, sino envueltos en el mundo que los rodea, como ese mal conductor o el comentario agresivo de un cliente.

Diseñamos tres estudios diferentes para averiguar si es más probable que te pongas de mal humor cuando tienes hambre y estás en una situación negativa, sin estar consciente de tus emociones. En los dos primeros, que llevamos a cabo por internet con adultos de Estados Unidos, les pedimos a los participantes (algunos tenían hambre, otros estaban satisfechos) que miraran imágenes negativas, positivas o neutras en el sentido emocional. Luego observaron una imagen ambigua: un carácter o pictograma chino que nunca habían visto. Les preguntamos a los participantes si creían que el pictograma significaba algo agradable o desagradable.

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Las personas que tenían hambre y vieron imágenes negativas pensaron que los pictogramas significaban algo más desagradable. Sin embargo, las clasificaciones de las personas que tenían hambre y que vieron imágenes emocionalmente positivas o neutras fueron las mismas que las de las personas que no tenían hambre. Esto indica que el sesgo que da el hambre no está presente cuando las personas viven situaciones positivas o neutras.

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Por otro lado, el hambre solo cobra relevancia cuando la persona se expone a un estímulo o a una situación negativa. Pero ¿por qué el hambre solo importa en situaciones negativas?

La teoría del afecto como información también propone que es más probable que la persona use sus emociones como información sobre el mundo que la rodea cuando esas emociones coinciden con la situación en la que se encuentran. Es probable que el hambre cobre relevancia en situaciones negativas porque el hambre en sí provoca una sensación desagradable, por lo que es fácil creer que la causa de esas emociones son las cosas negativas que te rodean y no el hambre en sí.

Ponte en sintonía con tus emociones

En el estudio final, recreamos en el laboratorio una situación frustrante para probar si el hambre y la consciencia —o la falta de— pueden provocar mal humor.

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Les pedimos a dos grupos de estudiantes universitarios elegidos al azar que ayunaran por al menos cinco horas o que hicieran una comida completa antes de ir al laboratorio. Luego les pedimos que escribieran una historia que dirigiera intencionalmente su atención a la información emocional o que no se centrara en absoluto en las emociones. Luego, todos tuvieron que ejecutar una tarea larga y tediosa en una computadora. En secreto, programamos la computadora para que se "pasmara" al final de la tarea. El investigador culpó al participante de la falla de la computadora y le dijo que tendría que volver a hacer la tarea una vez que arreglaran la computadora.

Las personas que tenían hambre y que no se habían concentrado en sus emociones mostraron más signos de mal humor. Informaron que se sintieron más estresados, que sintieron más odio y otras emociones negativas, y calificaron al investigador de "crítico", a diferencia de los individuos que habían comido y las personas que tenían hambre pero que habían escrito algo sobre sus emociones.

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Estos hallazgos indican que el mal humor relacionado con el hambre ocurre cuando culpas al mundo exterior de tu negatividad inducida por el hambre. Crees que ese automovilista que se te cerró es el que te hizo enojar, no que te enojaste porque estabas hambriento. Parece que se trata de un proceso inconsciente: la gente ni siquiera se da cuenta de que están repartiendo así la culpa.

Nuestros datos indican que poner atención a las emociones puede cancelar el sesgo que te causa el hambre e incluso ayudarte a reducir el mal humor una vez que te das cuenta.

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Aunque estos estudios son muy valiosos para entender la forma en la que los estados físicos como el hambre pueden moldear temporalmente nuestras emociones y nuestras conductas, son apenas el primer paso. Por ejemplo: nuestros estudios solo abordaron los efectos del hambre en individuos sanos que comen regularmente. Sería interesante analizar cómo el mal humor causado por el hambre puede cambiar con dietas a largo plazo, con enfermedades como la diabetes, o con trastornos alimentarios.

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Estos estudios, aunados a otros datos científicos emergentes, indican que nuestro cuerpo puede moldear profundamente la forma en la que pensamos, sentimos y actuamos, ya sea que nos demos cuenta o no. Generalmente estamos conscientes de que las emociones como el estrés pueden influir en nuestra salud, pero también ocurre lo opuesto. Nuestro cuerpo y nuestra salud física pueden moldear nuestra vida mental, dar color a nuestra personalidad y a la forma en la que vivimos el mundo que nos rodea.

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Como evitar el mal humor por hambre

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Primero, y aunque suene obvio, ponle más atención a tu hambre. La sensibilidad y las manifestaciones corporales de la gente varían. Tal vez no te des cuenta de que tienes hambre hasta que ya no puedes más. Anticípate: carga con bocadillos saludables, haz un desayuno o un almuerzo rico en proteínas para que tengas energía por más tiempo, y ponte recordatorios para que comas regularmente. Estas precauciones básicas te ayudarán a evitar morirte de hambre.

Pero ¿y si ya estás muy hambriento y no puedes comer? Nuestros hallazgos indican que es más probable que las personas se pongan de mal humor por el hambre en situaciones negativas. Tal vez estés atascado en el tránsito o estés estresado por una fecha límite en la oficina. En esos casos, trata de que tu entorno sea más agradable. Escucha un podcast divertido mientras manejas. Pon música agradable mientras trabajas. Haz algo que le inyecte positividad a tu experiencia.

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Lo más importante es que estar consciente puede hacer toda la diferencia. Sí, tal vez tengas hambre y empieces a sentirte furioso por el tránsito, abrumado por tu carga de trabajo o herido por las palabras de tu pareja. Pero en el calor de esas emociones, trata de retroceder un momento y notar que tu estómago está gruñendo. Esto podría ayudarte a reconocer que el hambre es parte de la razón por la que te sientes particularmente molesto. Esta consciencia te da el poder de seguir siendo tú aunque te mueras de hambre.

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