El inicio en la cancha, sin embargo, parecía confirmar todos los pronósticos. Corea del Norte pierde 3-0 contra la Unión Soviética en el debut y todo apunta a una eliminación rápida. Pero en el segundo partido aparece el primer giro inesperado: empatan 1-1 frente a Chile con un gol al minuto 88. De pronto, el último juego del grupo adquiere importancia.
El día que Pak Doo-ik paralizó al mundo
Italia llega al partido convencida de que avanzará sin problemas. Solo necesita un empate y además cuenta con figuras respaldadas por el poderoso Inter de Milán, campeón de Europa en dos ocasiones consecutivas. Años después, Gianni Rivera reconocería en entrevista con la FIFA que el plantel consideraba a Corea del Norte una selección claramente inferior.
Nada sale como esperaban. Apenas al minuto 35, Giacomo Bulgarelli sufre una lesión tras cometer una falta y abandona el partido. En aquella época todavía no existían los cambios, así que Italia debe jugar el resto del encuentro con diez futbolistas.
El golpe definitivo llega poco antes del descanso. Pak Doo-ik recibe el balón en el borde del área, acomoda el cuerpo y dispara de derecha para marcar el 1-0.
El comentarista del partido reacciona incrédulo, según recoge la FIFA: “¡Qué sensación! Italia perdiendo contra Corea del Norte. ¿Quién lo hubiera creído?”
Nadie vuelve a marcar. Corea del Norte elimina a Italia y avanza a cuartos de final, convirtiéndose en la primera selección asiática en lograrlo, de acuerdo con el Museo de la FIFA. La derrota provoca un escándalo en Italia: al regresar a Roma, los jugadores son recibidos entre insultos y tomates lanzados por aficionados furiosos.
Iban ganando 3-0 hasta que apareció Eusébio
En cuartos de final espera Portugal. La lógica indica que el sueño termina ahí. Corea del Norte vuelve a ignorar cualquier lógica futbolística.