"Estamos en casa, pero trabajamos. Es importante que la concentración y el enfoque exclusivo de trabajo exista. Si ese contrato social no se da, es muy fácil caer en la tentación de estar en mood de sábado o domingo", dice.
2. Marca horarios
El especialista asegura que no hacer la rutina diaria provoca que se pierda la noción del tiempo, pues estamos sincronizados con las actividades de los demás: al no ver a otros compañeros y estar en casa, es fácil ampliar el horario laboral. "Cuando uno está en casa y se enfoca comienza a trabajar más rápido, sobre todo al principio porque nadie nos molesta, también se genera el sentimiento de que se acaba el día y no paramos", señala Vega.
En esta parte de mantener rutinas, es importante no perder las del inicio del día: levántate para desayunar, asearte y cambiarte de ropa antes de sentarte a trabajar.
Sobrellevar el trabajo en aislamiento quizá no sea la parte difícil, sino equilibrarlo con tareas como el aseo de la casa o el cuidado de los hijos. Esta es una oportunidad de acercarse a los pequeños y crear actividades en conjunto siempre y cuando se respeten los horarios establecidos en el contrato familiar. Establece también rutinas para ellos, con horarios de actividades recreativas, pero también tareas a realizar.
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3. Mantén el contacto
Hay quienes son felices de no ver a sus compañeros de trabajo, pero los que consideran a estos como verdaderos aliados de tareas, pueden mantener unida su relación laboral y mantener el trabajo en equipo.