Mientras Saraí Jiménez trabajaba jornadas completas en corporativos globales sentía que llegaba tarde a la vida de sus hijos, pero al quedarse en casa aparecía otra inquietud, la de estar perdiendo terreno en un mercado laboral que rara vez perdona las pausas.
“Cuando trabajaba me sentía mala madre y cuando estaba en casa me sentía improductiva”, describe, y es que esta tensión terminó por marcar el momento más complejo de su carrera profesional.
La trayectoria de Jiménez avanzó sin tregua durante más de una década. Primero en Sony, en PlayStation y después como marketing manager de VAIO, hasta que en 2013 dio un giro de industria al incorporarse a Starbucks México, operada por Alsea, como subdirectora de comunicación y relaciones públicas, donde no solo lideró la comunicación de marca, también se involucró en el origen del café, en las comunidades productoras y en proyectos que conectaban negocio con impacto social.
Esa mirada se amplió cuando asumió una posición en planeación estratégica dentro del grupo Alsea, más cercana a los números y a la toma de decisiones de largo plazo, justo cuando su carrera ganaba visibilidad interna.