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Starbucks abre tienda para formar mujeres, pero la brecha laboral en México sigue fuera de la cafetería

La tienda de Starbucks en Guadalajara busca impactar a 1,000 mujeres con programas de empleo, en un país donde una de cuatro no tiene ingresos y la falta de cuidados frena su participación laboral.
vie 08 mayo 2026 10:01 AM
Starbucks abre tienda para formar mujeres, pero la brecha laboral en México sigue fuera de la cafetería
El antiguo edificio, que durante años permaneció abandonado y cubierto de grafitis, fue rehabilitado por Starbucks para albergar una tienda enfocada en comunidad, formación y acompañamiento para mujeres. (Cortesía)

A veces una cafetería puede funcionar como algo que la colonia no tenía. Un espacio seguro, un punto de encuentro o un sitio donde una mujer puede hablar de autonomía económica, aprender sobre inteligencia artificial, pedir ayuda por violencia o intentar sacar adelante un emprendimiento que llevaba años detenido.

Eso es lo que Starbucks y Fundación Marisa buscan construir en Guadalajara con una nueva tienda insignia enfocada en formación y acompañamiento para mujeres.

La marca de café rehabilitó un antiguo edificio que durante años permaneció grafiteado y que muchos en la zona todavía identificaban como una vieja sucursal bancaria.

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Bajo la dirección del ingeniero José Enríquez y con un concepto desarrollado por los arquitectos Jeremiah Bailey, Denise Rodríguez y Violedith Ballesteros, el inmueble fue transformado en una tienda Starbucks diseñada también para funcionar como espacio de formación y encuentro para mujeres.

El proyecto aspira a impactar a 1,000 mujeres durante los próximos tres años y podría replicarse en otras sucursales del país.

La iniciativa arrancará formalmente la próxima semana con un programa de ocho sesiones llamado “Sirenas Autónomas”, un proceso formativo que aborda autonomía física, económica y emocional. Cada generación estará integrada por 30 mujeres y las sesiones se realizarán los miércoles de 6 a 8 de la noche.

Aunque el proyecto parte desde una tienda Starbucks, la operación estará a cargo de Fundación Marisa, organización que trabajará desde la convocatoria hasta el acompañamiento de casos específicos, incluyendo violencia de género, reinserción laboral y desarrollo de emprendimientos.

“Queremos que ´La casa de las sirenas´ haga comunidad”, explicó Paola Lazo, integrante de Fundación Marisa, quien detalló que el programa tendrá un modelo flexible, con materias optativas y procesos que irán adaptándose según las necesidades reales de las participantes.

Saraí Jiménez, directora de Construcción y Reputación de marca, detalló que la tienda donará hasta 7% de sus ventas para sostener el proyecto, mientras que la inversión también contará con apoyo de Fundación Alsea, Fundación Starbucks y Fundación Marisa. Sin embargo, las organizaciones evitaron compartir un monto específico porque el modelo busca ajustarse conforme crezca la demanda.

Después de la primera etapa, las participantes podrán acceder a talleres enfocados en empleo formal, habilidades tecnológicas y emprendimiento, además de recibir acompañamiento para acercarse a convocatorias gubernamentales o programas de financiamiento que ya existen, pero que muchas veces las mujeres desconocen.

Uno de los puntos que más surgió durante la presentación fue qué pasará con quienes tienen hijos o dificultades para trasladarse. La respuesta de las organizaciones fue que el programa busca construirse junto con la comunidad, por lo que temas como guarderías, redes de apoyo o soluciones colectivas podrían integrarse conforme aparezcan esas necesidades.

La apuesta también tiene un componente de largo plazo. Starbucks confirmó que esta es la primera tienda de varias que podrían implementar proyectos similares en otras ciudades, como parte de una estrategia para regresar a las comunidades locales y reforzar el propósito social de la marca.

Además de las capacitaciones, el espacio también funcionará como sede para conferencias, encuentros y actividades impulsadas por vecinas, escuelas y colectivos locales, con la intención de que la tienda deje de sentirse como un punto de consumo y se convierta en un lugar de pertenencia.

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Para Starbucks, el proyecto también busca demostrar que una tienda puede funcionar como algo más que un punto de venta. Kelly Goodejohn, vicepresidenta y directora de impacto social de Starbucks Internacional, dijo en entrevista que la apuesta parte de que las comunidades fuertes también fortalecen a las marcas.

“Queremos inspirar y nutrir el espíritu humano en cada taza de café, en cada conversación y en cada comunidad”, dijo la directiva. Desde su perspectiva, el éxito de Starbucks no depende únicamente del café o de la experiencia dentro de tienda, sino también de la capacidad de generar impacto social en los lugares donde opera. “Eso también fortalece a la marca y deja un impacto duradero”, señaló la ejecutiva.

Por otro lado, Ivonne Madrid, directora de Fundación Alsea y subdirectora de responsabilidad social de Alsea, explicó que el involucramiento de los colaboradores comenzó poco a poco, hasta convertirse en una red de más de 29,000 empleados que hoy realizan aportaciones voluntarias para sostener programas sociales.

“Las empresas tienen responsabilidad con su gente, con sus clientes y con sus comunidades”, comentó. “Cuando eso se hace bien, se genera orgullo de pertenencia y amor por las marcas”.

La iniciativa forma parte de una estrategia que Starbucks Foundation mantiene desde 2014 junto con Fundación Alsea, a través de fondos destinados a organizaciones sociales que trabajan con mujeres, migrantes, adultos mayores y personas con discapacidad.

Goodejohn detalló que Starbucks Foundation mantiene un compromiso global para invertir 30 millones de dólares en proyectos comunitarios y que, hasta ahora, ya se han destinado alrededor de 14 millones de dólares a más de 80 organizaciones en distintos países. México, dijo, ha sido uno de los principales receptores de estos apoyos durante los últimos años.

Aunque Starbucks todavía no define en qué otras ciudades replicará este modelo de tienda, la directiva reconoció que Guadalajara funcionará como una especie de laboratorio para entender cómo puede evolucionar el proyecto y qué aprendizajes deja antes de expandirse.

“Apenas estamos aprendiendo mucho con esta primera tienda”, señaló Goodejohn. “Pero representa exactamente el tipo de impacto que queremos construir en otras comunidades”.

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La brecha que una tienda no puede cerrar sola

El reto, sin embargo, es mucho más grande que una sola tienda. Aunque el programa busca impactar a 1,000 mujeres en tres años, la brecha que enfrenta México sigue siendo estructural y atraviesa desde los cuidados hasta la violencia y las condiciones laborales.

Fernanda García, directora de Sociedad Incluyente en el IMCO, recordó que solo 46% de las mujeres en México tiene un empleo, frente a más de 75% de los hombres, una de las diferencias más amplias de América Latina.

Además, una de cada cuatro mujeres no tiene ingresos propios, una cifra que deja ver el tamaño del problema cuando se habla de autonomía económica. “No tener ingresos implica no tener libertad para tomar decisiones”, señaló.

Desde su perspectiva, iniciativas como la de Starbucks funcionan como catalizadores para acercar herramientas, redes y acompañamiento, aunque el verdadero cambio requiere medidas mucho más profundas a nivel país.

“Si queremos cerrar la brecha económica, necesitamos atender la desigualdad de cuidados”, explicó. Para García, México sigue arrastrando una ausencia histórica: no existe una política nacional de cuidados ni una institución pública encargada de coordinar servicios para niños, adultos mayores o personas con discapacidad.

Esa ausencia termina impactando directamente la vida laboral de millones de mujeres. Muchas no trabajan porque no tienen con quién dejar a sus hijos o porque no encuentran guarderías accesibles, cercanas o con disponibilidad.

A eso se suma otro fenómeno que comienza a tensar nuevamente la participación femenina en el trabajo: el regreso a la presencialidad. El IMCO analizó a 200 empresas que cotizan en bolsa y encontró que hace algunos años 37% ofrecía esquemas flexibles, mientras que hoy la cifra cayó a 18%.

“Las empresas están regresando a modelos más presenciales y eso puede limitar el tipo de empleo al que acceden las mujeres”, advirtió.

La violencia también aparece como otra barrera silenciosa. García explicó que el miedo al acoso o a las agresiones en el transporte limita la movilidad de muchas mujeres y, con ello, las oportunidades laborales a las que pueden aspirar.

Aunque algunas empresas han avanzado con protocolos contra la violencia o programas de capacitación, el IMCO detecta que todavía faltan medidas estructurales como políticas de igualdad salarial, flexibilidad laboral o mecanismos que eviten que las mujeres abandonen sus carreras por la carga de cuidados.

Por eso, proyectos como el de Starbucks y Fundación Marisa funcionan más como una pieza dentro de una conversación a nivel macro. Una que no solo habla de empleo, sino de tiempo, seguridad, autonomía y de quién carga hoy con el peso invisible de sostener una casa mientras intenta construir una vida profesional.

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