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El Mundial no está vaciando las oficinas, pero está obligando a las empresas a ser más flexibles

Las empresas enfrentan más retardos, permisos y menor concentración que faltas injustificadas durante el Mundial, según especialistas en recursos humanos.
El Mundial 2026 no dispara el ausentismo laboral en México, pero sí obliga a las empresas a ser flexibles
Los horarios flexibles ayudan a reducir el impacto del Mundial en las oficinas (CLAUDIA ROSEL/AFP)

El viernes 19 de junio, Cruz Rey, trabajador administrativo de una universidad, avisó que asistiría al festival del Día del Padre en la escuela de su hija. Al terminar el evento decidió no volver a la oficina.

“Sí, avisé que iba al festival del Día del Padre, pero ya después me quedé viendo los partidos en casa”, confiesa. Ese día siguió la jornada mundialista, que incluyó los encuentros entre Estados Unidos y Australia, Escocia y Marruecos, Brasil y Haití, además de Turquía frente a Paraguay.

No fue la única ocasión en que el Mundial alteró su rutina laboral. Debido a los partidos celebrados en la Ciudad de México y a los bloqueos viales en distintos puntos de la capital, la universidad donde trabaja dio a sus colaboradores la posibilidad de decidir si acudían de manera presencial cuando sus trayectos se vieran afectados.

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“Vivo cerca del Aeropuerto. El día de la inauguración del Mundial estuvo pesado por las manifestaciones; el 18 sí pasé al trabajo, pero el 24 decidí quedarme en casa para evitar los bloqueos viales y ver el futbol desde ahí”, relata.

Su caso es el ejemplo de algo que especialistas en recursos humanos están observando en las empresas mexicanas. Contra lo que podría suponerse, el Mundial 2026 no está generando una ola de ausencias laborales, pero sí está obligando a las organizaciones a administrar jornadas con menor concentración, solicitudes de flexibilidad y cambios temporales de horario sin afectar la operación.

“Hasta el momento no contamos con un indicador que demuestre un aumento en el ausentismo laboral. Lo que sí suele presentarse es un cambio en la dinámica de la jornada laboral”, explica Martha Barroso, directora de People & Culture de Manpower Group Latinoamérica.

La especialista señala que el impacto del torneo suele percibirse más en desconexiones temporales de las actividades o disminuciones puntuales de productividad durante los partidos que en un incremento masivo de faltas.

La razón también está relacionada con la evolución del trabajo. Hoy las empresas cuentan con esquemas mucho más flexibles que hace algunos años, lo cual facilita reorganizar horarios sin recurrir a ausencias injustificadas.

El Barómetro del Talento 2026 de Manpower Group muestra que 61% de los trabajadores mexicanos planea permanecer con su empleador actual, mientras que el bienestar, la flexibilidad y el equilibrio entre la vida personal y laboral se consolidan como factores cada vez más valorados por la fuerza laboral.

Salvador de Antuñano, director de Recursos Humanos de Adecco México, coincide en que el fenómeno más frecuente durante eventos deportivos de esta magnitud no es el ausentismo tradicional, sino lo que podría considerarse un ausentismo parcial.

“Más que un incremento significativo en el ausentismo formal, lo que normalmente observan las empresas durante eventos deportivos masivos es un aumento en fenómenos de ausentismo parcial: retardos, extensiones de horarios de comida, pausas más frecuentes, distracciones digitales y menor concentración durante los partidos de alta relevancia”, comparte.

Las organizaciones también reportan solicitudes de permisos de último momento, cambios de turno, salidas anticipadas y entradas tardías. Sin embargo, Adecco advierte que uno de los mayores retos consiste en gestionar a colaboradores que permanecen físicamente en sus puestos, pero siguen los encuentros desde sus dispositivos móviles o reducen temporalmente su nivel de atención.

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Administrar la flexibilidad

Hace 32 años la historia era distinta para Cruz Rey. Durante el Mundial de Estados Unidos 1994 cursaba la secundaria y reconoce que faltó a clases cuando jugaba Alemania. Si el encuentro era de México, algunas aulas instalaban televisores; para el resto de las selecciones no había concesiones.

“Una profesora me dijo que un partido de futbol no era más importante que mi educación”, recuerda. Tres décadas después, el escenario cambió. Las organizaciones, incluidas las escuelas, buscan cada vez más compatibilizar las necesidades operativas con la expectativa de los trabajadores de contar con mayor flexibilidad.

Para Martha Barroso, la diferencia entre una ausencia ocasional y un problema laboral está en la recurrencia. Una solicitud extraordinaria relacionada con un evento excepcional no representa necesariamente una señal de alerta. El foco debe ponerse cuando las faltas se vuelven repetitivas, afectan la operación o aparecen junto con problemas de desempeño.

La directiva añade que las empresas más avanzadas están dejando de reaccionar solo con sanciones para privilegiar conversaciones permanentes con sus colaboradores y modelos de gestión apoyados en datos. El objetivo consiste en identificar si detrás de una ausencia existe un hecho aislado o un problema relacionado con bienestar, motivación o condiciones de trabajo.

Ese tipo de incidencias cobran relevancia porque los propios trabajadores enfrentan niveles elevados de desgaste. De acuerdo con el Barómetro del Talento 2026, 70% reporta síntomas de burnout, 51% experimenta estrés y 40% afirma trabajar bajo presión constante. Además, 73% asegura sentirse más respaldado cuando existe un equilibrio entre la vida personal y laboral.

Las empresas han respondido con ajustes temporales de horario, acuerdos entre líderes y equipos, esquemas híbridos y espacios para seguir algunos partidos cuando la operación lo permite.

Adecco coincide en que intentar prohibir cualquier margen de flexibilidad suele generar más resistencia que establecer reglas claras desde el inicio. La flexibilidad de horarios, bancos de horas, trabajo remoto y transmisiones controladas de algunos encuentros se han convertido en algunas de las medidas más utilizadas para mantener la productividad sin ignorar el interés que despierta el Mundial.

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El freno legal a las ausencias por el torneo

Sin embargo, eso no significa que todo esté permitido. Desde la perspectiva legal, existen conductas que pueden derivar en sanciones.

Estefanía Rueda, socia del despacho de abogados Littler, advierte que faltar al trabajo para asistir a un partido o a un festejo, presentar incapacidades falsas, acudir bajo los efectos del alcohol o utilizar herramientas de la empresa para seguir encuentros o realizar apuestas durante la jornada pueden generar medidas disciplinarias e incluso justificar la terminación de la relación laboral, dependiendo del caso.

La especialista añade que, si una empresa decide otorgar permisos especiales para ver determinados partidos , éstos deben comunicarse por escrito y dejar claro que se trata de una medida extraordinaria. Autorizar un espacio para seguir un encuentro no implica que el trabajador pueda faltar al día siguiente sin consecuencias.

Manpower Group considera que el Mundial terminará siendo una prueba para la cultura organizacional. Las empresas con liderazgos cercanos, comunicación transparente y esquemas flexibles suelen enfrentar este tipo de eventos con mayor facilidad. En cambio, aquellas donde existe desconfianza o bajo compromiso descubren que acontecimientos extraordinarios amplifican problemas que ya estaban presentes.

Más que una amenaza para la productividad, el torneo se está convirtiendo en una oportunidad para medir qué tan preparadas están las organizaciones para equilibrar resultados con bienestar. Porque, al menos hasta ahora, el Mundial no ha vaciado las oficinas, pero sí ha puesto a prueba la capacidad de las empresas para adaptarse a una nueva forma de trabajar.

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