En 2024, la inversión publicitaria digital en México representó el 58% del gasto total en medios, de acuerdo con el Estudio Valor Total Media 2025 de IAB México: más de 81,720 millones de pesos y un crecimiento de 2.3% frente al año anterior.
De ese total, 10,109 millones de pesos provienen de la digitalización de medios tradicionales que hoy integran capacidades digitales en su oferta. Estos datos confirman que lo digital es el eje central de la comunicación de marca y exige estrategias que trasciendan momentos puntuales.
El Mundial no es solo un evento deportivo, es una plataforma cultural que amplifica la conversación con contenidos en redes, debates, apuestas y rituales de consumo. Esta “pasarela cultural” genera datos y señales que pueden convertirse en ventaja competitiva si se capturan y activan estratégicamente.
Las marcas que concentran su inversión únicamente durante el torneo compiten en el momento más caro y saturado. En cambio, aquellas que se anticipan, acceden a tres beneficios críticos: aprendizaje, al probar creatividades y audiencias antes de que los costos se disparen; eficiencia, por un acceso menos volátil a inventario; y momentum, porque inician el torneo optimizaciones implementadas.
En 2026 veremos una presión sin precedentes sobre el inventario Premium, especialmente en CTV y plataformas de streaming. La demanda superará a la oferta, y el volumen dejará de ser una ventaja. En este contexto, la precisión será el nuevo poder: planificación temprana, frecuencia inteligente y coordinación entre canales serán obligatorias. Impactar a un usuario en CTV y luego reactivarlo en display, video online o social; modelar audiencias similares; optimizar creatividades según respuesta. Ese es el nivel de sofisticación que marcará la diferencia.