Al mismo tiempo, los importadores y empresas que tienen gastos y costos en dólares y ventas en pesos están reportando una ganancia extraordinaria derivada de la diferencia cambiaria.
Finanzas públicas: más ahorro en deuda, menos ingresos petroleros
Ramón de la Rosa, director de Estrategia de Mercados en Actinver, explica que la apreciación del peso tiene un efecto mixto sobre las finanzas públicas. Por un lado, cuando el peso se fortalece, el costo financiero de la deuda denominada en dólares disminuye al convertirlo a moneda nacional.
Sin embargo, también se reducen los ingresos petroleros al convertir a pesos las ventas de crudo realizadas en dólares.
“De acuerdo con las sensibilidades de la Secretaría de Hacienda, por cada 50 centavos de apreciación cambiaria, los ingresos petroleros caerían 21,000 millones de pesos, mientras que el costo financiero bajaría 9,000 millones”, explica de la Rosa y enfatiza que, al final, el saldo neto es negativo.
Hacienda proyecta, en sus criterios generales de política económica para 2026, que el dólar cotice en 19.30 pesos por unidad a lo largo del año, en promedio, y cierre en un nivel de 18.90.
Banco Base llega a una conclusión similar con otras métricas, una apreciación de 20 centavos generaría un ahorro de 3,400 millones de pesos en el costo financiero, pero implicaría una caída de 8,300 millones en ingresos petroleros. En términos netos, el golpe supera al ahorro.
Es decir, un peso “demasiado fuerte” también puede convertirse en un problema fiscal, sobre todo en un contexto donde el gobierno busca mantener disciplina presupuestaria y depende de variables como el precio del petróleo, el crecimiento económico y las tasas de interés. A esto hay que añadir el reciente desplome de los precios del petróleo, ante una mayor oferta, una demanda que no crece y un posible apaciguamiento en las relaciones entre Estados Unidos e Irán.
Remesas, menos pesos en el bolsillo
El efecto también se siente en los hogares que reciben remesas. Cuando el peso se aprecia, cada dólar enviado desde Estados Unidos se convierte en menos pesos. El impacto final depende de si el crecimiento en dólares compensa o no la apreciación cambiaria. En 2025 ocurrió lo contrario.
De hecho, de acuerdo con el especialista de Actinver, las remesas en dólares cayeron 4.6% anual y, al sumar una apreciación de 13% del peso frente al dólar, el ajuste en pesos fue de -17%. Es decir, las familias no solo recibieron menos dólares, sino que cada dólar valió menos al convertirlo.
En un país donde las remesas superan los 60,000 millones de dólares anuales y representan una fuente clave de ingreso en muchas regiones, este efecto cambiario tiene implicaciones directas sobre el consumo local.