La nueva geografía tecnológica
La explicación de fondo está en la revolución de los centros de datos. La organización estadounidense Coalition for a Prosperous America (CPA), que representa a productores y trabajadores de diversos sectores industriales de Estados Unidos, documentó que entre 2020 y 2025 las importaciones estadounidenses de nueve categorías de equipos para centros de datos pasaron de 312,700 millones de dólares a 653,100 millones, un crecimiento de 109%.
En contraste, el resto de las importaciones estadounidenses aumentó apenas 37% durante el mismo periodo.
Como resultado, el hardware destinado a centros de datos ya representa 18.6% del total de las importaciones de mercancías de Estados Unidos, frente al 13% registrado en 2020.
Al mismo tiempo, la cadena global de suministro cambió drásticamente, ya que en 2020, China concentraba 41% del valor de las importaciones estadounidenses de equipos para centros de datos. Para 2025, esa participación cayó a apenas 11%.
El espacio dejado por China fue ocupado principalmente por Taiwán, México y Vietnam.
Según la CPA, Taiwán suministró equipos por 159,000 millones de dólares, México por 142,000 millones y Vietnam por 86,000 millones.
En el caso mexicano, las exportaciones de equipos de procesamiento automático de datos (ADP, por sus siglas en inglés) hacia Estados Unidos crecieron de 26,400 millones de dólares en 2020 a 89,900 millones en 2025.
Eso permitió que la participación mexicana en este mercado aumentara de 25% a 36%.
Taiwán también registró una expansión notable, al pasar de 8,800 millones a 86,400 millones de dólares, mientras que Vietnam avanzó de 2,100 millones a 34,400 millones. Tailandia elevó sus exportaciones de 6,100 millones a 21,000 millones de dólares.
La reconfiguración responde, en gran medida, a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China.
Los aranceles estadounidenses aplicados a servidores y equipos informáticos de origen chino llegaron a superar el 100% en abril de 2025 mediante la combinación de medidas de la Sección 301 y la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
A ello se sumaron controles a la exportación de semiconductores avanzados que limitaron la capacidad de China para producir componentes clave para IA.
La consecuencia fue una migración de producción hacia otros países.
Empresas como NVIDIA y AMD, junto con sus socios manufactureros, trasladaron operaciones hacia Taiwán y ampliaron actividades de ensamblaje en México, Vietnam y Tailandia.
Asimismo, fabricantes como Foxconn expandieron su capacidad de producción de servidores en territorio mexicano, aprovechando la cercanía con el mercado estadounidense y las ventajas logísticas y arancelarias que ofrece el T-MEC.