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Startups mexicanas se alejan de los reflectores para no atraer criminales

Los emprendedores mexicanos están generando ganancias y rondas de financiamiento positivas, sin embargo prefieren mantener un perfil bajo por temas de seguridad.
mié 16 octubre 2019 03:01 PM
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Adolfo Babatz, CEO de Clip

Julia Love, Daina Beth Solomon.- En un ecosistema de startups floreciente, la publicidad es lo último que quieren estas empresas.

A diferencia de muchos de sus homólogos en Silicon Valley que buscan tener más relaciones públicas, los emprendedores mexicanos a menudo rechazan las entrevistas con los medios, evitan los anuncios públicos y suprimen los detalles del éxito financiero.

¿Por qué?: no quieren atraer criminales.

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"Te estás poniendo en una posición en la que podrías estar sujeto a ser secuestrado", dijo el empresario Ulises Vázquez, cofundador de Mureni, sobre la violencia y los secuestros provocados por las drogas que han asustado a la sociedad.

"Prefiero tener un perfil bajo para poder continuar con mi libertad", agregó. Vázquez se mantuvo en silencio dos veces cuando empezaron los éxitos en la empresa: cuando vendió una participación en su agencia de publicidad Ergos en 2010, y cuando la empresa adquirente, Matomy, se hizo pública en 2014.

Aunque es comprensible, el enfoque de bajo perfil está frenando la industria tecnológica de México, dicen inversores y expertos, lo que dificulta atraer talento y dinero, especialmente del extranjero.

El año pasado, el sector tecnológico de México atrajo solo 175 millones de dólares en capital de riesgo, según la Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina. Eso fue eclipsado por Brasil, el centro neurálgico de la región, que recibió 1,300 millones de dólares, le siguió Colombia, que atrajo 334 millones en capital de riesgo, aunque su economía vale aproximadamente una cuarta parte de la de México.

Reuters habló con dos docenas de inversores y fundadores de startups que reconocieron que las preocupaciones de seguridad estaban muy extendidas en la comunidad tecnológica e incluso habían empujado a algunos empresarios en el extranjero.

Ilustrando la preocupación, la mayoría se negó a hablar.

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Sin publicidad, los empresarios luchan por reclutar a los mejores, traer dinero e inspirar a la próxima generación, dijo Daniel Green, socio de la firma de abogados de Silicon Valley, Gunderson Dettmer, que asesora a nuevas empresas en América Latina. "Ciertamente frena el crecimiento", dijo Green.

Sin duda, la violencia es rampante en otras partes de América Latina, desde Colombia, con problemas por las drogas, hasta Brasil, lleno de delitos.

Pero el problema es especialmente grave en México debido a una escalada de violencia que ha durado más de una década, iniciada cuando el gobierno envió fuerzas armadas a las calles para tomar medidas enérgicas contra los carteles. Casi al mismo tiempo, las bandas de narcotraficantes comenzaron también a extorsionar.

Eso ha generado negocios para empresas de protección ejecutiva que proporcionan vehículos a prueba de balas, rastreadores GPS, guardaespaldas armados y monitoreo en tiempo real.

Para las nuevas empresas, los temores pueden ser más percepción que realidad: no hay casos conocidos de empresarios tecnológicos que sean atacados después de compartir el éxito de su empresa. Y algunos todavía anuncian sus ofertas.

Bismarck Lepe, director ejecutivo de la compañía de software Wizeline, cree que sus pares están siendo demasiado cautelosos, a pesar de la situación que México ha sufrido.

"Comunicar más sobre su éxito ayuda a la comunidad, ayuda a la compañía, ayuda a los inversores", dijo Lepe, quien divide su tiempo entre Silicon Valley y México.

"Mientras no estés involucrado en el tráfico de drogas, no te va a pasar nada" afirmó.

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El empresario mexicano Domingo Guerra, quien fundó la startup de ciberseguridad Appthority en California, dijo que generalmente no le preocupa la seguridad cuando regresa a casa. Pero admitió que se sintió incómodo después de anunciar una ronda de financiación.

"La gente preguntaba cómo iba a gastar el dinero, qué iba a comprar primero", dijo Guerra, ahora es director senior del gigante de seguridad cibernética Symantec, pues su empresa fue adquirida por esta firma en 2018. "Gasté mucho tiempo explicando que realmente nada de ese dinero fue para los fundadores".

Otro emprendedor se cansó de tener que tomar una ruta diferente a casa todos los días y eventualmente se mudó con su familia a los Estados Unidos.

Otro que fundó su startup en el área de San Francisco dijo que sus colegas estadounidenses estaban frustrados por su enfoque silencioso debido a los temores por sus familiares en México.

"Hay un impuesto no oficial para operar y vivir en México, y ese impuesto está en riesgo", dijo a Reuters, sin embargo no quiso dar su nombre por cuestiones de seguridad.

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De scooter a camioneta blindada

Algunos empresarios simplemente se han desvanecido de la vida pública. Adolfo Babatz, director ejecutivo de la empresa mexicana de pagos Clip, alguna vez fue un elemento recurrente en la prensa local. En 2018, dio al menos cinco entrevistas publicadas y apareció incluso en la portada de Expansión CEO, junto al titular: "Piensa en grande".

Tomó un rumbo diferente este año después de que SoftBank inyectó alrededor de 20 millones en su compañía, convirtiéndose en uno de los primeros empresarios mexicanos en ganar el sello de aprobación del conglomerado japonés. Babatz no anunció el acuerdo y parece haber dado pocas entrevistas en 2019.

SoftBank, que planea invertir 5,000 millones en América Latina, declinó hacer comentarios.

Algunos empresarios abogan por soluciones alternativas. Gabriel León, quien recientemente lanzó la compañía de tecnología financiera Oyster Financial en México, planea divulgar rondas de financiamiento de la compañía en una base de datos en línea, en lugar de hacerlo a través de los medios.

"Nunca hablamos de dinero", dijo. “Hablamos sobre el producto que estamos construyendo, la oportunidad en el mercado, nuestros competidores. Así es como se llama la atención de los inversores" dijo León a Reuters.

Algunos empresarios dicen que el clima político que se vive, con el presidente de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, ha hecho que sea un momento especialmente incómodo para promocionar acuerdos multimillonarios en una cultura que se desaprueba la abundancia.

Por su parte la Secretaría de Economía de México no respondió a las solicitudes de Reuters para discutir las preocupaciones de seguridad del sector de emprendedores.

Sergio Romo, director ejecutivo de la startup mexicana de scooters Grin, siguió una trayectoria similar a la de Babatz después de una ronda de financiación de 45.7 millones de dólares el año pasado.

A principios de este año, Romo, quien era conocido por usar los scooters de su empresa, salió de una reunión con los reguladores de la Ciudad de México en un gran SUV con vidrios polarizados, de acuerdo a alguien que participó en la reunión.

Romo le dijo a Reuters que era inusual y que todavía usa scooters, pero reconoció que era aconsejable mantener un perfil bajo.

"Las personas fuera del mundo de las startups tienden a pensar que los fundadores que recaudan mucho dinero se enriquecen ellos mismos, pero a veces ese no es el caso", dijo Romo."Solo somos emprendedores que intentamos que las cosas sucedan".

Reporte de Daina Beth Solomon y Julia Love en la Ciudad de México; Información adicional de Sam Nussey en Tokio; Edición por Frank Jack Daniel y Andrew Cawthorne

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