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Nuestras Historias

#Expansión500 | Rescatando al soldado Pemex

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene la difícil misión de evitar que la compañía caiga por el peso de su abultada deuda, pero sin la ayuda de la reforma energética.
lun 01 julio 2019 05:03 AM
Pemex
Incertidumbre. La estrategia del gobierno no calmó a las calificadoras, que quisieran ver que Pemex aumente su producción.

NOTA DEL EDITOR: Este reportaje forma parte de la edición 'Las 500 Empresas más importantes de México', publicado en la revista Expansión en junio.

El Palacio Nacional lucía como cualquier lunes desde el 3 de diciembre. Los periodistas esperaban la conferencia matutina de Andrés Manuel López Obrador. Pero el 13 de mayo, el presidente no estaba solo en el estrado.

Nuno Matos, CEO de HSBC México, Felipe García-Moreno, presidente y director general de J.P. Morgan México, y Jerry Rizzieri, presidente y CEO de Mizuho Securities, acompañaban al mandatario en la presentación de una nueva acción para apoyar a Pemex, el buque insignia de su administración: la ampliación de una línea de crédito ‘salvavidas’ por 5,500 millones de dólares –con la leyenda “úsese en caso de emergencia”– además de la refinanciación de 2,500 mdd para aliviar la deuda de la compañía a corto plazo.

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El mensaje de fondo era que hay actores en el mercado financiero que confían en el rumbo que ha delineado para “salvar” la petrolera. El anuncio se sumaba a los apoyos fiscales de enero, de 15,000 millones de pesos, la inyección de 35,000 mdp de febrero y la ampliación de las deducciones fiscales de mayo. Y claro, toda una estrategia para frenar el robo de combustibles, que pudieran ahorrarle 32,000 mdp en pérdidas.

Lee: La planta chatarra que Pemex compró a AHMSA… y que no produce nada

Todo el mar de apoyos a la firma que dirige Octavio Romero Oropeza, sin embargo, no ha logrado convencer a las calificadoras de riesgo, que han mostrado su indiferencia ante los anuncios.

El estrangulamiento de la reforma energética y la vuelta a esquemas en los que debe encargarse de producir y refinar el crudo que se produce en el país tienen a la compañía a un paso de caer del grado de inversión . “Lo más peligroso para Pemex en estos momentos es que las calificadoras bajen su nota crediticia, porque eso supondrá que todo su costo crediticio se eleve de golpe”, dice Marco Cota, director de la consultora Talanza Energy.

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El gobierno ha recalcado que no han agregado ni un nuevo dólar a la deuda de 106,500 mdd que pesa sobre la compañía, que la han posicionado como la petrolera más endeudada del mundo. Pero sus planes, como la cancelación de las rondas petroleras, el aumento en la inversión para producir petróleo, los nuevos esquemas para contratar servicios o la construcción de la refinería de Dos Bocas sólo han abonado a la incertidumbre sobre cómo pagará sus obligaciones.

“La administración pasada había logrado manejar bien las expectativas del mercado sobre el futuro de Pemex. Pero el nuevo gobierno no lo ha logrado porque sus planes no convencen”, opina Raymundo Sánchez, socio de la consultora AT Kearney.

Las calificadoras quisieran ver que Pemex aumentara su producción de petróleo, con el fin de ingresar más dólares, y así pagar su deuda. El desarrollo de 20 campos que prometen aportar barriles en el corto plazo tampoco los ha emocionado.“Están comprometiendo los siguientes 20 años de Pemex por tener cinco muy buenos”, dice Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC.

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Falta ver si el nuevo plan fiscal anunciado en mayo, que pretende reducir la tasa impositiva de hasta 400,000 barriles promedio diario, vuelve rentables varios de los proyectos de la compañía, aunque los detalles hasta el cierre de esta edición no se habían presentado.

Las críticas a la estrategia no han menguado los ánimos de López Obrador y su equipo, que incluso parece doblar su apuesta a cada golpe. Cuando las empresas invitadas para dirigir los trabajos de la nueva refinería que se quiere erigir en Dos Bocas presentaron propuestas por encima de los 8,000 mdd y tres años que quería el gobierno, anunció que los encargados para construirla serán Pemex y la Secretaría de Energía (Sener).

La estrategia para reducir el robo de gasolinas de los ductos de Pemex muestra que con la petrolera nadie se mete. El plan, lanzado en los albores de la administración, supuso un corte en el suministro que si bien frenó gran parte del hurto de combustibles, estranguló a los automovilistas varias semanas. Aunque Pemex presume que el robo se redujo en 79%, la compañía perdió 35,700 mdp en el primer trimestre del año, en parte, por las menores ventas de combustibles y mayores costos generados en el periodo.

Lee: La planta 'chatarra' de AHMSA tiene un primo hermano incómodo en Pemex

A la espera

¿Qué se respira entre las costuras del sector energético? Una tensa calma. Algunas fuentes de la industria y del interior de Pemex admiten que hay incertidumbre por las decisiones tomadas. Pero ninguna se atreve a alzar la voz de manera contundente, quizá con el recuerdo de lo que sucedió con Guillermo García Alcocer, titular de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), quien, tras criticar la cancelación de las subastas eléctricas, fue blanco de señalamientos por parte del gobierno.

Las empresas han aceptado que hay un cambio de rumbo y esperan más claridad sobre hacia dónde irán los recursos para “rescatar” a Pemex. El presidente tiene sus metas: 2.4 millones de barriles, autosuficiencia en gasolinas, fin al robo de combustibles y la construcción de la refinería. Seis meses muy intensos sólo han reafirmado sus compromisos y tocará a su equipo llevarlos a la realidad o convencerlo de que existen otras rutas para manejar Pemex, la empresa más grande del país.

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