Los menores ingresos derivados de una caída en la producción de crudo, la caída de los precios de crudo y una disminución en el volumen de ventas, provocaron que Pemex registrara una pérdida neta de 52,800 millones de pesos en el segundo trimestre del año. Aunque esta cifra significó una reducción de 67.7% en la pérdida del mismo periodo de 2018, según datos de su reporte financiero.