“No es una sorpresa que estos impuestos especiales al consumo sean regresivos, otros estudios ya lo habían mencionado y hablaban de que tienen estas características. Los hogares suelen dedicar mayor presupuesto a estos alimentos que consideran como básicos, los hogares del decil más pobres le dedican cinco veces más de su presupuesto a estos productos que los del decil más alto”, explicó Daniel Flores, investigador de la UANL.
Las familias más pobres gastan un mayor porcentaje en la compra de refrescos y comida 'chatarra': destinan 2.32% de su presupuesto en refrescos y 4.73% en alimentos como galletas, pan dulce, panqués, pasteles y pastelillos.
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De acuerdo con Flores, estos impuestos afectan a los productos básicos y no atacan los problemas de obesidad. "Sería recomendable quitarlo, nuestro aporte es ponerlo en la mesa y ver cuáles son las repercusiones. El impuesto no cumple el objetivo para lo que fue propuesto y afecta más a los pobres", indicó el investigador.
En 2014, se implementó el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas azucaradas de 1 peso por litro y se planteó la actualización de la cuota conforme a inflación cuando se acumulara 10%. En línea con la ley establecida, en enero 2018, se actualizó la cuota en un 17%, por lo que hoy en día se paga 1.17 pesos por litro de bebida saborizada. El Paquete Económico 2020 propone que a partir del 1 de enero la cuota aplicable sea de 1.2705 por litro.