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El T-MEC daría un respiro al sector automotriz... pero su firma se ve lejana

A un año de que los tres países de América del Norte alcanzaran un acuerdo, una pronta firma se ve cada vez más lejana, pero podría ser el elemento de certeza que el sector necesita.
jue 26 septiembre 2019 10:00 AM
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Uno de los indicadores que podría beneficiarse es el de producción automotriz, al tener más certeza en las inversiones y la demanda estadounidense de vehículos.

Ha pasado casi un año desde que los tres países de la región norteamericana, México, Estados Unidos y Canadá, alcanzaran un nuevo acuerdo comercial, y su firma parece más lejana. Con unas elecciones en puerta en Canadá y un juicio político para el presidente estadounidense Donald Trump –que se antoja como el inicio de una reñida contienda política hasta noviembre de 2020 – , el tratado se ha convertido en una moneda de cambio electoral, mientras algunos sectores permanecen en vilo, entre ellos el automotriz.

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Entre los mayores cambios que trajo el tratado comercial que firmaron Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) el 30 de septiembre de 2018 destacan las reglas de contenido regional, que indican que 75% de los componentes de los vehículos ligeros y algunas piezas clave deben ser de la región norteamericana para estar libre de aranceles. Además, los valores de contenido laboral establecen que 40% de los vehículos ligeros y 45% de los camiones ligeros deben ser realizados por trabajadores que perciban un salario de al menos 16 dólares por hora.

En una industria como la automotriz –donde se planea con años de antelación– estos cambios son cruciales, empezando por saber a partir de cuándo entrarían en vigencia. Aunque el T-MEC establece periodos de transición de hasta tres años, como el caso de los vehículos ligeros, aún es incierto a partir de cuándo comenzará a correr ese plazo.

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Para José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), las reglas de cómo se va a manejar la relación económica, laboral, financiera e incluso energética entre los tres países siguen en el aire, y esto es un problema. “Si bien está vigente el TLCAN, el problema es que no se sabe cuánto tiempo seguirá persistiendo ni cuándo entra en el T-MEC, entonces las inversiones se están retrasando porque las empresas necesitan conocer cuáles serán las reglas claras para seguir haciendo negocios”.

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Los contenidos regionales más fuertes del T-MEC responden a lo que el presidente estadounidense Donald Trump deseaba al renegociar el TLCAN, por lo que las nuevas inversiones del ramo automotriz deberían estar orientadas a ello, explica el especialista. Sin embargo, sin una fecha de aprobación del acuerdo las empresas no pueden arriesgarse a invertir por el riesgo de que el actual mandatario no pueda reelegirse el 3 de noviembre del siguiente año y de que un nuevo presidente decida no aprobar el acuerdo.

Producción automotriz, la beneficiada

La firma del T-MEC también podría contrarrestar tendencias que tienen el potencial de acentuarse, como el de la producción de vehículos en México, que en 2018 disminuyó 0.8% respecto al año previo, la primera disminución en el indicador desde 2009.

Para Andrés Lerch, socio líder de la Industria de Manufactura Avanzada y Movilidad de EY Latinoamérica Norte, un T-MEC en vilo no ha sido necesariamente el punto de presión para que la producción automotriz vaya a la baja, pero tampoco haría daño.

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“En México se produce por el costo de la mano de obra, que además es de alta calidad, unido a la proximidad con Estados Unidos. Sigue siendo buen negocio para todos. Las armadoras están aquí por eso, porque se produce con buena calidad, a buen costo y con el consumidor más grande del mundo a la vuelta de la esquina; por ello la firma del tratado daría mayor oportunidad en el rubro de la producción”, señala.

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Los especialistas ven como un escenario probable que la firma del T-MEC pueda darse pasadas las elecciones presidenciales en Estados Unidos, es decir, al cierre de 2020, cuando menos. Pero ahí es donde la industria mexicana podría hallar un canal de oportunidad.

Lerch considera que en cuanto haya una fecha definida, esto incidirá positivamente en el ánimo del consumidor estadounidense, por lo que habría una mayor demanda de vehículos y, por ende, una mayor producción mexicana para abastecer este apetito. “Si la firma no se da por febrero o marzo, tendremos mucha claridad porque la industria e incluso los consumidores ya sabrán que esto ocurrirá, entonces los precios de los coches cambiarán hasta después de las elecciones”, concluye.

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