“En México se produce por el costo de la mano de obra, que además es de alta calidad, unido a la proximidad con Estados Unidos. Sigue siendo buen negocio para todos. Las armadoras están aquí por eso, porque se produce con buena calidad, a buen costo y con el consumidor más grande del mundo a la vuelta de la esquina; por ello la firma del tratado daría mayor oportunidad en el rubro de la producción”, señala.
Recomendamos: Las 3 propuestas de la industria automotriz para salir de la crisis de ventas
Los especialistas ven como un escenario probable que la firma del T-MEC pueda darse pasadas las elecciones presidenciales en Estados Unidos, es decir, al cierre de 2020, cuando menos. Pero ahí es donde la industria mexicana podría hallar un canal de oportunidad.
Lerch considera que en cuanto haya una fecha definida, esto incidirá positivamente en el ánimo del consumidor estadounidense, por lo que habría una mayor demanda de vehículos y, por ende, una mayor producción mexicana para abastecer este apetito. “Si la firma no se da por febrero o marzo, tendremos mucha claridad porque la industria e incluso los consumidores ya sabrán que esto ocurrirá, entonces los precios de los coches cambiarán hasta después de las elecciones”, concluye.