“Vamos a crecer alrededor de 30% contra el año anterior en la semana inmediata posterior a El Buen Fin. Esperamos que vamos a mover de 2.5 a 3 millones de paquetes más que en 2018”, un escenario sobre el que Estafeta determina cuántos servicios por parada se entregarán, y cómo se distribuirá el aumento de turnos y las jornadas del fin de semana.
“Adicionamos de 3 a 4% más vehículos a nuestra flota, pero la estrategia importante es cómo sacamos más visitas y entregas con lo que tenemos”, indica.
En auge
Para este año, la estimación es que El Buen Fin deje una derrama de 118,000 millones de pesos, un monto 5% superior a 2018, según estimaciones de Concanaco-Servytur, lo que ha implicado un crecimiento sostenido desde la primera edición de 2011, cuando el flujo fue de 39,800 millones de pesos.
Parte de este crecimiento se ha dado porque el evento pasó de ser un esquema para ofrecer meses sin intereses a incorporar al comercio electrónico, consideró Arranz. “El Buen Fin te indica qué tan bien va a ser el año, es un indicador fuertísimo”.
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Pero hacer reto a esta tendencia al alza tiene sus retos, ya que los usuarios solicitan entregas cada vez más personalizadas, en determinados horarios o lugares, a las cuales hay que adaptarse, considera García Ibarra.
“Estos factores se tienen que alinear con nuestra productividad. El modelo tradicional va de la mano con alianzas estrategicas con socios para generar puntos de recolección, implican algo que se tienen que hacer de manera específica y planeada”, concluye.