El presidente Andrés Manuel López Obrador ve en este derrumbe en el precio del crudo una oportunidad para incrementar el volumen del sistema de refinación de Pemex.
México importa cerca de 70% de su consumo de gasolinas y, de este monto, casi 90% proviene de Estados Unidos, que cuenta con la región más competitiva de refinación en el mundo. Los precios que se ofertan en el país, de hecho, hacen referencia a los costos de traer el combustible de esta región, y no de lo que en realidad gasta Pemex en producir el otro 30% con que se abastecen los consumidores mexicanos.
Pero apostar a este incremento deja expuesta a la petrolera que dirige Octavio Romero Oropeza a elevar la producción de combustóleo con altos niveles de azufre, y que en este escenario de precios resulta un lastre para el negocio de la refinación, dice Ixchel Castro, analista en temas de refinación en América Latina de la consultora Wood Mackenzie.
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“El punto es qué tan competitivo eres con tu refinación respecto a la que existe en la costa este del Golfo de México en Estados Unidos. Y no sólo en la gasolina y diésel, sino el tema en la comercialización del combustóleo, en un panorama de precios más bajos”, dice la analista.
Pemex ha reducido la elaboración de combustóleo en su proceso de refinación, pero el 25% de cada barril de crudo que entró al sistema se tradujo en este producto, que pierde mercado por su alto contenido de azufre.
El elevar la utilización de sus refinerías va a traducirse en una mayor cantidad de combustóleo, advierte Castro.
La utilización de la capacidad de refinación de Pemex cerró en apenas 24.74% en la séptima semana de este año, al promediar 410,900 barriles diarios, según cifras de la Secretaría de Energía (Sener). La petrolera estatal, sin embargo, se perfila a incrementar su capacidad de refinación en estos momentos.
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