Para López, la petrolera nacional debe recordar las medidas que tomó en 2016, cuando se vivió una situación similar en los niveles de precios, y que obligó a la compañía a realizar ajustes que, sin embargo, llegaron tarde para una avalancha que se veía venir desde 2014.
La crisis de 2014 a 2016 supuso que los precios de referencia pasaran de más de 100 dólares a cerca de 20 por barril, y la sangría para Pemex se saldó con una pérdida de 712,500 millones de pesos (mdp), en el último año en que Emilio Lozoya dirigió a la petrolera nacional.
Pemex puso el freno de mano al gasto hasta inicios de 2016, con José Antonio González Anaya al frente, con un recorte de 100,000 millones de pesos (mdp) que supuso parar inversiones en exploración y refinación.
La actual crisis de precios, desatada ante los temores del avance de la pandemia de coronavirus, y el desacuerdo entre Arabia Saudita y Rusia, supone una caída menos fuerte en cuanto al monto del valor, pero más precipitada que la de hace un lustro, por lo que las empresas petroleras internacionales están tomando ya medidas correctivas para paliarla.
Pemex ni las autoridades en materia energética se han pronunciado sobre un posible plan de contingencia tras lo sucedido en estos días, mientras que la Secretaría de Hacienda se ha referido a las coberturas petroleras para calmar las preocupaciones de los mercados.
La mezcla mexicana cerró en 25.93 dólares, una caída de 5.4% respecto al martes, y casi 30% frente al viernes, antes del rompimiento definitivo entre Arabia Saudita y Rusia.