Los saludos de beso y los apretones de manos entre compañeros, que hasta antes del COVID-19 eran habituales en los centros de trabajo, serán parte del pasado. Ahora todos los empleados deberán mantener una distancia de al menos 1.8 metros respecto a sus compañeros y deberán usar máscaras faciales obligatorias. En el caso de Ford, las gafas de seguridad con protectores laterales, las caretas y los guantes serán requisitos adicionales en el caso de los roles de trabajo no permitan el distanciamiento social requerido.
Las estaciones de trabajo también lucirán distintas. Ford, por ejemplo, ha dicho que evalúa modificar la línea de producción a fin de que los operadores estén a 1.8 metros de distancia.
A la hora del almuerzo, los empleados dirán adiós, al menos por un tiempo, a las charolas, a los menús tipo buffet y a las mesas compartidas. Empresas como Volkswagen ya han considerado la distribución de box lunch sellados herméticamente.
Los supervisores controlarán estrictamente el acceso a puertas, ascensores y áreas comunes para evitar el contacto cercano. Las cafeterías, salas de juntas pequeñas, gimnasios y otras áreas comunes donde no se puede mantener una distancia de acuerdo con el protocolo entre los colaboradores permanecerán cerradas. Toyota, por ejemplo, ha dicho que cancelará temporalmente el uso de ascensores para evitar las aglomeraciones de personas.
Las áreas administrativas de las plantas también lucirán diferentes. Los escritorios compartidos y los espacios comunes diseñados para favorecer las “colisiones creativas” se están ajustando a la era del distanciamiento social, con cubículos improvisados hechos de hojas de plexiglás.
Los tiempos para el cambio de turno, ahora serán mayores con el objetivo de evitar el tráfico de personas y permitir un proceso de limpieza adicional.
Hasta ahora, lo que los fabricantes han ideado es una combinación de protocolos de entrada, vigilancia y salida a partir de las experiencias de sus filiales asiáticas y europeas que ya han reiniciado operaciones.
En México, Volkswagen ha diseñado un protocolo de 100 medidas a partir de la experiencia compartida por otras plantas del grupo que ya han abierto en Alemania y China. “Nos han provisto de información muy valiosa que nosotros estamos incorporando a nuestros planes de reapertura en México. Todos los días nos envían las medidas que han funcionado, pero también las que no. Tener todo este feedback es una de las ventajas que estamos teniendo de nos ser los primeros en abrir”, dice Mauricio Kuri, director de comunicación corporativa y asuntos de gobierno de Volkswagen de México.
El fabricante alemán informó en un comunicado que prevé reanudar las operaciones de su planta mexicana de vehículos el 18 de mayo , mientras que el reinicio de la fábrica de motores en Silao quedaría sujeto a las autorizaciones oficiales.
Ford, por su parte, está trabajando para reiniciar “de manera segura” la fabricación en Norteamérica. La compañía anunció recientemente sus planes para que una pequeña cantidad de empleados regresen a trabajar esta semana en la región para comenzar a instalar equipos.
“Estamos tomando importantes medidas que integran las mejores prácticas en todo el mundo para asegurarnos de que todas nuestras instalaciones y lugares de trabajo estarán seguros y limpios al momento de regresar a nuestras actividades”, dice en un comunicado Kiersten Robinson, directora de recursos humanos de Ford.
Toyota dijo la semana pasada que calcula reiniciar operaciones de manufactura en Norteamérica en la semana del 11 de mayo.
Los fabricantes han dicho que sus protocolos serán constantemente revisados y actualizados según las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de la Organización Mundial de la Salud. Pero una cosa está clara: la dinámica en los pisos de producción que se verá ahora se sentirá muy diferente a la que había antes del apagón de marzo.