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Las empresas que se dedican a este tipo de instalaciones ven en estos momentos una oportunidad para crecer en el mercado mexicano a pesar de la crisis sanitaria y de las acciones de las autoridades del sector, debido a que este tipo de instalaciones entran dentro de la categoría de la generación distribuida, una figura que permite a los sistemas con una capacidad de generación igual o menor a 0.5 MW funcionar sin requerir los mismos permisos que las plantas que superan esta barrera.
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“Somos un apoyo y un arma más para descentralizar todo el tema de energía renovable, y a que a nivel los recibos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) puedan bajar”, dijo Yusef Kanchi, director comercial de BayWa, en una videoconferencia organizada por Solar Power en México.
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La generación distribuida creció 40% anual en 2019 al agregar 282 MW de capacidad a través de techos solares y, de estos, la mitad se instaló para empresas, una cambio de tendencia frente a otros años donde este tipo de tecnologías se enfocaban en el sector residencial.
Las compañías han visto una opción en lanzar este tipo de instalaciones para ahorrar en sus facturas eléctricas, aprovechando la capacidad para instalar paneles solares en los techos de fábricas o comercios, con el fin de consumir lo que se genere en las mismas instalaciones.
“El mercado se está educando, y las empresas se están educando y ven a las energías fotovoltaicas para reducir su gasto en electricidad”, dijo Horacio Duhart, director general de Exel Solar, durante el evento.
A pesar de las modificaciones regulatorias impulsadas desde la Secretaría de Energía (Sener) que tienen enfrentada a las autoridades con el sector de las energías renovables en el país, la generación distribuida aún se presenta como una oportunidad atractiva para invertir y desarrollar proyectos, afirma Santiago Morales, socio fundador de Kiwapower en entrevista.
Esta compañía busca invertir en instalaciones solares para empresas en México de la mano de la japonesa Marubeni y la mexicana Becquerel Capital, con un esquema donde tanto la puesta como el mantenimiento se pagarán a través del cobro de una tarifa eléctrica de lo que se consuma cada mes.
“No es un crédito, arrendamiento ni renta para instalar el equipo. Esto es un contrato de suministro de energía. Nosotros cobramos por kilowatt hora generado, como lo hace CFE”, explica Morales.
La empresa ofrece contratos de 10 y 25 años con precios en pesos, con el fin de que sean ellos quienes absorban el riesgo del tipo de cambio, y ganen por los horas en que sustituyan el uso de los servicios de CFE. “Nuestro producto puede ser visto como una cobertura, toda vez que siguen conectados a CFE, pero pueden diversificar su consumo”, dice el socio fundador de Kiwapower.
La compañía espera instalar 50 MW en los siguientes 12 a 24 meses en México, con una inversión de casi 50 millones de dólares (mdd).