El AICM se prepara para la Copa Mundial de la FIFA 2026, uno de los momentos de mayor exposición internacional de su historia.(Foto: Alex Dalton/ Eyepix/AFP)
Expansión Digital
A casi un siglo de su primer aterrizaje, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) se prepara para uno de los momentos de mayor visibilidad internacional de su historia: la Copa Mundial de la FIFA 2026, en la que México será una de las sedes.
El aeropuerto que recibirá a miles de aficionados, delegaciones y visitantes comenzó como un puerto aéreo en construcción, con pistas de tierra y aviones biplanos, muy lejos del complejo que hoy concentra la mayor parte del tráfico aéreo del país.
La historia formal del AICM inició el 5 de noviembre de 1928, cuando un biplano Hanriot, piloteado por el capitán Felipe H. García, aterrizó en la pista 10/28. Aquella operación marcó el arranque del entonces Puerto Aéreo Central de la Ciudad de México, aun cuando el proyecto seguía inconcluso.
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AICM: de puerto aéreo a puerta de entrada al país
De acuerdo con la historia oficial , a finales de la década de 1920, México comenzaba a reconocer la aviación como un eje estratégico. En 1928 arrancó la construcción del Puerto Aéreo Central para conectar a la capital con otros estados. El complejo contaba con un acceso desde la calzada México-Puebla —hoy Boulevard Aeropuerto—, un estacionamiento, una plataforma y dos pistas: la 05/23 y la 10/28.
El plan original incluía un edificio terminal con un arco techo para resguardar aeronaves, pero nunca se concretó. Tras una pausa, en 1929 la Compañía Mexicana de Transportación Aérea acordó con la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas concluir las obras a cambio de su uso.
Ese primer edificio fue efímero. Los sismos de junio de 1932 dañaron gravemente la estructura, que tuvo que ser demolida.
El 11 de abril de 1939 se inauguró un nuevo edificio y una torre de control, consolidando al aeropuerto como infraestructura clave del país. En su fachada se colocó el mural “La conquista del aire por el hombre”, de Juan O’Gorman, símbolo del impulso modernizador de la época.
Desde entonces, el aeropuerto se convirtió en la principal puerta de entrada a México. Por sus salas han pasado jefes de Estado, Sumos Pontífices, artistas y millones de pasajeros, una condición que se repetirá en 2026 con la llegada del Mundial.
Hoy, el aeropuerto conecta 44 destinos nacionales y 55 internacionales.(Fotos: Anylú Hinojosa-Peña)
Expansión, modernización y límites
El crecimiento de la aviación obligó a una gran ampliación entre 1949 y 1952, de la que surgió gran parte de la actual Terminal 1. Le siguieron remodelaciones clave: en 1979, una modernización integral; en 1994, la apertura del área internacional con 161 mostradores, aduana y migración.
En el siglo XXI llegó el mayor desafío: la saturación. En 2008 se inauguró la Terminal 2, tras la ampliación previa de la Terminal 1. Más tarde vinieron ajustes puntuales, como la ampliación de la sala 75 en 2016 y el Dedo “L” en 2020.
El AICM estuvo cerca de cerrar de forma definitiva
Los problemas de saturación y operación del AICM llevaron, durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, a plantear una solución de fondo: cerrar el aeropuerto actual y sustituirlo por el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).
El proyecto del NAIM comenzó a construirse en la zona del Lago de Texcoco y estaba diseñado para convertirse en el principal hub aéreo del país. Su entrada en operación contemplaba el cierre definitivo del AICM, cuya ubicación y limitaciones físicas ya no permitían una expansión mayor.
Sin embargo, el plan cambió en 2018, con la llegada a la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador. El nuevo gobierno canceló el proyecto de Texcoco, argumentando razones técnicas, ambientales y financieras, y optó por una estrategia distinta.
En lugar de sustituir al AICM, la administración federal decidió mantenerlo en operación y construir el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) en la base aérea de Santa Lucía, además de incorporar al Aeropuerto de Toluca. El objetivo fue conformar un Sistema Aeroportuario del Valle de México, en el que los tres aeropuertos compartieran la demanda aérea de la región.
Con esa decisión, el AICM evitó su cierre y se mantuvo como la principal puerta de entrada al país, aunque con los mismos retos estructurales que, años atrás, habían puesto en duda su viabilidad a largo plazo.
Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, el gobierno planteó cerrar el AICM y sustituirlo por el NAIM en Texcoco.(Isaac Esquivel/Cuartoscuro. )
Un aeropuerto histórico ante una prueba global
Hoy, a más de 97 años de su primer aterrizaje, el AICM sigue siendo el aeropuerto más importante del país, con conexión a 44 destinos nacionales y 55 internacionales. Sin embargo, llega al Mundial 2026 con una paradoja: es un símbolo histórico de la aviación mexicana y, al mismo tiempo, un aeropuerto con límites físicos y operativos claros.
Las remodelaciones rumbo al Mundial buscan proyectar una mejor imagen ante el mundo. El reto, como lo ha sido a lo largo de su historia, no está solo en verse moderno, sino en sostener su papel como la principal puerta de entrada a México en uno de los eventos más importantes del planeta.
Rumbo al Mundial 2026, el AICM enfrenta el reto de proyectar una buena imagen sin resolver por completo sus limitaciones estructurales.(Fotos: Anylú Hinojosa-Peña)