Otras maneras de invertir en acciones y la importancia de diversificar
Invertir en la Bolsa no se limita a comprar acciones de grandes empresas. Los especialistas coinciden en que existen estrategias más simples y diversificadas para hacer crecer el dinero y reducir riesgos, sobre todo para quienes van empezando.
Fernando Guerrero explica que hay dos caminos principales. El primero es elegir directamente las empresas, lo que exige análisis e información. “Una de las características importantes de las empresas que cotizan en bolsa es que toda su información es pública, entonces puedes buscar qué están haciendo, sus planes y sus proyectos”.
La segunda opción son los ETFs, instrumentos que agrupan varias empresas en un solo título. “Un ETF es un título que adentro ya tiene muchas empresas. Por ejemplo, puedes invertir en el Naftrac, que incluye las 35 principales empresas de la Bolsa Mexicana, y así ya automáticamente estás diversificando”. También existen ETFs que invierten en los principales mercados de Estados Unidos y Europa, lo que permite repartir el riesgo entre distintas regiones.
Alejandra Vargas de Ve Por Más añade que la estrategia depende del perfil del inversionista. Para quienes pueden asumir mayor riesgo, especialmente los más jóvenes, hay oportunidades en compañías menos conocidas.
“Si eres una persona un poco más arriesgada, a lo mejor más joven y con más tiempo para reponer el capital, sí estaría bien invertir en empresas que no son tan conocidas, porque por un riesgo más alto te están pagando un mejor rendimiento”.
En todos los casos, la clave está en diversificar, informarse y elegir una estrategia acorde con el perfil y los objetivos personales.
Los errores más comunes al comprar acciones
De acuerdo con los especialistas consultados, estos son los errores más frecuentes que cometen quienes recién se inician en el mercado accionario y que conviene evitar para reducir riesgos y tomar mejores decisiones de inversión:
1.- Invertir sin informarse
Comprar acciones sin conocer la empresa, su negocio, su situación financiera o sus planes suele llevar a malas decisiones. La falta de información incrementa la incertidumbre y el riesgo.
2.- Dejarse llevar por el miedo
Muchas personas sólo asocian la Bolsa con momentos de crisis, lo que provoca temor a perderlo todo y evita que inviertan o las lleva a vender en el peor momento.
3.- No definir un horizonte de inversión
Pensar en las acciones como una inversión de corto plazo genera frustración. El mercado accionario está diseñado para el largo plazo, idealmente más de cinco o diez años.
4.- No diversificar el portafolio
Apostar todo a una sola empresa o sector aumenta el riesgo. No diversificar es uno de los errores más frecuentes y costosos.
5.- Comprar sólo empresas “famosas” o conocidas
Elegir acciones porque la marca es popular o aparece en comerciales, sin revisar sus fundamentales, puede llevar a pagar caro por empresas que ya están en su punto más alto.
6.- Invertir por moda o por euforia del mercado
Entrar cuando una acción está en pleno rally, sin entender sus fundamentos, puede generar pérdidas cuando ese impulso se termina.
7.- No considerar el perfil de riesgo personal
Invertir en activos muy volátiles sin tolerancia al riesgo provoca ansiedad, estrés y decisiones impulsivas, como vender en pérdidas.
8.- Revisar la inversión todos los días
Monitorear constantemente los movimientos genera nerviosismo y fomenta decisiones precipitadas, cuando la inversión debe verse con visión de largo plazo.
9.- Invertir dinero que se necesitará en el corto plazo
Meter ahorros que se requerirán pronto expone al inversionista a vender en mal momento y asumir pérdidas innecesarias.
10.- No pedir orientación cuando se es principiante
Empezar sin asesoría ni guía aumenta la probabilidad de errores, sobre todo en las primeras etapas.
En conjunto, el mercado accionario ofrece oportunidades reales para hacer crecer el patrimonio, siempre que se aborde con información, disciplina y una estrategia clara. Sus beneficios pueden ser atractivos en el largo plazo, pero también implica riesgos que deben entenderse y gestionarse, por lo que invertir con criterio, diversificación y paciencia es clave para obtener los resultados deseados.
*Con información de Rafael Mejía