El modelo de negocio se probó primero en Argentina. El primer año la empresa facturó 400 millones de pesos argentinos y al segundo año 4,000 millones. Con ese antecedente la compañía llegó a México en 2025, donde encontró la informalidad alrededor de los recintos.
“Si el conductor llega con un lugar asignado, la negociación en la calle desaparece”, asegura.
La plataforma no intenta retirarlos ni sustituirlos por regulación, pero sí cambia el orden de la decisión, pues el conductor ya no busca espacio para estacionarse: llega con espacio asignado.
En su primer año completo en el país la empresa proyecta facturar 5 millones de pesos mexicanos. El Mundial 2026 aparece como un detonador natural, no por el turismo en sí, sino por la concentración simultánea de autos en zonas específicas.
Seeker Parking ya opera en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey con estacionamientos cercanos a recintos como Foro Sol, Palacio de los Deportes, Auditorio Nacional y zonas próximas al Estadio Azteca. La empresa firma con los venues y trabaja con operadores alrededor para que el negocio esté en la periferia del evento.
El problema de los franeleros, sostiene Morales, no es solo legal, es logístico. “Ellos existen porque alguien tiene que ordenar la llegada cuando miles de personas aparecen al mismo tiempo”.
En ciudades donde asistir a un concierto implica planear la salida con horas de anticipación, el estacionamiento se vuelve parte de la experiencia.
“El show empieza cuando sales de tu casa y no cuando se apagan las luces”, dice. La propuesta de Seeker Parking no promete más cajones, sino eliminar el momento más incierto de la noche.