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La historia de los Baillères: de vender maíz y granos a ser dueños del Palacio de Hierro y la plata

La familia Baillères transformó su herencia guanajuatense en un imperio de minería, comercio de lujo y negocios estratégicos en toda México y el mundo.
mié 04 marzo 2026 04:16 PM
La historia de los Baillères: de vender maíz y granos a ser dueños del Palacio de Hierro y la plata
Los Baillères, entre las familias más ricas de México, dirigen Grupo Bal, dueño de Peñoles y El Palacio de Hierro. (Expansión)

La familia Baillères es una de las más ricas de México y encabeza Grupo Bal, dueño de empresas como El Palacio de Hierro e Industrias Peñoles. Pero el origen de su fortuna no comenzó en los grandes corporativos, sino en la migración y el trabajo agrícola.

Los antepasados de Alejandro Baillères Gual, actual presidente del grupo, llegaron desde Francia y se asentaron en Silao, Guanajuato. Allí se dedicaron al campo y al comercio local, en una etapa muy distante del poder empresarial que la familia alcanzaría décadas después.

En paralelo, durante el Porfiriato, otros empresarios —también de origen francés— fundaron en la Ciudad de México El Palacio de Hierro. Con el paso del tiempo, esa tienda departamental sería adquirida por los Baillères y se convertiría en uno de los pilares de su consolidación como uno de los grupos económicos más relevantes del país.

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El origen guanajuatense de los Baillères

En una entrevista retomada por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), institución fundada por la propia familia, Alberto Baillères González, creador de Grupo Bal, explicó que sus raíces se encuentran en la migración francesa del siglo XIX.

Mi bisabuelo, francés, emigró a México y fue comerciante y agricultor: se dedicó al campo en los alrededores de Silao, Guanajuato, e inclusive tuvo un rancho que le llamaban el Plan Baillères, porque era un valle productor de muchos cereales y granos”, contó.

De acuerdo con su testimonio, la familia se asentó en Guanajuato, donde combinó la agricultura con el comercio regional. Allí nació su padre, Raúl Baillères Chávez, en 1895, y pasó su infancia entre el trabajo del campo y las actividades comerciales de la zona. Su madre, Doña Celia González de Baillères, era originaria de León.

La Revolución mexicana alteró ese rumbo. La familia perdió sus tierras y se vio obligada a replantear su futuro.

Luego vino la Revolución mexicana y la familia perdió todas sus tierras. Entonces, mi padre —el menor de su familia de siete hermanos— vino a la Ciudad de México muy joven para empezar su carrera empresarial”, añadió.

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La llegada de los Baillères a la CDMX

Según relató Alberto Baillères González, su padre, Raúl Baillères Chávez, llegó a la Ciudad de México con 20 años en busca de nuevas oportunidades laborales y empresariales tras la pérdida de las tierras familiares en el estado de Guanajuato.

En la capital comenzó desde puestos básicos en el sector financiero y, con el tiempo, ascendió a cargos de mayor responsabilidad dentro de una institución bancaria. Esta etapa le permitió conocer a fondo el negocio de la plata y el oro, que más adelante se convertiría en el pilar de la economía familiar.

“Comenzó como cajero de un banco y llegó a ser hasta gerente de Equitable, una compañía subsidiaria de Chase Manhattan Bank. En esta compañía, aprendió acerca del manejo de la plata y su comercialización. Posteriormente, consideró que había aprendido suficiente y se independizó para empezar a manejar contratos pequeños de compra y venta de plata y oro”, abundó en la entrevista.

Incluso, siendo todavía muy joven, llegó a participar en el comercio de la plata con el Banco de México. Este contrato con el Banco Central le otorgó no solo proyección económica, sino también una valiosa red de contactos en el sector minero. No en balde, con el tiempo la familia sería reconocida en todo México como los “reyes de la plata” por sus empresas mineras Industrias Peñoles y Fresnillo.

En 1931, Raúl Baillères fundó Crédito Minero y Mercantil, la primera financiera especializada tras la ley de banca de ese año, enfocada inicialmente en la minería. Más adelante creó empresas hipotecarias, afianzadoras y otros negocios industriales. En 1946 fundó el ITAM.

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La compra del Palacio de Hierro

El control de El Palacio de Hierro pasó a manos de la familia Baillères en circunstancias que Alberto Baillères describe como “toda una historia, muy circunstancial”, aproximadamente un año y medio antes de la muerte de su padre, Raúl Baillères Chávez, quien falleció en la Ciudad de México el 3 de enero de 1967. Esta adquisición se convirtió en un punto clave para la consolidación de Grupo Bal.

El contacto inicial surgió cuando los dueños franceses decidieron vender la tienda. Ernesto Couttolenc, director general en ese entonces, buscó a Raúl Baillères, quien se encontraba hospitalizado tras una operación de apéndice. Ante la situación, los vendedores hablaron con Alberto, quien mostró interés inicial, a la espera de la aprobación de su padre.

Tras recuperarse, Don Raúl aceptó analizar la compra. Se firmaron cartas de confidencialidad y se realizó un due diligence con ejecutivos de su financiera y de la Cervecería Moctezuma, donde los Baillères ya operaban.

Raúl, prudente por desconocer el negocio, pedía a Alberto buscar “cadáveres en los clósets” para detectar posibles problemas ocultos. La sorpresa llegó cuando, en lugar de riesgos, hallaron lingotes de oro guardados en las bóvedas del Palacio de Hierro, práctica que los dueños franceses consideraban de buena suerte.

Un detalle curioso ocurrió durante la negociación: los vendedores exigieron reembolso por los telegramas enviados en el proceso. La respuesta de Raúl fue una lección de negocios: “¿Sí quieres comprar El Palacio de Hierro? Hay que pagar los telegramas”. Finalmente, la familia adquirió el control de la tienda y, pocos días después, Alberto fue nombrado al frente del negocio.

Tras la adquisición, Alberto viajó a Estados Unidos y Europa para definir la estrategia de la tienda. Decidió que su vocación debía ser la alta calidad y el prestigio, rechazando modelos de descuento. Con esta visión, El Palacio de Hierro se consolidó como un pilar del comercio mexicano de lujo y un activo central de la economía familiar de los Baillères.

Alberto-Bailleres (Alberto Bailleres recibiendo la medalla Belisario Domínguez)
Alberto Baillères fue uno de los empresarios más importantes del país durante décadas. (AFP)

El papel de los Baillères en la plata

La familia Baillères convirtió la plata mexicana en un referente mundial gracias a su visión empresarial, su pasión por la minería y los contactos que Raúl dejó a su hijo Alberto en el sector minero y de los metales preciosos.

Cuando Alberto Baillères asumió Peñoles, empresa que ya había comprado su padre, la compañía enfrentaba pérdidas. Con su liderazgo la sanearon y la transformó en el mayor productor de plata del mundo. También creó Fresnillo para separar y gestionar directamente los metales preciosos.

Fresnillo se convirtió en la primera empresa mexicana en cotizar en la Bolsa de Londres, consolidando su presencia global y posicionando a la plata mexicana en los mercados internacionales.

Aunque El Palacio de Hierro es su marca más conocida entre los mexicanos, la verdadera fortuna de los Baillères proviene del negocio de la plata, donde son líderes no solo en México sino también a nivel mundial.

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Industrias Peñoles, de Grupo Bal, dominan el negocio de la plata en México y el mundo. (Adolfo Vladimir/ Cuartoscuro)

La actualidad del Grupo Bal y los Baillères

Alejandro Baillères Gual, hijo de Alberto y nieto de Raúl, preside hoy Grupo Bal tras la muerte de su padre en febrero de 2022, consolidando el legado de una familia que llegó desde Francia a Guanajuato y construyó uno de los imperios empresariales más poderosos de México.

Según el ranking 2025 de Las 500 empresas más importantes de México de la revista Expansión , Grupo Bal reportó ingresos por 371,523.8 millones de pesos en 2024 y cuenta con 47,683 empleados; ocupó la posición 11.

Por divisiones, Industrias Peñoles ocupó el puesto 46 con 121,895.9 millones de ingresos, un crecimiento de 16% respecto a 2023, mientras que El Palacio de Hierro se ubicó en el 98 con 56,079.5 millones, 11.1% más que el año anterior.

Alejandro Baillères Gual es uno de los hombres más ricos de México, con una fortuna estimada en 16,000 millones de dólares, lo que lo coloca en el tercer lugar nacional detrás de Carlos Slim y Germán Larrea, y en el 187 a nivel mundial según Bloomberg .

El Grupo Bal no solo domina la minería y el comercio de lujo, sino que también tiene inversiones en seguros, casas de bolsa, servicios médicos, educación, entretenimiento y tauromaquia. Su portafolio amplio y diversificado consolida a los Baillères como un actor clave de la economía mexicana.

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