Lo que le dijo Díaz Ordaz se cumplió
Alberto Baillères reconoce que muchas de las advertencias que le hizo el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz se cumplieron a lo largo de su vida. Desde muy joven, asumió responsabilidades “muy duras, muy fuertes”, que lo obligaron a concentrarse casi por completo en la dirección de las empresas de su padre y en su familia.
“El reto fue muy importante: decidí que a lo único que me iba a dedicar era a mi familia y a mis negocios. No tenía tiempo para otras cosas. Y así lo hice”, relató. Como consecuencia, algunos de sus amigos de la misma edad no comprendían su ritmo de vida ni la tensión constante que implicaba liderar compañías estratégicas para la nación.
Incluso la prensa comenzó a notar su estilo reservado y enfocado. Agustín Barrios Gómez, reportero de El Novedades y amigo cercano, lo apodó en broma “el Howard Hughes mexicano”, en referencia a su concentración casi exclusiva en los negocios y la vida familiar, tal como Díaz Ordaz le había anticipado: éxito y juventud podían generar incomprensión y soledad en su entorno.
El legado de Alberto Baillères
Alberto Baillères González falleció el 2 de febrero de 2022, dejando un legado que superó al de su propio padre. Durante 55 años al frente de los negocios familiares, logró la creación, consolidación y expansión del Grupo BAL, un conglomerado que incluye empresas de gran envergadura como Industrias Peñoles, El Palacio de Hierro, Fresnillo y GNP Seguros, entre muchas otras.
De acuerdo con el ranking 2025 de Las 500 empresas más importantes de México , elaborado por la revista Expansión, Grupo BAL ocupa la posición 11 a nivel nacional, con ventas en 2024 por 371,523.8 millones de pesos y 47,683 empleados.
Actualmente, las riendas del conglomerado están en manos de su hijo Alejandro Baillères Gual, el tercer hombre más rico de México, solo detrás de Germán Larrea y Carlos Slim, lo que refleja la magnitud de la fortuna familiar construida durante décadas.
La historia de Alberto Baillères González refleja cómo la combinación de juventud, talento y disciplina forjó a un líder empresarial que transformó un legado familiar en un imperio económico.
Si bien heredó la empresa de su padre, le tocó asumir desde muy joven grandes responsabilidades y hacer crecer el imperio familiar. Sus decisiones, marcadas por la responsabilidad y la visión estratégica, consolidaron al Grupo BAL como un referente nacional y sentaron las bases para que la siguiente generación continúe con el legado de éxito y fortaleza empresarial.