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La advertencia de Díaz Ordaz a Baillères tras la muerte de su padre: “Joven y exitoso, te van a odiar”

En un encuentro histórico, Díaz Ordaz advirtió a Baillères que su juventud y éxito generarían envidias, preparando al empresario para liderar el legado familiar.
mar 17 marzo 2026 03:48 PM
Baillères Díaz Ordaz
Alberto Baillères González recibió a los 36 años la llamada de Díaz Ordaz tras la muerte de su padre. (Expansión)

“Tú joven y con éxito, te van a odiar”, fueron las palabras que el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz le dijo al naciente empresario Alberto Baillères González, quien llevaba menos de una semana de haber sufrido uno de los golpes más duros de su vida: la muerte de su padre, Raúl Baillères, el 3 de enero de 1967.

Con apenas 36 años, el joven Baillères se preparaba para el cuarto día de rosarios en honor a su papá, un destacado empresario financiero y minero que había adquirido El Palacio de Hierro, negocios que a la postre serían la base del hoy todopoderoso Grupo BAL.

Sin embargo, esa misma tarde recibió una llamada de la Presidencia de la República: debía presentarse a las 18:00 horas para reunirse con el mandatario. La cita era ineludible, pese al momento que atravesaba su familia, y terminaría por convertirse en una de las reuniones más importantes de su vida.

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El día que Alberto Baillères se reunió con Díaz Ordaz en Los Pinos

Según relató el propio Baillères González en una entrevista retomada por el ITAM , él ya conocía al presidente, pero siempre había asistido acompañado de su padre. En esas ocasiones, escuchaba en silencio, sin pronunciar palabra; su padre era quien dialogaba con el poder, mientras él aprendía.

Por eso, aquel encuentro tenía un significado especial: era la primera vez que tendría que sostener una conversación de alto nivel con el gobierno en turno sin el respaldo de su padre. Llegó puntual a Los Pinos, listo para escuchar lo que el mandatario priista tenía que decirle.

“Ésta era la primera vez en mi vida que me mandaba llamar, a mí solo y mi alma, el presidente de la República, y con mi pena tan terrible por haber perdido a mi papá”, contó en la entrevista donde narra gran parte de su trayectoria personal y empresarial.

Aunque Alberto fue puntual, se llevó la sorpresa de que no era el único citado; veía cómo pasaban uno tras otro y él debía esperar. Pasaban los minutos, luego las horas, y todavía no lo llamaban a la sala con el presidente; ya eran las 21:00 horas y nada.

“Entonces, muy tímido, me atreví a ir con el del Estado Mayor Presidencial y le pregunté: '¿Estaré yo en la agenda del presidente?'. 'Sí, aquí está, nada más que él no nos ha dicho que pase'. Se fueron todos y yo era el último que quedaba. De repente, me dijeron que pasara”, contó.

Alberto Bailléres falleció el 2 de febrero a los 9 años.
Baillères asumió desde muy joven responsabilidades “muy duras, muy fuertes” en las empresas familiares. (Presidencia)

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La advertencia del presidente al empresario

Aunque fue una espera larga, lo que le esperaba era una conversación de dos horas que se extendió hasta las 23:00 horas. Ahí, el presidente Díaz Ordaz le hizo saber que su camino no sería sencillo, que tenía unos zapatos enormes que llenar, pero contaría con todo el apoyo del Gobierno, pues las empresas Baillères eran estratégicas para la nación.

Para ese momento, Alberto Baillères no estaba seguro de si se quedaría al frente de los negocios de su padre, pero el mandatario le hizo saber que todo apuntaba a que sería él. Por la cercanía en la que padre e hijo habían trabajado durante años, le preguntó sobre los socios y el respaldo que tendría de ellos.

“Lo más probable es que tú vayas a ser el sucesor de tu padre, y quiero decirte que vas a tener dos problemas muy grandes. Uno, que estoy seguro de que vas a tener mucho éxito, y dos, que estás muy joven: esa combinación en México no la soportamos, tú joven y con éxito, te van a odiar. Ahora tienes una ventaja: lo de la juventud se pasa a la carrera y sin que hagas nada”, le dijo el presidente, quien a la postre sería recordado como el personaje que ordenó la masacre de decenas de estudiantes el 2 de octubre de 1968.

Alberto Baillères lo describe en la entrevista: “Me confesó de todo, tenía una personalidad muy seria, muy adusta y me impresionó mucho”. Y así empezó a relatarle experiencias propias, de cuando era secretario de Gobernación y pensaba en la posibilidad de llegar a la presidencia.

Para la parte final de la conversación, Díaz Ordaz le dijo a Baillères González la frase que nunca olvidaría: “Vas a tener éxito, pero no va a ser nada fácil. Sabes que cuentas con el apoyo del gobierno de la República, porque tienes una responsabilidad endemoniada”.

Salió de Los Pinos y decidió caminar para aclarar la mente y dimensionar lo que acababa de vivir. Fue entonces, tras reflexionarlo con detenimiento, que se dio cuenta de la gran responsabilidad que estaba por asumir y que las cosas no volverían a ser como antes jamás. “Apenas habían pasado cuatro días de la muerte de mi papá y no tenía yo idea de lo que me iba a pasar”, relató.

El presidente Gustavo Díaz Ordaz se rodeó de cinco ingenieros como secretarios en su gabinete.  (Foto: AP)
Alberto Baillères González recibió a los 36 años la llamada de Díaz Ordaz tras la muerte de su padre. (AP)

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Lo que le dijo Díaz Ordaz se cumplió

Alberto Baillères reconoce que muchas de las advertencias que le hizo el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz se cumplieron a lo largo de su vida. Desde muy joven, asumió responsabilidades “muy duras, muy fuertes”, que lo obligaron a concentrarse casi por completo en la dirección de las empresas de su padre y en su familia.

“El reto fue muy importante: decidí que a lo único que me iba a dedicar era a mi familia y a mis negocios. No tenía tiempo para otras cosas. Y así lo hice”, relató. Como consecuencia, algunos de sus amigos de la misma edad no comprendían su ritmo de vida ni la tensión constante que implicaba liderar compañías estratégicas para la nación.

Incluso la prensa comenzó a notar su estilo reservado y enfocado. Agustín Barrios Gómez, reportero de El Novedades y amigo cercano, lo apodó en broma “el Howard Hughes mexicano”, en referencia a su concentración casi exclusiva en los negocios y la vida familiar, tal como Díaz Ordaz le había anticipado: éxito y juventud podían generar incomprensión y soledad en su entorno.

El legado de Alberto Baillères

Alberto Baillères González falleció el 2 de febrero de 2022, dejando un legado que superó al de su propio padre. Durante 55 años al frente de los negocios familiares, logró la creación, consolidación y expansión del Grupo BAL, un conglomerado que incluye empresas de gran envergadura como Industrias Peñoles, El Palacio de Hierro, Fresnillo y GNP Seguros, entre muchas otras.

De acuerdo con el ranking 2025 de Las 500 empresas más importantes de México , elaborado por la revista Expansión, Grupo BAL ocupa la posición 11 a nivel nacional, con ventas en 2024 por 371,523.8 millones de pesos y 47,683 empleados.

Actualmente, las riendas del conglomerado están en manos de su hijo Alejandro Baillères Gual, el tercer hombre más rico de México, solo detrás de Germán Larrea y Carlos Slim, lo que refleja la magnitud de la fortuna familiar construida durante décadas.

La historia de Alberto Baillères González refleja cómo la combinación de juventud, talento y disciplina forjó a un líder empresarial que transformó un legado familiar en un imperio económico.

Si bien heredó la empresa de su padre, le tocó asumir desde muy joven grandes responsabilidades y hacer crecer el imperio familiar. Sus decisiones, marcadas por la responsabilidad y la visión estratégica, consolidaron al Grupo BAL como un referente nacional y sentaron las bases para que la siguiente generación continúe con el legado de éxito y fortaleza empresarial.

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