El anuncio de Volaris y Viva, dado a conocer en diciembre de 2025, plantea la creación de un nuevo grupo mexicano de aerolíneas bajo una sociedad controladora compartida, con el argumento de fortalecer la conectividad aérea y ampliar la oferta de vuelos de bajo costo tanto en México como en mercados internacionales.
Ambas compañías sostienen que mantendrán sus marcas, operaciones y certificados independientes, mientras buscan generar economías de escala que les permitan reducir costos, mejorar su acceso a capital y acelerar el crecimiento de su modelo ultra low cost.
Pero especialistas en competencia económica y transporte aéreo consideran que el análisis será particularmente complejo debido a que el mercado no se revisa únicamente a nivel nacional, sino ruta por ruta, donde en algunos casos el nuevo grupo tendría una posición dominante.
“Ambas aerolíneas participan en alrededor de 192 rutas. De ese total, cerca del 70% de las rutas domésticas quedarían bajo operación exclusiva del nuevo grupo si concretan la unión”, explicó Alexander Elbittar, director de GAMES Economics.
El especialista señaló que todavía es prematuro anticipar si la autoridad aprobará o bloqueará la operación, debido a que el expediente continúa bajo análisis.
“Todavía es prematuro anticipar un resultado. El expediente sigue en análisis dentro de la CNA”, dijo Elbittar.
El economista advirtió que el tamaño de la participación conjunta podría modificar la dinámica competitiva y el poder de negociación en la industria aérea mexicana.
“En algunas rutas, el nuevo grupo podría alcanzar una participación de mercado muy elevada y eso eventualmente podría interpretarse como un riesgo para los consumidores”, afirmó.
La estructura propuesta por las empresas contempla mantener ambas marcas bajo un mismo holding corporativo. Sin embargo, los especialistas consultados consideran que el principal desafío será demostrar que la integración no derivará en conductas anticompetitivas en rutas donde prácticamente desaparecería la rivalidad.
El antecedente que marcó a la aviación mexicana
El caso inevitablemente recuerda el intento de integración entre Aeroméxico y Mexicana de Aviación durante la década de los noventa. Documentos de la entonces Comisión Federal de Competencia (Cofece) muestran que la autoridad consideró desde entonces que cada par de ciudades debía analizarse como un mercado independiente, debido a que un vuelo entre dos destinos específicos no puede sustituirse por otro trayecto distinto.
La resolución de 1995 advertía además que la concentración podía facilitar prácticas anticompetitivas y elevar tarifas en rutas con menor competencia.
En aquel momento, la autoridad encontró que Aeroméxico y Mexicana de Aviación concentraban más de 65% del mercado doméstico medido por pasajeros transportados.
El expediente también señalaba que en rutas donde disminuía la competencia las tarifas tendían a incrementarse, mientras las aerolíneas reducían frecuencias y eliminaban servicios redundantes.
“La ausencia de competencia efectiva permitía a las aerolíneas manipular la oferta y elevar precios" en rutas cercanas al monopolio, concluyó la autoridad en esa resolución histórica.
Ese antecedente pesa ahora sobre el análisis de la nueva alianza entre Volaris y Viva, especialmente porque el mercado mexicano tiene actualmente pocos jugadores relevantes.