“Hemos visto muchos capitales influenciados por la liquidez que tiene el peso. La tasa que paga México en estos momentos (de 8.25%) está trayendo capitales a México, pero es especulativo, porque se están aprovechando de las bajas tasas de interés en otros países “, dice Jesús Garza, académico del Egade Business School del Tec de Monterrey.
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Al tener instrumentos de deuda gubernamental (bonos) que dan mayores rendimientos frente a los activos de otros países, los inversionistas invierten en estos instrumentos denominados en pesos, haciendo que la moneda se aprecie.
Sin embargo, para los especialistas, esta apreciación no durará mucho pues hay algunos riesgos tanto internos como externos que podría hacer que el peso se deprecie en la segunda mitad del año: una nueva amenaza de aranceles si es que la política migratoria de México no convence a Estados Unidos, la ratificación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, un recorte -de las calificadoras- a la nota de la deuda de México o Pemex, si es que esta última no cambia su modelo de negocio.
Los especuladores estarán atentos a la evolución de estos acontecimientos, y también de los cambios de política monetaria tanto de la Reserva Federal de Estados Unidos, como del Banco Central de la Unión Europea, y se inclinarán por apostar en favor o en contra de la moneda mexicana.