“Después de la crisis financiera, los ETFs mostraron uno de sus beneficios más importantes, que es que te permite comprar y vender de una manera fácil, transparente y de bajo costo”, señala Arias. De ahí, llegar al siguiente billón llevó cuatro años, y ahora la industria de ETFs a nivel global está en 5.9 billones de dólares.
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El potencial de crecimiento aún es bastante grande, si se compara el valor de los activos bajo gestión de los ETFs con otros instrumentos como los bonos o las acciones aún representan un porcentaje pequeño. De acuerdo con Arias, el sector de bonos a nivel mundial vale alrededor de 100 billones de dólares, mientras que todas las acciones del mundo valen alrededor de 60 billones de dólares.
“La clave de porqué han crecido tanto y porqué aún tienen potencial es porque lo que hacen es facilitar y democratizar el acceso a los inversionistas”, comenta Morales.
Las ventajas que ofrecen los ETFs son múltiples, pero Arias destaca cinco:
- Transparencia. El inversionista en cualquier momento puede saber en qué está invertido los ETFs, ya sea ingresando a la página web del administrador o al buscar el índice que sigue el ETF.
- Costo eficiente. Un ETF tiene dos costos, el de administración, que llega a representar un tercio del que se cobra en algunos fondos mutuos, y el de corretaje de entrada y salida, que depende de la casa de bolsa en la que se opere.
- Diversificación. Al adquirir un ETF se puede tener acceso a cientos de empresas o bonos. “Los ETFs democratizan la inversión. Tú o yo podríamos invertir desde 50 pesos en comprar un título de un ETF con el que puedes tener acceso a miles de empresas”, dice Arias.
- Flexibilidad. No hay un mínimo para entrar o salir, solo haces la operación y estos instrumentos cotizan en todas las bolsas del mundo.
- Liquidez. La facilidad de comprar y vender estos instrumentos.