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Mini dólar y futuros del IPC: el plan de la BMV para reactivar los derivados

Con el lanzamiento del mini futuro del dólar y el acuerdo para listar el E-mini S&P/BMV IPC en el Chicago Mercantile Exchange, la BMV busca atraer liquidez al mercado de derivados.
lun 05 enero 2026 01:00 PM
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En el mercado de derivados se encuentran contratos cuyo valor depende de un activo subyacente y se utiliza para cobertura de riesgos, especulación y arbitraje. (Foto:Arlette López/Shutterstock/Shutterstock / Arlette Lopez)

Aumentar la liquidez en el mercado de derivados es uno de los mayores retos, pero también una de las grandes oportunidades en el sector bursátil mexicano. Aunque en los últimos 10 años, el volumen total de derivados en México aumentó 152% a 102.69 billones de pesos en 2024, de acuerdo con Banxico, una cifra 26 veces superior a la del mercado accionario, la mayor parte corresponde a operaciones OTC (over the counter), principalmente swaps y forwards, que no pasan por mercados organizados, y a operaciones en bolsas extranjeras. Solo 5.6 billones (5.5%) se operaron en el Mercado Mexicano de Derivados (Mexder).

Considerando únicamente los futuros, el volumen de contratos operados en 2024, último dato de año completo disponible, de acuerdo con datos de Mexder, fue de 8.6 millones. Un volumen muy por debajo de lo que operan las 30 bolsas de derivados más grandes del mundo, incluso muy por debajo de Brasil, una economía 20% mayor a la mexicana y que operó 9,814 millones de contratos en 2024, es decir más de 1,000 veces más.

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“El mercado de derivados sobre México es enorme, pero el problema que tenemos es que no se opera en México”, dice Jorge Alegría, director general del Grupo Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

En el mercado de derivados se encuentran contratos cuyo valor depende de un activo subyacente —acciones, índices, divisas, tasas de interés o materias primas— y se utiliza para cobertura de riesgos, especulación y arbitraje.

La reciente estrategia de la BMV busca unir polos de liquidez y atraer a más participantes a través, en una primera fase, del lanzamiento de dos productos: el Contrato Mini del Futuro del Dólar en el MexDer y el listado de los futuros del índice E-Mini S&P/BMV IPC en el Chicago Mercantile Exchange (CME).

En el caso del mini futuro del dólar el objetivo es atraer a más participantes locales. El contrato estándar del futuro del dólar tiene un valor de 10,000 dólares, lo que equivale aproximadamente a 180,000 pesos, una cifra que, si bien manejable para empresas grandes, resulta elevada para inversionistas individuales. El contrato mini tiene un valor de una décima parte, es decir 1,000 dólares (18,000 pesos), lo que facilita el acceso a personas físicas, pequeñas y medianas empresas, y gestores patrimoniales que antes quedaban fuera del mercado de derivados.

“Este nuevo contrato representa un paso importante hacia un mercado de derivados más accesible, eficiente y alineado con las necesidades de los inversionistas minoritarios y profesionales”, dice Alegría.

Para Francisco Matthews, socio de NetGO y especialista en asesoría de coberturas, las empresas operan poco en futuros porque no son trajes a la medida y requieren dejar un colateral (garantía). Los forwards, en cambio, se ajustan a montos y fechas específicas, y suelen trabajarse con líneas de crédito que ofrecen los bancos. Así, la mayor parte de la actividad en derivados listados recae en inversionistas grandes y operadores internacionales.

Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, coincide. “Los inversionistas más grandes pueden ya tener cierta experiencia, pero en general todavía no son tan comunes”.

Aunque el mini futuro del dólar comenzó a operar a finales de mayo de 2025, el monto, dice Alegría sin revelar de cuánto, es aún muy pequeño, porque están en proceso de sumar formadores de mercado para ese contrato, que los operadores aún están probando y ajustando sus sistemas para poder operarlo.

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Pero Alegría confía en la adopción de este instrumento. “En México el peso-dólar es una cotización que los inversionistas siguen muy de cerca. Y con este instrumento, el inversionista más pequeño puede tener acceso a coberturas o simplemente comprar dólares a futuro vía Mexder en una cantidad más pequeña”, comenta.

Matthews señala que justo esa es una de las grandes ventajas de este instrumento, que el peso-dólar es la única moneda de la región que opera casi 24/7.

Quiroz también señala que esta reducción en el tamaño del contrato hace que sea más accesible para un mayor número de personas, especialmente para quienes no manejan volúmenes de operación tan grandes. Este tipo de instrumentos, dice la especialista, puede ser útil para pequeñas y medianas empresas que reciben o requieren dólares, así como para inversionistas minoristas que quieran diversificar su portafolio.

La otra estrategia gira en torno al índice bursátil más importante de México, el S&P/BMV IPC, en el que el 18 de agosto, CME Group listó los futuros E-mini sobre el IPC, denominados en pesos mexicanos.

Se trata de una licencia para que el CME, la bolsa de futuros más grande del mundo, opere el índice. En este caso, el objetivo es atraer inversionistas extranjeros, con cobertura que deberá replicarse en el mercado local, a través de instrumentos como NAFTRAC (el fondo cotizado que sigue al S&P/BMV IPC) u otras canastas de acciones que repliquen el índice. Así, los inversionistas que operen desde Chicago deberán cubrir esas posiciones en México, conectando ambas plazas y generando flujo de liquidez en el mercado local.

“De esa manera lo que estamos buscando es poner nuestro índice en el aparador más grande del mundo, con lo que vamos a meter a una gran cantidad de inversionistas globales, que van a poder ver en sus pantallas de negociación al mismo tiempo nuestro índice junto con el Nasdaq, el S&P500, el FTSE, el Nikkei”, señala Alegría.

Con esta estrategía, el director de la BMV espera que la operación de los futuros del S&P/BMV IPC debería duplicarse en los próximos dos años. Para Matthews, se trata de “una iniciativa tremenda”, pues el mercado mexicano es un destino natural para la inversión global.

“Latinoamérica tiene dos mercados grandes: México y Brasil. Pero Brasil, por idioma y barreras culturales, es menos accesible. México siempre es atractivo, esté bien o mal, porque ofrece oportunidades en cualquier escenario”, asegura Matthews.

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Estas iniciativas, si bien recientes, forman parte de una estrategia más amplia. Alegría adelanta que, tras la introducción del mini dólar y el listado en CME, el siguiente paso será una remodelación de los futuros sobre bonos M con productos diseñados para instituciones, tanto locales como extranjeras. El grupo también apuesta por su infraestructura de post-trade, la cual facilita el manejo de garantías en pesos, una ventaja competitiva frente a mercados que utilizan colaterales en otras divisas.

“Si soy un inversionista en Nueva York y quiero exposición a México, con estos instrumentos puedo comprar el índice para apostar a la bolsa, bonos para renta fija y usar el mini futuro del dólar para cubrirme. Eso democratiza el acceso a herramientas que antes estaban reservadas para jugadores muy grandes”, dice el socio de NetGO.

Si el plan de la BMV se cumple, el mercado de derivados mexicano experimentará una nueva era de crecimiento y posicionamiento internacional. “Creo que tenemos una combinación muy atractiva para traer parte de esta liquidez que ya existe, pero que está fuera de México y creo que podemos traernos parte de esa liquidez al mercado local”, comenta Alegría.

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