Otros metales preciosos no han estado exentos de este comportamiento del mercado. La plata —más expuesta al ciclo económico— llegó a desplomarse más de 15% en una sola sesión, mientras el platino y el paladio también profundizaron sus pérdidas, reflejando un ajuste más amplio en los metales preciosos.
De refugio geopolítico a shock macro
El conflicto ha derivado en un shock energético que elevó el precio del petróleo más de 40%–50% desde finales de febrero, alimentando las presiones inflacionarias globales. De acuerdo con los analistas, este movimiento reforzó al dólar, elevó los rendimientos de los bonos y redujo el atractivo relativo del oro, un activo que no genera intereses.
El último informe semanal del World Gold Council describe este momento como una “prueba de resistencia” para el metal, señalando que la caída reciente está impulsada por “rendimientos reales significativamente más altos, expectativas de tasas más elevadas en 2026, toma de beneficios y procesos de desapalancamiento” . El mismo reporte añade que la velocidad del ajuste recuerda a episodios de estrés extremo como 2008 o 2020, donde las dinámicas de liquidez dominaron temporalmente a los fundamentales.
De acuerdo con Ramsé Gutiérrez VP y co-director de inversiones de Franklin Templeton, "en el corto plazo, el oro ha empezado a comportarse más como un activo riesgoso: se deshicieron posiciones especulativas, los contratos futuros cayó a mínimos de 10 meses. Esto amplificó la corrección, resultando en la peor caída semanal desde 1980, y si el mes ya hubiera terminado seria el segundo peor mes registrado, solo después de su caída en octubre de 2008".
La Reserva Federal puede marcar el rumbo
La política monetaria terminó de inclinar la balanza. La Reserva Federal mantuvo las tasas sin cambios en su última decisión de política monetaria en Estados Unidos, pero dejó claro que el entorno de precios energéticos altos mantendrá una postura restrictiva por más tiempo. El mercado ahora descuenta apenas un recorte en 2026.
Los datos respaldan ese sesgo. El Índice de Precios de Producción (IPP) en Estados Unidos subió 0.7% mensual y alcanzó una tasa anual de 3.4%, el nivel más alto en un año. Lo cual sugiere que la inflación está reactivándose. En el caso del oro, las tasas altas elevan el costo de oportunidad de mantenerlo, mientras un dólar fuerte encarece su compra para inversionistas internacionales.
Un ajuste tras un rally histórico
Parte de la caída también responde a factores internos del mercado. Los metales venían de un rally excepcional en 2025. Cabe recordar que el oro subió más de 60%, la plata más de 140% y el platino más de 120%. La última fase de ese movimiento estuvo impulsada en gran medida por flujos minoristas hacia ETFs.
El ajuste de enero —incluyendo caídas de hasta 30% en un día en la plata— dejó expuesta esa fragilidad. Desde entonces, las salidas de ETFs, el desapalancamiento y las llamadas de margen han amplificado las caídas.
El World Gold Council confirma que los flujos de ETF, especialmente desde Estados Unidos, se han debilitado, mientras que el posicionamiento en futuros y opciones muestra una reducción de apuestas alcistas.
Oportunidad para inversión de largo plazo
Para Paula Chaves, analista de GH Trading, el comportamiento actual es menos una anomalía y más una transición de ciclo. “El patrón es una reacción inicial al alza como refugio, seguida de una corrección fuerte, incluso en medio de la escalada geopolítica”, explica.
Según Chaves, el retroceso —cercano al 18%— se trata de un ajuste esperado y potenciado por las presiones inflacionarias.
Estamos hablando de un activo que venía de una subida históricamente fuerte. El mercado adelantó gran parte de la valorización que se esperaba hacia finales de 2026
Paula Chaves, analista de GH Trading
No obstante, aclara que las proyecciones de bancos de inversión siguen situando al oro cerca de los 6,000 dólares por onza a mediano plazo, lo que sugiere que los fundamentales estructurales no han cambiado. “Esto no invalida la tesis del oro como refugio. Lo que estamos viendo es una fase de ajuste”, señala.
Desde el punto de vista táctico, Chaves considera que el mercado ya ha entrado en una zona de compra interesante, pero advierte que la corrección podría no haber terminado.
“Si vemos una corrección más profunda en el mercado americano, el oro podría extender su caída hacia un rango del 20% al 23%, lo que abriría mejores niveles para reposicionamiento de largo plazo”, apunta.
El análisis técnico del World Gold Council coincide en que el metal se acerca a niveles clave. El soporte relevante se ubica en torno a los 4,090–4,066 dólares por onza —zona que incluye el promedio móvil de 200 días— y cuya pérdida podría abrir espacio a caídas adicionales .
"A pesar del ajuste reciente, el consenso hacia adelante sigue siendo constructivo para los metales, particularmente para el oro, una vez que el choque inicial se absorba", señaló el especialista de Franklin Templeton.