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Miles de sirios quedan atrapados en un asentamiento en medio del desierto

Los desplazados en Rukban, un asentamiento informal a 16 kilómetros de una base militar de EU, han estado a merced de los intereses políticos, por lo que tienen muy poco acceso a ayuda humanitaria.
mar 06 agosto 2019 05:04 AM
Más ayuda
Los expertos dicen que Estados Unidos puede ayudar más para llevar ayuda humnanitaria a la gente en Rukban.

Shukri Shehab y su esposa no han dormido desde hace dos noches. Su nieta, de tres semanas de nacida, no deja de llorar. Shehab explica que necesita un medicamento sencillo para los cólicos, pero es casi imposible de encontrar.

Shehab vive en Rukban, un asentamiento informal de sirios desplazados en una zona protegida por Estados Unidos, en el sur de Siria, a unos 16 kilómetros de una base militar estadounidense. Shehab se ha estado comunicando con CNN desde hace cuatro meses.

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Shehab cuenta que desde hace más de 1,200 días, él y su familia han vivido en este conjunto de albergues esparcidos a lo largo de una franja de desierto en la frontera de Siria con Jordania. Los activistas lo llamaron "el triángulo de la muerte". Naciones Unidas señaló que las condiciones son "desesperadas", "catastróficas" y que "no es lugar para un niño".

Desde hace años, los desplazados en Rukban han estado a merced de los intereses políticos, así que tienen acceso esporádico a la ayuda humanitaria y carecen de una vía segura para regresar a casa. Además, durante los pasados cinco meses, el gobierno sirio ha impedido el acceso de la ayuda humanitaria al asentamiento a través de sus territorios.

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"Ninguna de las partes se hace responsable de esta gente", dijo Aron Lund, experto en Siria e investigador de la Century Foundation, un centro de estudios apartidista estadounidense.

Un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos dijo a CNN que Estados Unidos está "buscando cualquier vía posible para enviar ayuda a Rukban". Sin embargo, hasta ahora Washington no ha brindado ayuda a las decenas de miles de personas que están varadas en el asentamiento aunque Estados Unidos ha protegido la zona desde 2016.

Estados Unidos ha culpado exclusivamente al gobierno sirio y a sus aliados rusos. El gobierno sirio negó las solicitudes de entrega de ayuda a Rukban desde febrero y está presionando a los civiles para que regresen a las zonas controladas por el régimen.

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"Rukban es otro ejemplo de la práctica constante del régimen de Al Asad, con apoyo ruso, de facilitar el sufrimiento de su propio pueblo al tiempo que usa la situación como propaganda para desviar la culpa de su propia conducta inhumana", señaló Sean Robertson, portavoz del Pentágono, en un comunicado dirigido a CNN.

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En Siria, la ayuda llega ya sea a través de las fronteras, con el consentimiento del país vecino, o a través de la ONU y otros grupos humanitarios con sede en Damasco. Sin embargo, Jordania cesó las entregas transfronterizas hace años, lo que deja al gobierno sirio la facultad de aprobar la entrada de las caravanas de ayuda humanitaria de la ONU al asentamiento.

Los expertos dicen que Estados Unidos puede ayudar más. A diferencia de otras zonas en las que el régimen ha negado o impedido el acceso de la ayuda humanitaria, "tenemos, dentro de la zona asediada, una base estadounidense y acceso estadounidense. Llega el momento en el que ya no sirve decir que es [únicamente] culpa del gobierno sirio. Sí, lo es, pero ¿entonces, qué?", dijo Lund.

Estados Unidos "podría hacer cosas por Rukban pero no las está haciendo. Estados Unidos definitivamente podría llevar alimentos y especialmente medicamentos a Rukban", dijo Lund.

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"Definitivamente hay culpa de Estados Unidos en esto. ¿Es nada más Estados Unidos? No, absolutamente no. Pero es una situación en la que Estados Unidos tomó un pedazo de Siria y dice que no es responsable de la gente en esa parte de Siria y eso está mal".

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Atrapados en el desierto

La mayoría de las personas del asentamiento huyeron del Estado Islámico (ISIS), del gobierno sirio o de ambos a lo largo del conflicto en Siria. Muchos esperaban cruzar a Jordania, pero ese país les ha negado la entrada desde 2016. Terminaron en un limbo en el desierto.

Hoy, hay casi 25,000 personas "atrapadas, pudriéndose en un páramo", según dijo Paulo Sérgio Pinheiro, presidente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Siria al Consejo de Derechos Humanos de la ONU a principios de julio, según reportes de Reuters. Se estima que el 80% son mujeres y niños.

"Mi familia y yo estamos igual que todos en el campamento, esperando una clase de solución", dijo Shehab, quien también pertenece al consejo local de Rukban.

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Han esperado tanto tiempo que sus dos hijos mayores se casaron en Rukban y sus tres nietos nacieron ahí. La familia vive en un albergue con tres habitaciones de adobe: una para cada una de las jóvenes parejas y sus hijos y otra para Shehab, su esposa y sus otros tres hijos.

Casi un mes después de que ISIS declarara su califato, en junio de 2014, se identificaron al menos 90 albergues improvisados en Rukban a través de imágenes satelitales de la ONU. Para marzo de 2019, había casi 7,800.

En Rukban, el acceso al agua potable y a los servicios de salud es limitado. No hay drenaje ni educación formal. La entrega de asistencia siempre había sido esporádica, pero desde hace cinco meses cesó por completo.

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"Ya no hay comida, medicamentos básicos ni otros suministros esenciales", dijo Pinheiro.

Desde principios de 2018 han llegado solo dos embarques a Rukban. El gobierno sirio negó la autorización que la ONU solicitó el 17 de marzo para la llegada de una tercera caravana de ayuda sin dar mayor razón. La ONU presentó otra solicitud el 9 de mayo, pero el gobierno sirio no ha contestado.

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Cuando se le preguntó, a principios de julio, por qué Estados Unidos no ha prestado ayuda para llenar este vacío, el Representante Especial de Estados Unidos en Siria, Jim Jeffrey, dijo, en el Foro de Seguridad de Aspen, que "si los alimentamos, dará la impresión de que nos vamos a quedar para siempre y tal vez haya otras opciones para ellos".

"No podemos comprometernos a una presencia de largo plazo en Al Tanf ni en ninguna otra parte de Siria", agregó Jeffrey.

De acuerdo con Lund, "la política estadounidense […] en Rukban es no involucrarse. Si empiezas a alimentar a estas personas y a asumir un rol de gobierno con ellos […] la presencia en Siria —que como gobierno estadounidense insistes en que no es una ocupación— empieza a parecer ocupación".

En otras partes de Siria, Estados Unidos ha presionado para mejorar las condiciones de vida de los desplazados. En 2017, Brett McGurk, ex enviado de la coalición estadounidense, desplegó "expertos y diplomáticos del Departamento de Estado y de USAID" para incrementar el acceso de ayuda humanitaria para los desplazados a través del combate a ISIS en el norte.

Sin embargo, por varias razones políticas, la postura estadounidense respecto a Rukban es única y tiene que ver con la misión que cumple su base ahí.

El área es 'un balón político'

La crisis humanitaria en Rukban está íntimamente ligada con la geopolítica tensa de Siria. El asentamiento está cerca de la intersección estratégica de Siria, Jordania e Irak y está dentro de una zona en la que actualmente se encuentran unos 200 soldados estadounidenses en la base militar de Al Tanf, considerada clave para contrarrestar la influencia de Irán en Siria.

"La presencia de Estados Unidos aquí se relacionó primero con el combate a ISIS. Ahora, es combatir a Irán y el campamento está atrapado en el medio", dijo Neil Hauer, analista de seguridad independiente.

Estados Unidos sigue ayudando a Maghawir al Thawra, un grupo rebelde local en Rukban y sus alrededores que afirma que combate a ISIS. El 29 de julio, el grupo publicó un video en Twitter sobre un supuesto "entrenamiento exitoso […] con las fuerzas de la coalición", para garantizar que el área "permanezca a salvo de #Daesh", es decir ISIS.

"La presencia del campamento provoca que toda la zona sea un balón político porque Estados Unidos no quiere entregárselo ni a Rusia ni a Damasco, al menos no gratuitamente", dijo Hauer.

Además, Rukban está situado en una "zona de supresión de conflicto" entre Estados Unidos y Rusia , lo que significa que las fuerzas alineadas con Rusia y el gobierno Sirio no deben entrar. Casi por defecto, esto significa que ambos quieren recuperar el control de la zona cuando terminen los combates en otras partes.

"La consideran una zona bajo control de Estados Unidos. Por ejemplo: si Rusia ocupara parte de Texas, a Estados Unidos le enfurecería", explicó Lund.

Desde principios de este año, el gobierno ruso parecía decidido a lidiar con Rukban. Siria y Rusia crearon dos "corredores humanitarios" en febrero para permitir que los civiles se fueran.

En marzo, la cancillería rusa publicó un tuit, que borró más tarde, en el que se leía: "Llamamos a toda la comunidad internacional a respaldar la idea de liquidar el campamento de Rukban, este semillero de violencia y crimen…".

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Desde finales de marzo se han ido más de 17,000 personas, alrededor del 42% de los 41,700 que había al principio.

Rusia y Siria han acusado a Estados Unidos de impedir la partida del resto y el gobierno ruso tildó la presencia de Estados Unidos en la zona de "ocupación". Estados Unidos ha negado tales afirmaciones.

La gente se va "en parte porque Rusia y el régimen [sirio] les impide el acceso a la comida y a otras necesidades básicas", dijo Sean Robertson, portavoz del Pentágono, quien agregó que los desplazados "no deberían verse obligados a tomar decisiones bajo la amenaza del hambre o de las privaciones extremas".

La vida en la zona estadounidense libre de conflicto ha resultado ser una protección de facto ante los ataques aéreos, los ataques de ISIS y los arrestos arbitrarios que se han reportado en otras zonas que no están bajo el control del gobierno, según dicen los expertos y los habitantes de Rukban.

Casi todos los que están en Rukban quieren irse, según una encuesta reciente de la ONU. Sin embargo, "hay un problema de confianza", de acuerdo con Marwa Awad, del Programa Mundial de Alimentos, quien estuvo en Rukban en febrero. "La gente tiene miedo de salir por el proceso que podría desencadenarse después".

Muchos temen que si regresan a territorio del régimen, los arrestarán, de acuerdo con Shehab. A las familias les "preocupan sus jóvenes porque hay rumores de que los han reclutado".

'De mal en peor'

Desde que la última caravana de ayuda llegó a Rukban, la vida ha ido "de mal en peor", cuenta Shehab.

La salud de la nieta de Shehab ha mejorado desde aquellas noches de insomnio, hace unas semanas, pero ahora hay otros obstáculos. Su madre no ha podido producir leche suficiente, así que Shehab ha estado buscando una de las mercancías más codiciadas y raras del campamento: fórmula para bebé.

Shehab cuenta que, tras muchos esfuerzos, logró hacerse con dos cajas por unas 30,000 libras sirias (unos 1,200 pesos) cada una.

La comida llega a Rukban por rutas de contrabando y los precios son altos, pero "lo más importante es que está llegando", dijo Shehab.

Todas las partes evaden su responsabilidad al afirmar que quienes están en Rukban pueden irse. Sin embargo, para los civiles en Siria, pocas veces hay una buena forma de salir de problemas.

En zonas que estuvieron bajo asedio de las fuerzas sirias, los civiles han tenido que decidir entre rendirse o morir de hambre. Durante las ofensivas contra ISIS, encabezadas por Estados Unidos, la gente podía huir o arriesgarse a ser daño colateral. En territorios bajo el control de ISIS, había que decidir entre jurarles lealtad o morir.

Shehab ha tenido que tomar esta clase de decisiones. Huyó de ISIS y del régimen en dos ciudades en el lapso de un año antes de llegar a Rukban. "No me iré del campamento porque me niego a regresar a zonas bajo el control del régimen de Al Asad", dijo. "Desafortunadamente, no hay esperanza de que haya una solución pronto".

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