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Nuestras Historias

Las votaciones en Kentucky, Virginia y Mississippi nos dejan tres lecciones

Estos estados fueron importantes para el triunfo electoral de Donald Trump en 2016, por lo que pueden ayudar a comprender que pasará en los comicios del próximo año.
mié 06 noviembre 2019 12:22 PM
Mitín
Trump pasó la noche del lunes en un mitin con el gobernador Matt Bevin en Kentucky. Bevin perdió las elecciones del martes.

Eric Bradner

Los demócratas celebraban la noche del martes, 5 de noviembre, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los republicanos intentaban explicar por qué quedaron rezagados en uno de los estados más republicanos del país.

En Kentucky, el fiscal general demócrata Andy Beshear se enfilaba a derrotar al gobernador republicano, Matt Bevin; llevaba una ventaja de 0.4 puntos porcentuales en todos los conteos, aunque Bevin dijo que no concedería el triunfo.

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Trump trató de impulsar a Bevin y participó en un mitin con él el lunes por la noche en Kentucky, en donde les dijo a los electores republicanos del estado que el resultado de los comicios se reflejaría en él.

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Beshear ha dicho que si resulta electo, facilitaría el acceso a Medicaid, reorganizaría la dirigencia del sistema educativo estatal y restauraría el derecho al voto de ex delincuentes que hayan purgado su condena.

En Virginia, los demócratas lograron la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, lo que le da al partido el control total del gobierno y consolida a esta entidad, que alguna vez fue un estado oscilante, como bastión del partido. Sus triunfos abren la puerta a nuevas leyes de control de armas, el aumento del salario mínimo y otras medidas progresistas que los republicanos han obstruido.

En Mississippi, los republicanos conservaron la gubernatura al derrotar a un demócrata veterano que estuvo a punto de dar la sorpresa en la noche de las elecciones. El triunfo de los republicanos en Mississippi indica que en ese estado lo más probable es que se sigan buscando reducciones a los impuestos y siga habiendo oposición a la expansión de Medicaid.

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Estas son tres lecciones que dejaron las elecciones del martes:

La carrera por la gubernatura de Kentucky augura problemas para los republicanos

Es cierto que Bevin era un candidato en dificultades. Se dedicó a revertir la expansión de Medicaid en Kentucky. Su estilo hosco se dejó ver cuando acusó de "egoístas" y de tener una "mentalidad de rufianes" a los maestros que se manifestaron en oposición a la reducción de sus pensiones. Las encuestas indicaban que era uno de los gobernadores menos populares del país.

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Pero no se confundan: los republicanos de todo el país cerraron filas detrás de Bevin.

Trump pasó la noche del lunes en un mitin con Bevin en Kentucky. A finales de octubre, el vicepresidente, Mike Pence, hizo una gira en autobús con el gobernador en funciones. Además, la Asociación de Gobernadores Republicanos gastó millones de dólares en un intento por promoverlo en radio y televisión.

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Los republicanos intentaron explicar los resultados del martes —el rezago en la carrera por la gubernatura en un estado en el que Trump ganó por 30 puntos porcentuales— apuntando a sus victorias en las elecciones locales del estado y dejaron morir solo a Bevin.

"El presidente prácticamente arrastró al gobernador Matt Bevin por la línea de meta; le ayudó a hacer una campaña más sólida de lo que se esperaba en lo que al final resultó ser una carrera muy reñida", dijo Brad Parscale, director de campaña de Trump para las elecciones de 2020, en un comunicado.

Sin embargo, las razones por las que Bevin recibió críticas —su personalidad beligerante, su tendencia a la controversia y sus proyectos políticos polémicos— también podrían aplicarse a Trump, quien una noche antes, dijo que el resultado de la campaña de Bevin para reelegirse se reflejaría en él.

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"Si usted pierde, van a decir que Trump sufrió la derrota más grande de la historia del mundo. Esta fue la más grande. No puede permitir que eso me pase", le dijo a Bevin en el mitin.

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Que el Partido Republicano vaya rezagado en las elecciones a gobernador en un estado en el que Trump ganó por 30 puntos porcentuales es mala señal para el partido en general. Mitch McConnell, líder de la mayoría en el Senado —el kentuckiano más poderoso de la política y veterano de elecciones muy reñidas— estará en las boletas el año próximo. Aunque los resultados del martes no necesariamente le pronostican problemas, lo más probable es que indiquen que Amy McGrath, la principal contendiente demócrata, tendrá mucho éxito recaudando fondos.

Se ha dicho que si al final se certifica que Beshear ganó en Kentucky, su proyecto es que Medicaid sea más accesible, con lo que recuperaría las políticas de su padre, el popular gobernador Steve Beshear, quien amplió el programa antes de dejar el cargo, hace cuatro años. También dijo que reemplazaría a la mesa directiva del sistema educativo estatal y que permitiría que voten 140,000 ex delincuentes que ya habían purgado su condena.

El carro completo demócrata en Virginia

Los demócratas consolidaron una realidad nueva en Virginia el martes: ese estado de la mancomunidad, que había sido bastión republicano desde hacía décadas, ahora está bajo el control de los demócratas.

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El partido se quedó con la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado estatales, así que obtuvieron el control absoluto del gobierno estatal por primera vez en dos décadas.

Con estas victorias, el gobernador Ralph Northam y los demócratas de la legislatura podrán promover una agenda progresista, entre cuyos proyectos están algunas medidas de control de armas —que la mayoría republicana había bloqueado— y el aumento del salario mínimo.

Con el "carro completo" —la Cámara de Representantes, el Senado y la gubernatura—, los demócratas también controlarán el proceso de redistribución de distritos luego del censo de 2020, con lo que se trazarán los nuevos distritos legislativos estatales y federales.

Esa fue una de las prioridades del partido luego de las derrotas del gobierno del ex presidente Barack Obama en el estado. Cada carro completo representa un bastión que se puede usar para engrosar las filas del partido en el Congreso y para consolidar su mayoría en las cámaras estatales por una década más.

Los resultados del martes fueron la continuación del colapso del Partido Republicano en el que hasta hace poco había sido un estado oscilante. Virginia votó por George W. Bush en las elecciones presidenciales de 2004 y eligió al republicano Bob McDonnell como gobernador en 2009, pero desde entonces ha respaldado a candidatos demócratas a la presidencia y a la gubernatura.

Estas victorias completaron el regreso demócrata a la legislatura estatal que comenzó en 2017, cuando los demócratas tuvieron grandes triunfos, principalmente a través de los distritos suburbanos. Northam ganó fácilmente, lo que se interpretó como uno de los primeros indicios del contragolpe a la presidencia de Trump.

En esas elecciones, el Partido Republicano se quedó con una mayoría de 51 a 49 en la Cámara de Representantes y con una ventaja de 21 a 19 en el Senado; de inmediato, los demócratas empezaron a buscar escaños en el Congreso local con la esperanza de quedarse con el control este año. No obstante, ese regreso se vio amenazado este año porque acusaron a Northam de figurar con el rostro pintado de negro [blackface] en una foto de anuario escolar, y al vicegobernador, Justin Fairfax, de agredir sexualmente a dos mujeres.

El Partido Republicano gana en Mississippi

Las mejores noticias de la noche para los republicanos llegaron de Mississippi, en donde ganaron la carrera para reemplazar al gobernador saliente, Phil Bryant.

La carrera por la gubernatura en un estado tan sólidamente republicano usualmente no causaría ningún suspenso. Sin embargo, el vicegobernador, Tate Reeves, enfrentó el desafío auténtico del fiscal general del estado, el demócrata Jim Hood, un candidato moderado que ganó cuatro veces las elecciones para la fiscalía.

La carrera fue, en parte, un referéndum sobre la ampliación de Medicaid: Reeves es un conservador que se opone al gasto y dijo que seguiría rechazando la ampliación que contemplaba Obamacare; por otro lado, Hood dijo que ampliaría Medicaid para que cubriera a 100,000 personas más.

Reeves también se vio favorecido por la presentación en la campaña de Trump; su hijo, Donald Jr., y Mike Pence.

Trump felicitó a Reeves el martes por la noche.

"Nuestro gran mitin del viernes por la noche movió las cifras de un empate a un gran TRIUNFO. Gran reacción bajo presión, Tate", tuiteó Trump.

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