Riesgos a la vista
La urgencia del gobierno de Maduro por flexibilizar la cuarentena pese a la precariedad del sistema sanitario y la aceleración del número de infectados tiene evidentes razones económicas.
En un país en que el PIB se redujo casi 70% en los últimos 6 años, la caída del precio del petróleo —recurso del que proviene más del 90% del ingreso de divisas por exportaciones— y las sanciones dispuestas por el gobierno de Donald Trump asestaron dos nuevos golpes a una economía ya diezmada. La consultora Ecoanalítica, que estimaba una caída del 10% del PIB para este año antes de la irrupción del coronavirus, ahora prevé una contracción superior al 30%.
En un contexto de más de 10,000% de inflación estimada para este año, los efectos sociales del largo deterioro económico amenazan con profundizarse con la pandemia.
Más aún si se tiene en cuenta que también viene cayendo el volumen de las remesas que reciben 26 de cada 100 venezolanos ante el freno económico que se registra en Colombia, Perú, España, Brasil, Chile y Argentina, algunos de los destinos adonde emigraron cerca de 5 millones de venezolanos en los últimos años.
Venezuela ha logrado hasta ahora acotar con mayor éxito que otros países sudamericanos la propagación del coronavirus. Sin embargo, todo indica que los desafíos más duros están por delante. El gobierno de Maduro se enfrenta con escasas municiones a un monstruo de tres cabezas: la aceleración del número de infectados por coronavirus, la extrema precariedad del sistema de salud y el desplome económico.
Ante eso, la administración chavista dio marcha atrás y volvió a la cuarentena total a partir del lunes pasado en la capital Caracas y en nueve estados, además de disponer la ampliación del cordón sanitario en las fronteras con Colombia y Brasil. “No hay muchas alternativas: hay que endurecer las restricciones porque el sistema de salud venezolano no está preparado ni siquiera para atender las patologías más comunes dado que en los hospitales escasean desde aspirinas hasta marcapasos”, dice Urbina-Medina. “Ante ese panorama, si en Venezuela se llegara a registrar una cantidad de casos de coronavirus similar a la de otros países de Sudamérica, sería una hecatombe”.