Lo contrario ocurrirá de forma previsible en la cuenca del Mediterráneo, en el sur de África, en Australia y en determinadas áreas del continente americano, donde las sequías se acentuarán.
"Esto es una mala noticia en lo que se refiere a desastres y a la productividad agrícola", señaló Taalas. Es igualmente una mala noticia para las poblaciones que están más expuestas a las consecuencias devastadoras de estos desastres.
Actualmente, las víctimas de desplazamiento forzoso a causa de desastres son más que las causadas por conflictos armados alrededor del mundo, reveló la responsable de la ONU para la reducción del riesgo de desastres, Mami Mizutori, que acompañó a Taalas en la presentación del informe.
Entre 1970 y 2019 (último año con datos globales) hubo en todo el mundo más de 110,000 desastres de orden meteorológico, climático o hidrológico, que en total ocasionaron dos millones de víctimas mortales y la suma astronómica de 3.64 billones de dólares en daños materiales.
De las muertes, más del 90% ocurrieron en países en desarrollo, con las sequías , las tormentas, las inundaciones y las temperaturas extremas como los desastres causantes -en orden descendiente- de las mayores tasas de mortalidad.
La tendencia, no obstante, es a una reducción de las muertes, como se observa comparando la media de 170 muertes diarias en las décadas de los setenta y ochenta, con las 90 de los años noventa, y las 40 en la última década.
Los costos económicos de los desastres naturales van en aumento
Muy por el contrario, las pérdidas económicas no han hecho más que aumentar, pero esto se debe principalmente al aumento del volumen de bienes asegurados y al desarrollo de infraestructuras de mayor valor.