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Olaf Scholz, el austero socialdemócrata sucesor de Merkel

El candidato del SPD alemán ha sido confirmado como el heredero de la canciller saliente gracias a su actitud discreta y pragmática.
mié 24 noviembre 2021 02:05 PM
Olaf Scholz, candidato a canciller del Partido Socialdemócrata (SPD) de Alemania.
Olaf Scholz, de 63 años, se hizo abogado especialista en derecho laboral y en 1998 fue elegido diputado.

El futuro canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, anunció el miércoles un acuerdo para formar con los Verdes y los liberales el primer gobierno post-Merkel en el país, enfrentado a una grave crisis con el rebrote del COVID-19.

Casi dos meses después de las elecciones legislativas alemanas, marcadas por un derrumbe histórico del campo conservador de la canciller, Olaf Scholz se prepara para sucederle a principios de diciembre con una alianza inédita con los Verdes y los liberales del FDP.

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Estas tres formaciones afirmaron que se pusieron de acuerdo sobre un "contrato" de coalición llamado "Atreverse a más progreso. Alianza para la libertad, la justicia y la sostenibilidad", con grandes propuestas medioambientales, como avanzar el fin del uso del carbón a 2030, en lugar de 2038.

"El SPD, los Verdes y el FDP se pusieron de acuerdo para un contrato común de coalición en las negociaciones y sobre una nueva alianza de gobierno", dijo, prometiendo una "coalición de igual a igual".

Nunca esta combinación política estuvo en el poder en la Alemania de después de la Segunda Guerra Mundial.

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¿Quién es Olaf Scholz, el poco conocido político alemán?

Nacido en Osnabruck el 14 de junio de 1958, Olaf Scholz se unió al SPD a los 17 años. Entonces tenía cabello largo y coqueteaba con las ideas más de izquierda del partido.

Más bien calvo en la actualidad, se hizo abogado especialista en derecho laboral y en 1998 fue elegido diputado.

Socialdemócrata de tendencia centrista, Scholz, de 63 años, parece haber convencido a buena parte del electorado ofreciendo una imagen de competencia.

Sustituyó en 2018 como ministro de Finanzas al democristiano ortodoxo Wolfgang Schaüble.

El ministro rompió con el tono a menudo tajante y moralizador de su antecesor, especialmente ante países del sur de Europa considerados laxistas, pero no desbarató su rigurosa gestión financiera.

A nivel local, el ex alcalde casado con una militante del SPD, pudo parecer dispendioso al hacer de la niñez y de la vivienda social las prioridades de su mandato en Hamburgo.

Pero, aunque disparó el presupuesto de la ciudad que gobernó entre 2011 y 2018, como ministro se aferró a su credo: "No se da lo que no se tiene”.

Como ministro, impulsó la ley que reglamentaba la jornada reducida subvencionada, uno de los instrumentos claves de la primera gran coalición evitó que el paro se disparara en Alemania durante la crisis económica y financiera internacional.

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Sin embargo, Scholz logró recuperar terreno con la pandemia, cuando no dudó en romper con la ortodoxia presupuestaria.

Tras una década de acumular excedentes, Alemania contrajo miles de millones de euros en nuevas deudas desde 2020, en detrimento de sus estrictas reglas constitucionales.

"Todo eso es caro, pero no hacer nada sería aún más caro", insistió Scholz, opuesto a la reducción del impuesto sobre grandes fortunas prometida por los conservadores y favorable a un aumento del salario mínimo.

"Scholz estaba dispuesto a gastar dinero cuando lo consideraba políticamente necesario", explicó Christoph Kapalschinski, analista del periódico económico Handelsbatt, en un artículo llamado “La financiación se arregla después”.

Los pasos políticos de Olaf Scholz

Scholz saltó al primer plano de la política durante la era del último canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder.

Como secretario general del SPD (2002-2004), Scholz tuvo que explicar todos los días ante las cámaras el detalle de las impopulares reformas liberales del entonces canciller Gerhard Schröder.

La iniciativa de Schöder implicaba recortes salariales sociales y llevó a una escisión dentro del SPD y al surgimiento del partido la Izquierda, en el que los disidentes social demócrata se unieron a los postcomunistas.

Siendo secretario general, Scholz declaró que las diferencias que tenía el SPD con La Izquierda eran más grandes que las que tenía con cualquier otro partido. En esos momentos todavía no existía la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Tras una serie de derrotas electorales, Scholz debió ceder en 2004 su puesto de secretario general, antes de volver en 2007 como ministro de Trabajo.

En todo caso, su apoyo a la Agenda 2010 y su rechazo a posibles coaliciones con La Izquierda han hecho que a Scholz se le sitúe habitualmente dentro del ala más conservadora del SPD, e incluso se le suele aplicar el adjetivo de "schröderiano".

Su carácter pragmático volvió a ponerse de relieve durante su gestión como ministro de Trabajo de la primera gran coalición de Merkel, cuando fue responsable de la ley que establecía un aumento paulatino de la edad de jubilación hasta los 67 años.

Con Merkel, que lo apoyó en 2017 cuando enfrentó llamados a renunciar tras las violentas manifestaciones durante la cumbre del G20 en Hamburgo, mantenía una relación de confianza.

En 2019, Scholz se propuso para liderar el SPD, pero los militantes escogieron a dos casi desconocidos claramente más a la izquierda. Las bases del partido, cansadas de la gran coalición, no lo quisieron como líder de la agrupación y prefirieron al dúo formado por Saskia Eskien y Norbert Walter-Borjans.

Sin embargo, cuando Eskien y Walter-Borjans tuvieron que escoger un candidato a la Cancillería recurrieron a Scholz sabiendo que era el más indicado para captar votos de centro y disipar los temores de un giro a la izquierda en la política alemana.

"Sabíamos que Olaf era nuestro mejor hombre, en este momento, tras ésta canciller. La valoración ciudadana de Merkel sigue siendo muy positiva. Pero hay mucha ansia de cambio. Y nadie como Olaf para aunar ansia de cambio y experiencia de gobierno", comentaba hace unos días a la agencia EFE Lars Klinbeil, secretario general del SPD, en un aparte durante el cierre de campaña.

Propuestas de Olaf Scholz

En la campaña de Scholz la clave está en las inversiones, relacionadas tanto con la reconstrucción económica como con la lucha contra la crisis climática.

Su gestión bajo el gobierno de Merkel le ha permitido crear confianza en muchos sectores que tienden a identificarlo como una apuesta por cierto grado de continuidad.

Consciente del prestigio de Merkel, ha coqueteado con ello y ha posado ante los fotógrafos haciendo un gesto típico de la canciller, un rombo formado con los dedos de las dos manos, lo que creó indignación entre los conservadores.

Si llega a la Cancillería, Scholz puede llegar a tener conflictos con el ala izquierda de su partido, y con la cúpula, con lo que se repetiría lo que ocurrió durante la era Schröder cuando muchos militantes dejaron el partido como protesta por la agenda 2010.

Ahora, sin embargo, las circunstancias que invitan a una fuerte acción del Estado en la reconstrucción económica pueden permitirle a Scholz hacer concesiones a los más puristas dentro de la agrupación.

El SPD, el partido más antiguo de Alemania, se recupera y ello ocurre en un momento de avance a escala europea. Con la victoria de los laboristas en Noruega, los cinco países nórdicos —Finlandia, Suecia, Dinamarca y probablemente también Islandia, donde se votó el sábado— están gobernados de nuevo por esta familia política.

Alemania, el país de mayor peso demográfico y político europeo, tiene la opción de sumarse. Pero Scholz deberá manejar muy bien las piezas para convertirse en cuatro canciller de su partido, tras Willy Brandt, Helmut Schmidt y Schröder.

Con información de AFP y EFE

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