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El presidente de Kazajistán ordena disparar a matar contra los manifestantes

El gobierno kazajo busca vincular a las protestas contra el alza a los precios del gas con movimientos radicales islamistas promovidos desde el exterior.
vie 07 enero 2022 12:13 PM

El presidente de Kazajistán, Kassym Jomart Tokayev, rechazó este viernes cualquier negociación con los manifestantes y autorizó a las fuerzas de seguridad a disparar "sin aviso previo" para poner fin a las protestas que sacuden el país.

Las autoridades kazajas buscan vincular a las manifestantes que han provocado disturbios en los últimos cuatro días en la nación centroasiática con movimientos radicales islamistas promovidos desde el exterior.

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El presidente Kassym-Jomart Tokayev afirmó que los responsables de los disturbios son terroristas entrenados en el extranjero.

"Los militantes no han depuesto las armas, siguen cometiendo crímenes o se están preparando para ello", dijo en un discurso televisado. "Quien no se rinda será destruido. He dado la orden a las fuerzas del orden y al ejército de disparar a matar, sin previo aviso”.

Dejan decenas de muertos y más de mil heridos los disturbios en Kazajistán

El mandatario, quien reconoció que solo en los disturbios de Almaty participaron más de 20,000 manifestantes, señaló que "los terroristas continúan dañando la propiedad estatal y privada, y utilizan sus armas en contra de los ciudadanos", y advirtió de que "la operación antiterrorista continúa”.

Tokayev rechazó cualquier negociación y prometió "eliminar" a los "bandidos" que han provocado estos disturbios, que según él tenían "un plan claro”.

"¿Qué tipo de negociación se puede tener con criminales, con asesinos? Nos hemos enfrenado a bandidos armados y entrenados (...) Hay que destruirlos y es lo que haremos en poco tiempo" agregó.

Aparentemente “bajo control”

Aunque el primer subdirector de la Administración Presidencial Daurén Abáyev afirmó este viernes que "el orden se ha restablecido en todo el país y la situación se ha estabilizado", todavía persisten los focos de resistencia de los manifestantes, atrincherados en diversas partes del país, y se escuchan disparos, según medios locales.

 

Un día después de que Moscú envió paracaidistas para ayudar a aplastar la insurrección, la policía patrullaba las calles de Almaty, sembradas de escombros, aunque todavía se oían algunos disparos.

A lo largo de la jornada los medios informaron de varias escaramuzas, que incluyeron un intento por parte de los manifestantes de ingresar en una unidad militar en la provincia de Actobe, o el asalto a un centro penitenciario en Taldykorgan, en las afueras de Almaty.

Las autoridades anunciaron que desalojaron y controlan la céntrica plaza de la República en esta ciudad, el epicentro de los disturbios en el país.

Todo ello en medio de un corte casi absoluto de internet y las comunicaciones que prácticamente impide cualquier cobertura periodística objetiva y contrastada, y prima la voz de los medios oficialistas kazajos, que reportan asesinatos y allanamientos de oficinas y negocios.

Este viernes, en las calles de Almaty seguía habiendo vehículos calcinados y charcos de sangre, aunque la circulación se fue reanudando poco a poco, en tanto los camiones blindados de la policía patrullaban, observaron periodistas de la AFP.

La fachada del Ayuntamiento, incendiado el miércoles, como la residencia presidencial, estaba ennegrecida y el humo continuaba filtrándose por las ventanas.

En un distrito financiero, que tenía todos sus bancos cerrados, la policía paraba y registraba a aquellos coches con conductores considerados sospechosos.

 

Decenas de personas murieron y varios edificios públicos de Kazajistán fueron saqueados e incendiados en el peor brote de violencia de sus 30 años de independencia.

Las manifestaciones, que empezaron como respuesta a la subida del precio del combustible, se han convertido en un amplio movimiento contra el gobierno y el ex líder Nursultan Nazarbayev, de 81 años, el gobernante que más tiempo ha estado en el poder en un antiguo estado soviético.

Algunos medios kazajos afirmaron que Nazarbáyev y su familia abandonaron Kazajistán, pero esta información no pudo ser verificada con una fuente independiente.

Los manifestantes de Almaty parecen proceder en su mayoría de la periferia pobre de la ciudad o de los pueblos y aldeas circundantes. La violencia sorprendió a los kazajos de las ciudades, acostumbrados a comparar de forma favorable su país con los vecinos ex soviéticos de Asia Central, más represivos e inestables.

"Por la noche, cuando oímos explosiones, tengo miedo", dijo a Reuters una mujer llamada Kuralai. "Duele saber que los jóvenes están muriendo. Esto ha sido claramente planeado (...) probablemente nuestro gobierno se ha relajado un poco".

El Ministerio del Interior kazajo informó de 26 manifestantes muertos y otros 26 heridos, y que 3,211 personas han sido detenidas, cifras que podrían crecer en las próximas horas.

 

El número de muertes de uniformados se mantiene en 18 y la cifra de policías heridos ascendió a 740.

El mayor país de Asia central ha sido escenario de una revuelta que estalló el domingo en las provincias, tras una subida del precio del gas, y se extendió a otras ciudades, y sobre todo a Almaty, la capital económica, donde las manifestaciones se convirtieron en violentos y caóticos disturbios.

La mayoría de los vuelos con destino en el país fueron cancelados y las agencias de prensa rusas informaron, citando a funcionarios kazajos, que el aeropuerto de Almaty solo estará operativo para vuelos militares hasta el domingo.

Entre cristales rotos y calles jalonadas por montañas de basura, las pequeñas tiendas de alimentación reabrieron, pero muchas presentaban estantes vacíos y era difícil encontrar productos básicos como el pan.

Algunas gasolineras abrieron, lo que dio lugar a largas filas de vehículos.

La influencia de Rusia

Moscú dijo que más de 70 aviones estaban transportando tropas rusas a Kazajistán, y que éstas estaban ayudando a controlar el principal aeropuerto de Almaty, reconquistado el jueves a los manifestantes.

En este sentido, Tokayev dio las gracias al presidente ruso, Vladimir Putin, quien "respondió muy rápidamente" a su pedido de ayuda.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró a las agencias rusas que Putin había hablado varias veces con Tokayev en los últimos días sobre "la situación en Afganistán y las acciones conjuntas dentro del marco de la CSTO", la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva, liderada por Rusia.

Mukhtar Ablyazov, ex banquero y exministro exiliado que se ha convertido en opositor al gobierno, dijo que Occidente debe contrarrestar el movimiento de Rusia.

"Si no, Kazajistán se convertirá en Bielorrusia y (el presidente ruso Vladimir) Putin impondrá metódicamente su programa: la recreación de una estructura como la de la Unión Soviética", dijo Ablyazov a Reuters desde París.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente francés, Emmanuel Macron, pidieron por su parte el "fin de la violencia" y "moderación".

En cambio, el presidente chino, Xi Jinping, aplaudió las "medidas fuertes" tomadas por el gobierno kazajo contra los manifestantes.

Con información de AFP, EFE y Reuters

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