Como si fuera un producto, el gobierno de Donald Trump ha intensificado su interés en “adquirir” Groenlandia. Comentarios del magnate neoyorquino afirman que Estados Unidos se quedaría con la isla “de una forma u otra" porque es crucial para la seguridad nacional ha derivado diferentes tensiones internacionales.
Desde reuniones fallidas con los ministros de Exteriores de Dinamarca y Groenlandia para desincentivar la anexión, al envío de soldados de Francia, Alemania, Suecia y Noruega a este territorio del Ártico para apoyar al país danés.
El interés de Trump, y el gobierno estadounidense, no es gratuito, ya que es la segunda isla más grande del mundo, con una ubicación geográfica estratégica y rica en recursos.