Donald Trump usa los aranceles como su herramienta favorita de política exterior
El presidente de Estados Unidos ha amenazado a casi todos los países del mundo con la imposición de impuestos comerciales para que cumplan con sus deseos.
Trump ha elevado la tasa arancelaria efectiva promedio de Estados Unidos a su nivel más alto desde la década de 1930.(FOTO: Chip Somodevilla/Getty Images)
Donald Trump ha dicho en varias ocasiones en los 12 meses que lleva al frente de Estados Unidos que “aranceles” es su palabra favorita y lo demostró cada vez que pudo a lo largo de su primer año de regreso a la Casa Blanca.
De las 225 órdenes ejecutivas que Trump firmó durante su primer mandato, 33 tenían menciones a aranceles, ya sea a la imposición de estos, o a modificaciones hechas después de negociar con algunos gobiernos.
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Trump ha elevado la tasa arancelaria efectiva promedio de Estados Unidos a su nivel más alto desde la década de 1930.
El republicano dice que los aranceles aumentan la cantidad de impuestos recaudados por el gobierno, alientan a los consumidores a comprar más productos de fabricación estadounidense e impulsan la inversión en Estados Unidos.
Quiere reducir el déficit comercial de Estados Unidos, la brecha entre el valor de los bienes que compra a otros países y los que les vende. El presidente argumenta que Estados Unidos ha sido explotado por "tramposos" y "saqueado" por extranjeros.
Sin embargo, el mandatario estadounidense también ha utilizado aranceles para hacer otras demandas que poco tienen que ver con el comercio.
Trump podría quedarse sin esta herramienta. Se espera que la Corte Suprema emita su decisión sobre la legalidad de los aranceles. Un fallo en contra sería la peor derrota política contra el presidente republicano.
El presidente, en una publicación en su plataforma Truth Social, dijo que se tendrían que reembolsar cientos de miles de millones de dólares si el máximo tribunal de justicia del país falla en contra de la principal política económica del gobierno.
“Si la Corte Suprema falla en contra de Estados Unidos en este asunto de seguridad nacional, ¡estamos jodidos!", sentenció Trump.
A continuación mostramos seis momentos en los que los aranceles han ido más allá del comercio exterior.
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Amenazas a Colombia
Petro y Trump iniciaron su relación con el pie izquierdo. (Foto: Presidencia de Colombia/AFP)
Nadie se esperaba una diplomacia de guantes de seda con Donald Trump, pero el rifirrafe con Colombia de finales de enero, solo a unos días de asumir la presidencia, confirmó que se inclina por las amenazas, principalmente de aranceles.
Colombia suele recibir a los migrantes expulsados por Estados Unidos, pero el presidente Gustavo Petro rechazó de plano que viajen en aviones militares, algo que también disgustó a otros países como Brasil, que pedían ”dignidad”.
La reacción del presidente estadounidense a la negativa de Petro fue radical: si no cooperaba, impondría aranceles del 25% sobre todos los productos colombianos que entran en Estados Unidos y los subiría al 50% una semana después.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia y el mayor aliado en la lucha contra el narcotráfico con millonarias ayudas.
Trump y Petro se enzarzaron en una guerra verbal que acabó, previo acuerdo.
Aranceles a sus socios del T-MEC
Las negociaciones comerciales con México aún están en pie, pero siguen pausadas con Canadá. (Mandel NGAN/Getty Images)
Trump impuso aranceles a México para incitarlo a combatir el tráfico de fentanilo, un 25% a los automóviles y autopartes que no proceden de Estados Unidos, un 50% al acero y el aluminio y un 50% al cobre.
Los productos incluidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que comparte con Estados Unidos y Canadá, están protegidos de los recargos, es decir, su inmensa mayoría.
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Según el presidente estadounidense, México "acordó eliminar de inmediato sus numerosas barreras comerciales no arancelarias". No las detalló.
Los aranceles a los productos canadienses pasaron el 1 de agosto del 25% al 35%, salvo los bienes protegidos por el T-MEC.
"Canadá no ha cooperado para frenar el flujo constante de fentanilo y otras drogas ilícitas, y ha tomado represalias contra Estados Unidos", lamentó la Casa Blanca en un documento.
Las negociaciones bilaterales con México aún no han concluido, y las negociaciones con Canadá incluso se suspendieron en noviembre tras una campaña publicitaria antiproteccionista que el presidente estadounidense consideró ofensiva.
Un día después de la ruptura, Trump anunció que aumentaría un 10% los aranceles a Canadá.
En defensa de Bolsonaro
Trump se reunió con su par brasileño en Kuala Lumpur. (FOTO: Andy Harnik/Getty Images)
En agosto, Trump denunció una "caza de brujas" contra el expresidente ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, quien fue condenado por intento de golpe de Estado, lo que provocó la ira de Brasilia.
Washington impuso un arancel del 50% a todas las importaciones brasileñas, como una medida de presión para evitar la condena a Bolsonaro. Sin embargo, el expresidente brasileño fue declarado culpable y deberá pasar 27 años en prisión por los delitos de los que se le acusa.
Bolsonaro perdió las elecciones de 2022. En septiembre pasado fue condenado por sus esfuerzos para impedir que el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva asumiera el poder tras su victoria.
Luego de un encuentro con Lula en octubre, el republicano eximió a buena parte de los productos afectados, entre ellos la carne, los tomates y el café.
Sin embargo, los aranceles estadounidenses sobre muchos productos brasileños que aumentaron considerablemente siguen en pie. En diciembre, luego de una llamada con Trump, Lula dijo que era necesario continuar con las negociaciones para retirar esos impuestos.
Una nueva guerra comercial con China
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de China, Xi Jinping, tuvieron su primer cara a cara en seis años, buscando una tregua para poner fin a una guerra comercial que ha sacudido la economía mundial.(FOTO: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP)
Para incentivar el combate al tráfico de fentanilo, Trump aplicó a los productos chinos un arancel del 10%, además del existente antes del 1 de enero. Añadió un 20% por los llamados aranceles "recíprocos" a principios de abril.
Sin embargo, ante las represalias de China, las dos potencias mundiales entraron en una escalada que llevó a subir aranceles hasta el 125% para los productos estadounidenses y al 145% para los chinos, antes de llegar a un acuerdo en mayo en Ginebra para volver al 10% para uno y al 30% para el otro respectivamente.
Los presidentes Trump y Xi Jinping acordaron el 30 de octubre reducir las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China: Washington recortará algunos aranceles y Beijing mantendrá el flujo de suministros de las vitales tierras raras.
Trump calificó su primer cara a cara con Xi en seis años como un "gran éxito", mientras que el líder chino dijo que ambos alcanzaron un "importante consenso" para resolver una guerra económica que ha perturbado los mercados y las cadenas de suministro.
En el caso de las tierras raras, esenciales para industrias como la defensa y la tecnología, Trump precisó que se firmó un pacto prorrogable de un año para garantizar el suministro por parte de China.
El Ministerio de Comercio del país asiático confirmó que suspenderá durante un año ciertas restricciones a las exportaciones, incluidas las de tierras raras, un sector en el que tiene un enorme dominio.
Trump afirmó que el líder chino también accedió a "trabajar muy duro para detener el flujo" del mortal opioide fentanilo, un comercio en el que Washington ha acusado a Pekín y México de ser cómplices.
"Impuse un arancel del 20% a China debido a la entrada de fentanilo (...). Y, basándome en sus declaraciones de hoy, voy a reducirlo en un 10%", dijo el magnate a los periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One.
Groenlandia o aranceles
Trump dice que poseer Groenlandia es esencial para la seguridad nacional de Estados Unidos. (JONATHAN NACKSTRAND/AFP)
Trump sorprendió a Europa el sábado cuando prometió gravámenes de hasta el 25% a Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia, así como a los países no miembros de la UE Reino Unido y Noruega, a menos que ese territorio autónomo danés sea cedido a Estados Unidos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, planteó la posibilidad de contrarrestar con el arma comercial de la UE, conocida como la opción "bazuca" o "nuclear", que se creó en 2023 pero nunca se ha activado.
La líder del grupo liberal Renew en el Parlamento Europeo, Valerie Hayer, también pidió que se utilizara ese instrumento.
La herramienta tiene por objeto disuadir la coacción económica contra cualquiera de los 27 Estados miembros de la UE.
La UE define la coerción como la "aplicación o amenaza de aplicación por parte de un tercer país de medidas que afectan al comercio o a la inversión", interfiriendo así "en las decisiones soberanas legítimas" del bloque y de los Estados miembros.