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Colombia elegirá presidente entre dos proyectos de economía opuestos

El país sudamericano tiene como opciones a Iván Cepeda, quien propone impulsar el crecimiento a través del Estado, y a Abelardo de la Espriella, quien promete un fuerte recorte al gasto.
Esta combinación de imágenes de archivo creadas el 16 de junio de 2026, muestra al candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella (Izquierda), del movimiento político Defensores de la Patria, escuchando durante una entrevista con AFP en Bogotá el 11 de febrero de 2026, y al candidato presidencial colombiano Ivan Cepeda, por el partido Pacto Histórico, sonriendo durante una conferencia de prensa en Bogotá, el 1 de junio de 2026, el día después de las elecciones presidenciales.
Seguidores de Cepeda han anunciado protestas si, gracias a los recorte propuestos por De la Espriella, se restringe la educación gratuita, aumenta el desempleo o frenan los históricos aumentos del salario mínimo. (FOTO: LUIS ACOSTA/AFP)

Dos visiones opuestas ante la economía se enfrentan el domingo en el balotaje presidencial en Colombia entre el ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda.

En la primera vuelta, De la Espriella, un excéntrico abogado que debuta en política, venció por un estrecho margen al senador Cepeda., aliado y heredero del presidente Gustavo Petro. Y volverán a medirse en segunda vuelta.

Cualquiera de los dos que se quede con la presidencia, heredará una economía complicada. Remi Jean Emile Stellian, profesor asociado del Departamento de Administración de la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ), explica que la economía colombiana enfrenta por lo menos cuatro problemas.

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El crecimiento económico moderado, de apenas 2% durante el gobierno Petro, el deterioro de las finanzas públicas, con una deuda de 64% del PIB y el segundo déficit fiscal más grande, la informalidad persistente del mercado laboral y la vulnerabilidad de Colombia ante el cambio climático, son los principales problemas que el próximo habitante de la Casa de Nariño enfrentará.

“Los candidatos, afortunadamente, diría yo, en las últimas semanas intentaron dar como una imagen un poco más precisa de lo que ellos planean hacer para reactivar el crecimiento económico en Colombia. Son dos caminos que son bastante distintos entre dos candidatos”, dice Stellian en entrevista con Expansión.

Para lograrlo, los dos candidatos apuestan por fórmulas muy distintas. Cepeda apuesta por un crecimiento impulsado desde el Estado, con una revolución agraria, mientras que De la Espriella propone la reducción de la participación estatal para favorecer las actividades productivas.

Continuar la línea de Petro

Cepeda propone continuar la línea del primer gobierno izquierdista de Colombia, que llevó la pobreza a mínimos históricos, un 28% el año pasado según la autoridad estadística. Unas 1.8 millones de personas salieron de la pobreza entre 2024 y 2025 en el país más desigual de Latinoamérica, según el Banco Mundial.

Para impulsar la economía, Cepeda buscará convertir a Colombia en una despensa agroalimentaria mundial, potenciando la economía campesina y popular. Propone reformar la Ley 80 para permitir que organizaciones sociales y Juntas de Acción Comunal sean contratistas directos del Estado.

El senador confía en la capacidad del Estado para coordinar a los actores públicos y privados, especialmente en las zonas rurales, con el fin de impulsar el sector agropecuario y favorecer el turismo.

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Para que este proyecto tenga éxito, Cepeda deberá atraer personal con experiencia y formación capaz de diseñar modelos de intervención económica adecuados, señala el académico de la PUJ.

Para reducir el gasto público, el candidato izquierdista propone implementar una política de austeridad republicana, que implicará la reducción de salarios y lujos de la alta burocracia para dirigir esos recursos al bienestar ciudadano.

Menos Estado

El candidato de la derecha promete que llevará a la economía colombiana a crecer 7% anual. Para ello, propone un enorme recorte en el gasto público.

Admirador del presidente argentino Javier Milei, De la Espriella promete reducir el tamaño del Estado en un 40% y un recorte drástico de 70 billones de pesos. Busca alcanzar un superávit primario en el corto plazo mediante la eliminación de agencias redundantes y nóminas paralelas.

“Quien "prometa disminuir el gasto se va a encontrar con una realidad muy difícil", dijo Oliver Pardo, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, a la agencia AFP.

Seguidores de Cepeda han anunciado protestas si se restringe la educación gratuita, aumenta el desempleo o frenan los históricos aumentos del salario mínimo.

Además de las protestas, un recorte drástico del Estado también implica riesgos para la economía, dice Stellian.

“En el caso de reducir tamaño del Estado, de pronto esto podría perjudicar los fondos públicos y eso podría perjudicar para las actividades productivas”, indica.

Propone reducir los trámites administrativos y bajar los impuestos con el propósito de generar una mayor confianza que impulse la economía.

Fracking sí o fracking no

Para recuperar las arcas del Estado, De la Espriella quiere reanudar la exploración de petróleo, suspendida por Petro para priorizar la transición hacia energías limpias ante la amenaza del cambio climático.

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Además, dice que hará "fracking a lo que dé" y minimiza los riesgos ambientales de esta técnica, que consiste en inyectar agua, arena y químicos a alta presión para romper las formaciones rocosas donde se concentra el hidrocarburo.

Para Gabriela Zambrano, química de 22 años, esta es una línea roja. "Mi prioridad es el medio ambiente. Yo no apoyaría el fracking", dice.

Colombia, uno de los países más diversos del mundo, es especialmente vulnerable al cambio climático. Por ejemplo, la mayoría de la electricidad del país se produce en hidroeléctricas, por lo que cualquier cambio en el patrón de lluvias puede afectar el suministro de energía para los hogares y las industrias.

De su lado, Cepeda defiende la transición energética como una "necesidad inaplazable".

Esa política "antiextractivista" tiene un impacto en las finanzas públicas y la "independencia energética", considera Iván Rico, profesor de finanzas de la Universidad del Rosario.

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