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OPINIÓN: Sin asesores 'globalistas', Trump tiene la mira puesta en la meta

El presidente estadounidense está indicando que tiene la intención de modificar el mapa político promoviendo una política que a Wall Street le parece desagradable.
La salida de Cohn,
La salida de Cohn, como reacción a la insistencia de Trump en imponer aranceles al aluminio y al acero, es sencillamente una disputa política importante que el asesor (der) del presidente republicano (izq) perdió. (Foto: ALEX WONG/AFP)

Nota del editor: Errol Louis es conductor de Inside City Hall, un programa político del canal de noticias neoyorquino NY1. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(CNN) — Cuando se habla de la ronda caótica de despidos, contrataciones y cambios que definen la dinámica laboral de la Casa Blanca de Trump, es fácil distraerse con el alboroto y perder de vista lo esencial.

Es fascinante centrarse de lleno en el drama de la renuncia del jefe de asesores económicos, Gary Cohn , pero no deberíamos ignorar la transformación generalizada y duradera de la política estadounidense que subyace a las intrigas palaciegas.

A primera vista, la salida de Cohn —supuestamente como reacción a la insistencia de Trump en imponer aranceles al aluminio y al acero— es sencillamente una disputa política importante que Cohn perdió.

Cohn es un hombre alto y fornido que proyecta muy bien la imagen del inversionista de Wall Street; se dice que era el líder de la facción "globalista" de la Casa Blanca, compuesta de republicanos tradicionalistas y con mentalidad empresarial (y algunos demócratas, como Cohn) que creen profundamente en el libre comercio, en la idea de que la prosperidad de Estados Unidos depende de tener acceso rápido a los mercados extranjeros y en facilitar lo más posible la venta de bienes extranjeros en el país.

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Alineados contra los "globalistas" están los "nacionalistas", quienes están a favor de imponer aranceles a mercancías más baratas procedentes del extranjero con el fin de no reducir el precio y la rentabilidad de las mercancías hechas en Estados Unidos. Su líder, el exjefe de estrategia, Steve Bannon, se vio obligado a salir hace poco de la Casa Blanca, pero la facción sigue teniendo defensores poderosos como Wilbur Ross, secretario de Comercio, y el economista Peter Navarro, con quien se dice que Cohn tenía roces desde hacía varios meses.

Los detalles son indudablemente interesantes. Hace algunos meses, Cohn —entre cuyos colegas globalistas están la hija de Trump, Ivanka, y su esposo, Jared Kushner— casi renuncia en protesta por los comentarios polémicos de Trump sobre las protestas violentas de los neonazis y los supremacistas blancos. Muchas personas consideraron que estos comentarios fueron titubeantes y ambiguos.

Axios informó que a finales de febrero hubo un enfrentamiento "amargo" en el Despacho Oval: Cohn, Navarro y otros asesores de alto rango discutieron sobre los aranceles frente a Trump. Sin embargo, al final, Trump decidió imponer los aranceles, postura que el presidente usualmente voluble ha sostenido pese a las pruebas sólidas de que estos actos proteccionistas terminan costando empleos estadounidenses. Como señaló Annie Lowrey acerca del plan arancelario de Trump: "En un estudio se demostró que las medidas comerciales similares que se tomaron en la presidencia de George W. Bush le costaron a la economía alrededor de 200,000 empleos; aproximadamente 11,000 de ellos en Ohio, 10,000 en Michigan, 10,000 en Illinois y 8,000 en Pensilvania".

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Sin embargo, Trump está pensando en otras cifras de esos estados industriales: las encuestas indican que ganó en 2016 y que podría reelegirse si atrae al proletariado de estados tradicionalmente demócratas. La Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés), una de las mayores federaciones que da voz al proletariado estadounidense, emitió un comunicado en apoyo a los aranceles al acero.

"Durante años hemos llamado la atención sobre las prácticas depredadoras de algunos países exportadores de acero. Dichas prácticas afectan a los trabajadores y engañan a las empresas que producen en Estados Unidos", señaló en el comunicado el presidente de la federación, Richard Trunka. "Aplaudimos al gobierno por sus esfuerzos para resolver este problema".

Lee: EU considera excluir a México y Canadá de aranceles al acero

Eso es lo realmente importante de la salida de Cohn. Trump está indicando que tiene la intención de modificar el mapa político promoviendo una política que pese a que a Wall Street le parezca desagradable y que sea onerosa para los consumidores, será popular con un grupo reducido de electores, a quienes necesita para reelegirse.

Esa no es intriga palaciega, es política pura.

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