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Capital de riesgo, un reto para emprendimientos de base tecnológica

La creación y la expansión de las empresas de base tecnológica deben ser el resultado conjunto de la inversión pública y privada en ciencia, tecnología e innovación, opina Juan Alberto González Piñón.
lun 28 septiembre 2020 07:00 PM

(Expansión) – De acuerdo con la OCDE, en 2017, las inversiones de capital riesgo en Estados Unidos ascendió a 66.6 mil millones de dólares, representando el 86% de inversiones totales de capital riesgo a nivel mundial, lo cual significo para el país destinar un poco más del 0.35% del PIB; cifra solo equiparable con lo que actualmente destina Israel para el mismo fin.

El capital de riesgo es especialmente relevante para el surgimiento de nuevas empresas innovadoras, con modelos de negocio potenciales que se encuentran en etapa de validación técnica y comercial.

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En México, las inversiones de capital de riesgo han crecido en 42 % entre 2013 y 2019, así lo señala la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap), destacando que dicho crecimiento se debe principalmente a las rondas de la última etapa.

De manera natural, el mercado de capital de riesgo, tiende a producir un nivel sub-óptimo en la captación de inversión para nuevos emprendimientos de base tecnológica; la existencia de información imperfecta sobre las características y posibilidades del negocio, conduce a que se produzca una asimetría, entre el emprendedor y los posibles inversionistas.

El conocimiento sobre la oferta tecnológica y de servicios, impulsada por empresas en etapas tempranas, es muy distinta para ambas partes. Esta diferencia en la información se acrecienta cuando se trata de un tipo nuevo de negocio o cuando éste se basa en una nueva tecnología.

Debido a la alta tasa de cambio en el desarrollo tecnológico, la proliferación de productos innovadores (incluyendo las nuevas versiones de los productos existentes, así como la disponibilidad de nuevos productos) y la demanda del mercado; la mayoría de las empresas de base tecnológica, enfrentan dificultades en la obtención de fuentes de financiamiento, debido a que los productos de la industria de alta tecnología tienen un periodo muy corto de vida y una taza de riesgo alta.

En el actual escenario de la actividad económica que vive el país, caracterizado por la incertidumbre, la presencia de emprendedores capaces de capturar oportunidades globales y crear empresas innovadoras es fundamental para la creación de riqueza y empleo; por estas razones es importante incrementar el tamaño y el alcance del mercado de capital de riesgo en México, sobre todo hacia la inversión en etapas tempranas.

OPINIÓN: Reforzar y expandir esquemas de integración productiva y social

Por parte de los emprendimientos de base tecnológica también habrían de fortalecer sus alcances e impactos más allá de la rentabilidad financiara; es decir, que la oferta de valor representada por sus productos y servicios también debe considerar la incorporación a la cadena productiva de los sectores sociales de bajos ingresos. De esta manera, el impacto en la creación de nuevas empresas de base tecnológica puede también mejorar la calidad de vida de la sociedad.

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El país necesita crear una base de oportunidades de inversión para empresas innovadoras en etapas tempranas, orientada a obtener altas tasas de rendimiento por la vía de un crecimiento rápido y exponencial, dada su base tecnológica.

La maduración de emprendimientos basados en ciencia y tecnología depende del grado de avance en la generación del nuevo producto. Asimismo, de él depende su plan de inversión, puesto que las expectativas de beneficios están asociadas al nivel de conocimiento técnico alcanzado, lo que significa que la ventaja tecnológica, también puede representar una primicia comercial, esto se concretaría en la realidad siempre y cuando esa novedad técnica y su aplicación pueda susceptible de protección intelectual (propiedad industrial o derecho de autor).

La creación y la expansión de las empresas de base tecnológica deben ser el resultado conjunto de la inversión pública y privada en ciencia, tecnología e innovación. Sus actividades se basan en el conocimiento contribuyen al crecimiento económico y a la creación de oportunidades de empleo calificado. Con frecuencia contribuyen a resolver necesidades sociales en áreas como salud, energía, medio ambiente e inclusión social.

OPINIÓN. Estructura productiva: entre demanda y oferta de innovación y conocimiento

De acuerdo con la OCDE, México está a la zaga de países de niveles similares de desarrollo en cuanto a su capacidad para aprovechar sus avances científicos y tecnológicos para fomentar el desarrollo de nuevas empresas de base tecnológica.

A diferencia de los proyectos de cualquier índole técnica, arquitectónica o industrial, los emprendimientos de base tecnológica se caracterizan, principalmente, por el grado de incertidumbre asociado al riesgo de lograr el objetivo del mismo.

Es deseable desarrollar aún más la industria de capital privado en México, sobre todo para garantizar recursos para las nuevas empresas de base tecnológica, especialmente en etapas tempranas. Este déficit de inversión en este segmento de empresas es una falla de mercado, por ello el sector público debe de intervenir a través de una política de inversión, que considere las externalidades positivas asociadas al financiamiento de empresas tecnológicas.

Otro actor fundamental para fortalecer este ecosistema de emprendimiento tecnológico, son las asociaciones o gremios empresariales; quienes pueden facilitar el acceso al conocimiento, la experiencia, los contactos e incluso darles visibilidad ante las diversas fuentes formales de inversión y financiamiento, favoreciendo la creación de lo que se ha venido denominando como “capital social”, el cual juega un papel importante en el surgimiento de empresas de alto crecimiento.

Nota del editor: Juan Alberto González Piñón es director de Spark UP y académico de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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