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Nuestras Historias

Divergencia energética por México

Es bueno tomar la historia como referencia, pero debemos tener cuidado en cómo la adaptamos y cuál es la misión que se llevará a cabo, considera Ramses Pech.
jue 29 octubre 2020 11:59 PM

(Expansión) – Actualmente existe una falta de acuerdo entre todos los entes en el sector energético en un asunto concreto: la seguridad energética del país.

En estos últimos días se ha conceptualizado y readaptado la carta del presidente Adolfo López Mateos, que debemos tomar como una visión de corto plazo en nuestros días. Las siguientes partes del texto se deben conceptualizar al presente:

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Párrafo de la carta:
Una cosa obvia es que México requiere de varios años de evolución tecnológica y una eficiencia administrativa para lograr nuestra independencia energética; sería necio afirmar que México no requiere de la capacitación tecnológica en materia eléctrica y petrolera.”

Hace más de 60 años tuvimos esta visión, pero nunca fue aterrizada en una misión para poder ser independientes o autosuficientes, varias administraciones pasaron y nunca hubo una política pública de objetivos en común y todos fueron de acuerdo con la ideología administrativa de cada sexenio. Al parecer continuaremos por unos años más con esta forma de concebir a la energía, creando una divergencia entre todos.

Recordemos que apenas tenemos no más de cinco años bajo el nuevo mercado y el cambio planteado fue que privados nacionales o extranjeros tuvieran la oportunidad de ser parte del mercado, sin la necesidad de contratarse con las empresas productivas del Estado, y ser realizados bajo las leyes, normativas y permisos que emanaron de la llamada “reforma energética”.

No se dio como una ideología, es la forma en que podemos llegar a lo que en más de seis décadas surgió como visión y con una readaptación continua en pro de la necesidad del país. Pongámonos de acuerdo, entre todos nosotros, no se trata de ver quién es mejor, es en comprender lo que la nación requiere para asegurar su crecimiento y posicionamiento ante otras economías que quieran hacer negocios con México, ante la falta de tecnología propia.

Párrafo de la carta:
Pero para ello ningún extranjero necesita convertirse en accionista de las empresas públicas para apoyarnos.”

La reforma energética que contempla la ley de hidrocarburos y eléctrica en ningún artículo recomienda que privados puedan comprar activos y/o aportar capital a las empresas productivas del Estado o que puedan ser parte del consejo administrativo de cada una de ellas.

Adicionalmente, la Ley de Pemex determina la forma en cómo pueden ser contratadas las empresas para dar los servicios, productos o materiales a la empresa, pero en ningún momento indica que esto dará lugar a que un privado pueda tomar o decidir el rumbo o destino de la empresa. Lo que sí indica es que, de acuerdo con la decisión que tome cada una de las empresas productivas, tienen la posibilidad de buscar aliados, socios o compartir riesgos en proyectos, pero en comunión con las regulaciones vigentes actuales.

Asimismo hay que mencionar que las reservas de hidrocarburos encontradas en el subsuelo son de la nación y administradas por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (brazo técnico de la Secretaría de Energía). Un privado podrá explorar, desarrollar o mantener una producción de un campo con base en la estrategia y política energética de la administración en turno y lo que considere lo más benéfico para la nación.

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Entonces, privatizar a las empresas del Estado es un hecho o un sofisma de un mensaje que se quiera transmitir.

¿Por qué realizarlo significaría que un privado estaría en el consejo de Pemex/CFE y sería parte de las decisiones del rumbo de las empresas? Actualmente el consejo de las empresas productivas del Estado está integrado por funcionarios de la administración pública actual y no hay privados.

Privatizar significaría que los directivos de las empresas no tendrían que comparecer en los poderes legislativos o esperar un presupuesto asignado por parte de la nación vía la administración por medio de la Secretaría de Hacienda.

Estos dos párrafos tomados de la carta deberían ser readaptados para alinear el balance entre la inversión privada y la inversión pública, cuya misión debe ser autosuficiencia a largo plazo, adaptando a la transición de la energía a la forma como tomamos las materias primas o recursos naturales para su transformación e incursionar a la economía circular a mediano plazo.

Cuidado con la forma en cómo tomamos un texto que está vigente, porque debe ser adaptado a las condiciones actuales con base en la necesidad de un mercado que requiere ser cubierto.

OPINIÓN: Nuevas formas de energía, ¿negocio o hipocresía ambiental?

En 1960, el hombre todavía no iba a la Luna, México no había descubierto Cantarell y la tecnología apenas estaba en vías de desarrollo. Recordemos que la evolución de la tecnología surge a partir de 1980 a la fecha para llegar a lo que tenemos actualmente, donde abusamos de la forma como utilizamos las energías primarias. Es tiempo para saber cómo usar la menor cantidad, disminuir los contaminantes y remover los que ya están.

Es bueno tomar la historia como referencia, pero debemos tener cuidado en cómo la adaptamos y cuál es la misión que se llevará a cabo.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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