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El foco encendido por los apagones

El gobierno de Biden colocará un énfasis en la transición energética hacia renovables y políticas más sustentables, mientras que México vira hacia la dirección contraria, señala Antonio Michel.
vie 19 febrero 2021 12:04 AM

(Expansión) - La ola de apagones llegó a al menos 23 entidades del país. Su inercia ha traído consecuencias devastadoras: 6 millones de usuarios afectados por los cortes de luz; pérdidas cercanas a los 2,700 millones de dólares. 2,600 maquiladoras perjudicadas en los estados fronterizos; entre otros.

No es algo inusitado, ya que en diciembre hubo uno que repercutió en casi 10 millones de usuarios y en 2019 hubo otro al sureste del país. Tampoco será el último, pues los actuales y los precursores evidenciaron una serie de factores que seguramente podría provocar otros más adelante.

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Por lo tanto, es necesario discernir entre lo que corresponde a México y lo ajeno. De esa manera será más fácil reducir el riesgo de otros incidentes similares y estar mejor preparados en caso de que ocurran.

La iniciativa con trámite preferente emitida por el Ejecutivo para modificar Ley de la Industria Eléctrica arremete contra la inversión privada, entorpece el progreso hacia energías limpias y más baratas, además de atentar en contra del T-MEC, lo cual generará tensión con Estados Unidos.

Como se anunció en el texto de referencia, la combinación de estas circunstancias propiciaría más apagones y profundizaría las fallas del sector ( https://expansion.mx/opinion/2021/02/04/cronica-de-un-retroceso-anunciado ). Si bien la intención no era que ocurrieran de inmediato, era evidente que cualquier evento externo e inesperado que alterara las variables sacudiría al sistema.

Las nevadas y tormentas invernales que han azotado al sur de Estados Unidos congelaron ductos, limitando la oferta e hicieron que la demanda interna de gas natural incrementara en 20%. Esto representa aproximadamente la cantidad de gas que Texas envía a México. El gobernador de ese estado anunció la cancelación de exportaciones hasta el 21 de febrero.

Con esta declaración se priorizarán industrias de Estados Unidos, por lo que habrá diferimiento y encarecimiento en la distribución de la molécula. Cabe señalar que, aproximadamente 70% del gas que utiliza la CFE es importado, mayoritariamente de Texas.

Además de develar la enorme dependencia que tiene el consumo mexicano de electricidad del gas natural proveniente de Estados Unidos, este acontecimiento también plasma los efectos del cambio climático y resalta la importancia de combatirlo.

El gobierno de Joe Biden colocará un énfasis especial en la transición energética hacia renovables y políticas más sustentables, mientras que México vira hacia la dirección contraria. También levanta una advertencia sobre el potencial que tiene Estados Unidos para ejercer presión a México con el suministro de gas.

Ninguno de los anteriores puede acuñarse al gobierno actual. Sería injusto decir que López Obrador es responsable de la dependencia de las importaciones de gas o de las deficiencias en la red de transmisión. No es culpa de la llamada cuarta transformación los fenómenos climáticos.

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La ola de frío polar congela tuberías en EU con temperaturas de -18 °C

Sin embargo, tampoco puede evitarse que ocurran ni pueden ignorarse en la planeación del sector. Es importante entender lo endógeno y lo exógeno para proponer soluciones integrales.

¿Qué se puede hacer?

Es imposible independizarse de las importaciones de gas natural de Estados Unidos. Se llegó a este punto por la competitividad de precios y la necesidad de abastecer la demanda interna con las condiciones actuales de generación de electricidad.

Es poco probable que este escenario cambie. Donde México puede generar cambios sustanciales es en el almacenamiento de gas. La capacidad y la tecnología actuales no son suficientes para rescatar a la CFE en escasez repentina. Las reservas de gas natural licuado deben permanecer disponibles y ser reforzadas como medida de prevención.

A la par, no descuidar las inversiones en la extracción y producción nacional. No se trata solamente de inyectar recursos, sino de distribuirlos de acuerdo con la rentabilidad y la eficiencia. Es menester priorizar los yacimientos que representen precios competitivos y dejar de lado aquéllos que sólo desviarían recursos de lo redituable.

Otra acción prioritaria relacionada a la producción nacional es la diversificación y optimización de recursos de Pemex. La refinería de Dos Bocas y otras subsidiarias de la paraestatal que han recibido grandes cantidades de dinero están destinadas a producir gasolinas, no a extraer gas natural.

Aumentar el capital y las políticas públicas destinadas a esta industria disminuirá la dependencia de importaciones de otros países. En ese sentido, considerar el fracking y reactivar las rondas para recursos no convencionales ayudarían a aprovechar las reservas nacionales de gas natural y a tener precios más competitivos.

Procurar una matriz energética equilibrada. El hincapié en las energías limpias ha sido reiterativo, pero hay múltiples razones que lo sustentan. El cambio climático vocifera su presencia cada vez con decibeles más altos, como se ha visto en algunas partes de Estados Unidos y de México. No es posible, ni conveniente, regresar a combustibles fósiles que, además de contaminar más, son más caros. Además, ampliar la participación de energías renovables en lo parques de generación amortiguaría el impacto de una falta de suministro o de gas natural.

Finalmente, robustecer y mejorar la red nacional de transmisión, el sistema de transporte de gas natural (Sistrangas). La infraestructura en gasoductos y líneas de transmisión es deficiente. Los ductos del Sistrangas son propiedad del Estado, siguen un interés nacional y no uno de lucro, por lo que es conveniente que se fortalezca. Invertir en ella diluiría el impacto ante eventos inesperados y con ello, el número de apagones aminoraría.

En referencia a la frase célebre de Reinhold Niebuhr: hay que tener la serenidad para aceptar lo que no puede cambiar, el valor para cambiar lo que se puede y la sabiduría para identificar la diferencia. Culpar a otros gobiernos u otros países no exime la responsabilidad del gobierno actual; acusarlos de no resolver lo ajeno tampoco resuelve.

Es necesario entender cada parte para diseñar soluciones objetivas e integrales. Hay que procurar que el foco que enciendan los apagones sea el de ideas que iluminen el rumbo del sector energético en México, y no uno rojo que indique el peligro de continuar en esta ruta.

Nota del editor: Antonio Michel estudió Relaciones Internacionales en el ITAM, donde es profesor, y tiene una Maestría en Administración Pública por la Universidad de Maxwell. Trabajó casi 7 años en la Administración Pública Federal, en las secretarías de Relaciones Exteriores, Desarrollo Social, Energía y Gobernación. Su pasión son los asuntos internacionales, los asuntos políticos y la administración pública. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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