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La verdad y la política energética

Las mentiras sobre el muy complejo sector eléctrico son caldo de cultivo que queda como anillo al dedo en un año electoral, opina Claudio Rodríguez-Galán.
vie 26 marzo 2021 12:01 AM

(Expansión) - A la genialidad política filosófica de Hannah Arendt (1906-1975).

Decía la gran filósofa judío-alemana Hannah Arendt que “nadie ha dudado jamás con respecto a que el hecho de que la verdad y la política no se llevan demasiado bien, y nadie, que yo sepa, ha colocado la veracidad entre las virtudes políticas”.

En las últimas semanas hemos visto que la verdad ha sido secuestrada, particularmente en el sector energético en lo general, y eléctrico en lo particular.

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Los dogmas, las ideologías y la falta de contrapesos del poder son y siempre serán el peor enemigo de la verdad.

Pareciera no importar el valor de la ley escrita, del estado de Derecho, del respeto a la máxima contractual internacional “pacta sunt servanda”.

Después de 70 años de un partido que se creía eterno, plagado de mentes geniales pero que produjo millonarios sexenales y uno de corte empresarial –oposición histórica del primero– que hipotecó un cambio que nunca se concretó, la democracia mexicana eligió una nueva opción.

Esta opción, de corte social, busca terminar con décadas de corrupción, impunidad e irrisorio crecimiento económico, pero no ha logrado luchar contra grupos que dolosamente buscan dejar a México en la oscuridad; son los llamados políticos del pasado.

Sí, los mismos que hipócritamente engrosan hoy las filas del partido y que incluyen a los peores personajes de los otros dos partidos descritos anteriormente.

Hipocresía burlona cuando uno de ellos dirige el sector eléctrico de México. Esa es la verdad.

Lo que hemos visto en esta nueva realidad es una persona que ha secuestrado el discurso, que no acepta réplica y que, si ésta proviene del Poder Legislativo (imposible) o Judicial, esto será atacado como traición a la Patria. ¡Cuánto miedo a la verdad!

En materia energética todo lo anterior queda en especial relieve.

Las mentiras sobre el muy complejo sector eléctrico son caldo de cultivo que queda como anillo al dedo en un año electoral, pero que están basadas en la peor ideología de los más burdos años del priismo; el Echeverrismo.

Cuando esas mentiras sectoriales son confrontadas contra el Poder Judicial, quien respetando la letra de la Constitución otorga suspensiones provisionales y ahora definitivas, son simplemente reiteradas en años electorales bajo francas y grotescas falacias, mezcla de ignorancia y populismo.

Las mentiras tienen vida corta y, cuando son repetidas una y otra vez buscando quedar afianzadas en la mentalidad y discurso diario de los mexicanos, solo alargan su desahuciada vida, porque la verdad siempre prevalece. La verdad no es binaria.

Un fenómeno que Arendt definió muy bien cuando señalaba que las propias mentiras se voltean contra quien las confiere.

Lo que no entienden los que políticamente lucran con la mentira es que la ignorancia jamás será buena consejera.

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La ideología tampoco lo será y la historia es tajante en sentenciar y juzgar a los mentirosos. Esa siempre ha sido la verdad.

Bajo ese tribunal todos los ideólogos del fracaso, autoproclamados salvadores de la patria, protectores del bienestar nacional, del bien de la nación, defensores del peso, protectores de penachos, los administradores de la abundancia, guardianes de la madre naturaleza y anexas, quedan siempre sepultados por la avalancha de lo único que no pueden ni podrán controlar: los hechos basados en la verdad, sea legal, técnica, económica o histórica.

Por eso los políticos la odian tanto, por eso, como dice Hannah Arendt, la verdad nunca será una virtud de los políticos.

Cuando la verdad se enfrenta a los populistas, estos atacan a quien la esgrime, la defiende, demuestra o la señala, pues saben que el verdadero contrapeso del poder es la verdad, sea que la ejerza y defienda el Poder Judicial, el Poder Legislativo (cuando no se tiene), los organismos autónomos o a los libre-pensadores.

Por eso el odio al estudio, a la preparación académica, al análisis, al esfuerzo.

Por eso el populista embustero –que en la historia es confrontado con la verdad– esgrime y orquesta ataques para distraer al oyente de lo que no quiere que se entere.

Con ello buscan crear su “verdad paralela” que no es otra cosa que una falacia, un sofisma, un dogma sin sustento, o lo que es lo mismo, la más burda mentira. Repito, la verdad no es binaria.

Por todo lo anterior, reitero como siempre, “la verdad nos hará libres”.

Nota del editor: Claudio Rodríguez-Galán es socio de la Práctica de Energía de Thompson & Knight. Está clasificado como un “Abogado Líder en Energía”, mexicano y global por varias publicaciones internacionales, incluyendo Global Chambers, Chambers & Partners, Legal 500 y Who’s Who Legal. Claudio tiene más de 18 años ininterrumpidos ejerciendo el Derecho Energético. Es Maestro y candidato a Doctor en Derecho. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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