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La nueva diplomacia climática internacional

El mundo ha entendido que tomamos muchos recursos de la naturaleza para su transformación, pero desperdiciamos mucha de ella, señala Ramses Pech.
mié 28 abril 2021 12:00 AM

(Expansión) - Respire aire limpio, beba agua limpia y promueva la justicia ambiental.

El mundo ha decidido realizar cambios sustanciales en la forma de convivir con la naturaleza, en la forma de tomar de ella los recursos para la vida cotidiana, y evitar alterar así el aire que respiramos, y no tener que mutar cada organismo para poder sobrevivir.

El ser vivo es adaptable, pero requiere de miles de años para lograrlo, cosa que el ser humano actualmente, bajo las condiciones actuales, no podría mutar como organismo, y que requeriría de sistemas artificiales para poder estar en el planeta.

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En la cumbre de líderes sobre el cambio climático quedaron asentados los intereses y las relaciones de unas naciones con otras.

De forma “teórica”, cada una de ellas se comprometió a trabajar de forma rápida en esta década ante la necesidad de acelerar los esfuerzos de descarbonización. Varias naciones realizaron diferentes anuncios durante esta sesión, cuyo cumplimiento dependerá de las políticas públicas que implementen, de los recursos financieros a quienes puedan dar acceso, investigaciones, y creación de nuevas tecnologías para poder aplicar en cada proceso donde exista una combustión o emanación de calor.

La cumbre es el punto de inicio no de una revolución industrial sin control, confiere el surgimiento de la nueva forma de realizar negocios en el mundo con respecto a la parte energética. Es absurdo que un individuo pretenda idealizar un mundo basado en una sola fuente de energía primaria y pueda alcanzar el crecimiento económico de una nación.

El mundo económico, financiero, y tecnológico, ha abierto una segunda oportunidad para poder tener un nuevo modelo de transacciones comerciales, basada en una diplomacia económica-climática, y cuyo sustento será: cuánto se invierte en reducir las emisiones de contaminantes a la atmosfera, y qué se hará al respecto.

Para lograrlo, cada país no solo deberá facilitar las inversiones, deberá proporcionar políticas públicas que den a lugar a una reducción de las emanaciones actuales para el futuro.

El mundo financiero ha determinado para el futuro que se tendrá acceso al dinero siempre y cuando, en cada proyecto energético, tome a la energía primaria para su transformación en portadores de energía, contemple equipo, tecnología y planes en recuperar dióxido de carbono, contaminantes o calor. El concepto que en esta década sea implementado será “captura y recuperación” para su reutilización.

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2020 y 2016 han sido los años más cálidos de la historia reciente

Al parecer, el mundo ha entendido que tomamos muchos recursos de la naturaleza para su transformación, pero desperdiciamos mucha de ella.

El dinero, después de la recuperación -que podría suceder a partir del 2022-, se tendrá una vez que la mayoría de la población esté vacunada, y que existan protocolos para contener al COVID-19.

Veremos a las naciones que entendieron en este periodo de aprendizaje que la financiación pública por sí sola no será suficiente para hacer frente a los desafíos que plantea el cambio climático, para lo cual deberá existir una armonía para que los recursos fluyan a los países, que indiquen un compromiso de reducción, y tener un mix energético acorde a las necesidades del planeta.

Las nuevas reglas que surgirán para poder financiar un proyecto estarán fundamentadas en:

- Mejorar la información sobre los riesgos y oportunidades relacionados con el clima.

- Identificar inversiones alineadas con el clima.

- Gestionar los riesgos financieros relacionados con el clima.

- Alinear carteras y estrategias con los objetivos climáticos.

El mundo quiere estar en 2050 con cero emisiones de carbón y apegado a los anteriores puntos.

¿Realmente estamos entendiendo este concepto? ¿Imaginas dejar de utilizar los hidrocarburos para la refinación, petroquímica, electricidad o cualquier forma que pueda ser utilizado de forma tajante? En esta industria todos los procesos requieren intercambios termodinámicos, reacciones químicas y calor para poder obtener productos que puedan ser utilizados en cada actividad del ser humano.

Para que la industria continúe, aquí surge el nuevo modelo de negocio y concepto, el cual deberá ser “invertir en tecnología que ayuden a que no emanen contaminantes o calor a la atmosfera por medio del negocio de la captura”.

Un ejemplo inmediato en la industria de hidrocarburos en la cumbre climática, en la que Estados Unidos, Canadá, Noruega, Qatar y Arabia Saudita representan 40% de la producción mundial de petróleo y gas, los países establecieron un foro cooperativo que creará estrategias como:

- Reducción del metano,
- Economía circular del carbono,
- Desarrollo y despliegue de tecnologías de energía limpia,
- Captura y almacenamiento de carbono y
- Diversificación de la dependencia de los ingresos de hidrocarburos.

El mundo cambiará no por una necesidad racional de supervivencia, sino por una adaptación económica ligada a tener un diferenciador entre los países bajo la diplomacia climática, en la que Estados Unidos prometió en la cumbre liderar una revolución de energía limpia, y los países que tomen medidas decisivas ahora cosecharán los beneficios económicos del futuro.

Cada país indicó que invertirá en capturar un porcentaje de reducción y exigirá, por medio de políticas públicas, que se lleve a cabo en su industria, comercio, hogares y transporte.

¿México quedó fuera del nuevo negocio?

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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