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Controlar mercados estanca al desarrollo por depender de inversión pública

No importa que tengamos programas de desarrollo social, pues no ayudan al desarrollo económico, al contrario, bajan el ingreso per cápita al ser un dinero cautivo circulante, señala Ramses Pech.
lun 16 agosto 2021 12:01 AM

(Expansión) - México registra un estancamiento en el crecimiento de la población, ante los decesos de personas en los últimos 18 meses y, en el futuro inmediato, causará problemas a la economía al no tener la fuerza laboral y de conocimiento que eran parte del desarrollo interno.

Al mismo tiempo se ha incrementado la pobreza, derivada de tener una población de 7.4 millones de personas que ganan entre uno a tres salarios mínimos -del 2018 a 2020-, que repercute de forma directa a la reducción per cápita de las personas, y se contrae en un 11% en el mismo periodo. ¿Por qué preocuparse de que hay más pobres? Sí, esto continuará creciendo.

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No importa que tengamos programas de desarrollo social, pues no ayudan al desarrollo económico, al contrario, bajan el ingreso per cápita al ser un dinero cautivo circulante. La pregunta es ¿quién pagara por la energía, los servicios o los productos, al no circular dinero que no sea del presupuesto de la nación, que provengan de los salarios de la burocracia o apoyos en programas a la sociedad?

Un país inicia con el desarrollo económico, que está fundamentado en las actividades que realiza su población, y en México, la parte del sector secundario donde inician los negocios no crece, por el contrario, en los últimos tres años se ha contraído en un 2%. Al no haber negocios, la gente es despedida e ingresa al sector terciario, aumentando en un 6% esta actividad, pero son contratados con salarios reducidos y sin tener un crecimiento de largo plazo.

La realidad es que se está apostando a que solo los recursos provengan en su mayoría del gobierno, por medio de decisiones que conlleven a un control de las actividades del mercado, el cual requiere ser cubierto de forma rápida ante los cambios generacionales a través del consumo energético. La economía no se moverá en un mercado, sin dinero, sin energía y sin salud.

En México continuamos apostando a las empresas productivas del estado. La deuda de corto y largo plazo, de la principal que tenemos en el sector de hidrocarburos, la está sofocando y estresando para poder cumplir con el objetivo de esta administración. Ha quedado confirmado que ésta no puede ser la garante del todo, debido a que tiene accidentes, fallas y requerimientos de dinero para poder realizar sus actividades.

El presidente Joe Biden anunció los pasos para impulsar el liderazgo estadounidense hacia adelante en los automóviles y camiones que generen combustiones limpias. ¿Estaremos preparados para dar el salto cuántico para adaptarnos a esta nueva revolución industrial, al permitir el estancamiento de la evolución, al cambiar, orientar y permitir que las empresas productivas sean las garantes del cambio? Si la más importante está con altas deudas, ¿de dónde se obtendrá el dinero para realizar los cambios que estén alineados a tener cero emisiones o a colaborar en reducir al incremento de la temperatura del planeta?

El país requiere de un cambio en la convicción ideológica patriótica soberana de un simple discurso a una de razonamiento con sentido común en hechos; no es posible que la deuda externa del país y Pemex en conjunto superen los ingresos de la nación en forma anualizada.

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En los últimos días ha quedado demostrado por el mercado que una administración no puede controlarlo ante la demanda de un insumo. La administración actual esperaba que el gas licuado de petróleo tuviera una reducción acorde a las proyecciones estimadas con la idea de que bajaría el precio. La realidad no es así, y no será porque depende de factores sobre cómo es concebido el mercado, en función de las necesidades y del costo de cómo llega para su consumo.

La CRE discute normatividades en función, no de la evolución tecnológica, sino de una adaptación de lo que tenemos disponible en el mercado de las empresas del estado, y esto lo observamos en las continuas solicitudes para ser escuchados, como ha sido el estado de Nuevo León, que está dispuesto a adaptarse a cambios tecnológicos; el ejemplo es permitir el 10% de etanol en la gasolina, con base en datos de investigación. Podrá ser el primer estado, como el vecino California, en poder separarse de lo común, a ser la punta para el cambio.

Controlar mercados estanca al desarrollo económico por depender de la inversión pública y ésta, sin ingresos tributarios, colapsará.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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