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¿Cuánto le cuesta a un banco no atender la inclusión financiera?

Se requieren esfuerzos considerables para que exista una cultura de educación financiera y que se atiendan segmentos del mercado con base en sus necesidades específicas, señala Nick Grassi.
mar 24 mayo 2022 06:03 AM
El reto de la inclusión financiera de personas con discapacidad
La inclusión financiera no sólo significa que todas las personas del país obtengan una cuenta bancaria o un crédito mediado por alguna institución -aunque es parte del proceso-, apunta Nick Grassi.

(Expansión) - Uno de los temas pendientes más apremiantes del sector financiero mexicano es el de la inclusión de poblaciones no bancarizadas al sistema. Dejar de atenderla es costoso para las empresas, para el país y para los usuarios. Implica operar bajo un marco en el que las personas enfrentan sus vidas diarias con capacidad de acción limitada.

En el largo plazo, esto se traduce en pérdidas de empleos, competitividad mermada de empresas y finanzas personales y familiares endebles. La inclusión financiera no sólo significa que todas las personas del país obtengan una cuenta bancaria o un crédito mediado por alguna institución -aunque es parte del proceso-.

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Se requieren esfuerzos considerables para que exista una cultura de educación financiera y que se atiendan segmentos del mercado con base en sus necesidades específicas. El reto está en robustecer las oportunidades de las personas, al mismo tiempo que se cultive un interés por mejorar y cuidar las finanzas de una población.

La tecnología ha sido clave en este proceso, pues ha permitido el desarrollo de empresas (neobancos, proptech, insurtech, por mencionar algunas) que han logrado crear productos financieros accesibles y que están impulsado la inclusión financiera.

En la medida que poblaciones vulnerables e históricamente excluidas por la banca tradicional acceden a más y mejores posibilidades de administrar sus finanzas se podrán revertir indicadores como la pobreza o el bajo acceso a servicios de primera necesidad. No atender la inclusión financiera en un país como México es preocupante y podría llegar a ser desastroso.

Finanzas más sanas

En la más reciente encuesta Global Investor Pulse, de BlackRock, quedó registrado que en México el dinero es el principal causante de estrés en la población. Ingresos insuficientes, falta de planeación y seguimiento de presupuestos, mala administración en lo cotidiano son sólo algunos de los efectos negativos de no atender la inclusión financiera.

En este sentido, es vital pensar en la expansión de programas y sistemas de educación financiera que acompañen a la población en sus procesos de toma de decisiones desde etapas tempranas como la niñez y la adolescencia.

De forma paralela, la educación financiera para futuros emprendedores es clave, pues de ella dependerá el desarrollo de su futura compañía y de quienes dependan económicamente de ella como socios, proveedores y colaboradores. Se trata de crear círculos virtuosos que a largo plazo impacten en el macro.

Competitividad

La inmensa mayoría de las empresas mexicanas son micro, pequeñas y medianas. Cerca de 70% de los empleos del país dependen de ellas y sus principales obstáculos de operación están relacionados con problemas financieros como dificultades para obtener financiamiento en momentos clave de crecimiento o su flujo de liquidez.

Es importante recordar que si bien son una importante fuente de empleo, muchas de estas empresas surgen de la necesidad de autoempleo por parte de sus fundadores y son su única fuente de ingresos.

No atender las necesidades financieras de estas empresas, y de sus fundadores, los lleva a buscar préstamos no institucionalizados con tasas de interés prohibitivas, en la medida que no cuentan con acceso al sistema financiero o carecen de herramientas básicas de educación financiera.

Una democratización de los productos y servicios del sector potenciaría a la que es la espina dorsal económica del país, repercutiendo en mayor competitividad y más y mejores empleos para la población.

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Catalizadores de la inclusión financiera

La inclusión financiera ofrece la posibilidad de articular espirales de círculos virtuosos en los que se potencie a las distintas partes involucradas. Cada avance en la materia conlleva más avances y mejoras en un efecto dominó positivo.

Pero para que esto suceda se necesitan catalizadores importantes. Todo comienza por mapear adecuadamente cuáles son las necesidades de los usuarios, para que las instituciones financieras puedan atenderlas.

Las herramientas tecnológicas son clave para entender las necesidades de los usuarios y conocer sus hábitos financieros, así como para impulsar el crecimiento de las instituciones financieras en un entorno tan complejo como el que nos dejó la pandemia.

No atender la inclusión financiera nos cuesta a todos: usuarios, empresas, países. En la medida en la que se articulen estrategias efectivas acorde a las necesidades del país, el miedo a las compras en línea y ‘guardar el dinero bajo el colchón’ serán sólo recuerdos lejanos y el futuro será uno en donde las personas podrán cumplir sus metas financieras y acceder a mejores opciones de calidad de vida.

Nota del editor: Nick Grassi es Co-CEO de Finerio Connect. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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