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El error (estadístico) del primer trimestre

¿Arrancó México el 2022 mejor que su vecino? Más bien, la situación de México se explica por la de Estados Unidos, señala Sergio Luna.
jue 07 julio 2022 11:57 PM
OCDE ve crecimiento moderado para México
Los datos recién publicados de oferta y demanda muestran que las exportaciones netas en este lado de la frontera cambian de signo: de restar -1.1% al crecimiento del PIB en 4T21 pasan a sumar 1.6% al resultado de 1T22, apunta Sergio Luna.

(Expansión) - Ahora que todos los comentarios económicos giran en torno a la inflación, conviene desviar un momento la atención para revisar algunos datos de actividad económica. También en ese frente hay asuntos de gran relevancia.

En Estados Unidos la revisión del Producto Interno Bruto (PIB) al primer trimestre del año (1T22) reporta una caída trimestral anualizada de -1.6%. Es la primera variación negativa desde el descenso de -31.2% en 2T20 asociado a la pandemia e implica una sensible desaceleración con respecto al 6.9% registrado en 4T21.

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Por otra parte, el modelo GDPNow de la reserva federal de Atlanta – que utiliza la información que se va publicando para estimar de la variación del PIB en el trimestre en curso – reporta al primero de julio un valor de -2.1% en 2T22. De confirmarse, el PIB de Estados Unidos ligaría dos trimestres de variación trimestral negativa, lo que muchos llaman una recesión técnica.

Sería una recesión atípica: el mercado de trabajo mantiene su vigor y la situación financiera de los hogares es relativamente robusta. Lo inusual de la circunstancia se confirma cuando revisamos los datos de oferta y demanda agregada. Señalan que efectivamente el consumo privado se desaceleró, fundamentalmente porque la gente gastó menos en bienes no duraderos. También que la inversión se mantiene con buen ritmo, ya descontando el efecto de una menor acumulación de inventarios.

Pero el rubro que más destaca es el de exportaciones netas: en 1T22 lo que Estados Unidos vende al mundo cae -4.8% mientras que lo que le compra del mundo brinca 18.9%. En otros términos, la demanda de Estados Unidos mantuvo su vigor; es la producción doméstica la que se debilita y el resto del mundo – México incluido - el que se beneficia. Si las exportaciones netas hubieran registrado su contribución promedio de los últimos cuatro años, el PIB del 1T22 en Estados Unidos hubiera crecido 1.2% en lugar de registrar el descenso ya comentado.

Mientras tanto, México reporta un crecimiento trimestral del PIB a tasa anual de 1.8% en 1T22 de acuerdo con el INEGI. No es una cifra estrictamente comparable con la de Estados Unidos, pero sí hay un contraste en derroteros. ¿Arrancó México el 2022 mejor que su vecino? Más bien, la situación de México se explica por la de Estados Unidos. Los datos recién publicados de oferta y demanda muestran que las exportaciones netas en este lado de la frontera cambian de signo: de restar -1.1% al crecimiento del PIB en 4T21 pasan a sumar 1.6% al resultado de 1T22.

En otras palabras y para nuestros propósitos, en 1T22 el PIB de Estados Unidos experimentó el tipo “correcto” de caída. Hacia adelante, si la política monetaria más astringente de la Fed resulta en un debilitamiento de la demanda interna – así se espera que opere – Estados Unidos podría experimentar el tipo “incorrecto” de contracción, con efectos más que proporcionales sobre nuestro país.

 

Los riesgos a la baja en términos de crecimiento en México podrían así ser sustanciales, particularmente si el motor externo es el que mantiene a nuestra economía en marcha. Sobre esto, lamentablemente podemos decir muy poco. En Estados Unidos, las estadísticas se reconcilian para que la suma de las contribuciones de las distintas fuentes de demanda (consumo, inversión, gasto de gobierno y exportaciones netas) coincida con la cifra del crecimiento del PIB. Eso es lo que permite determinar las fuentes del crecimiento.

En México, la suma de las contribuciones de las fuentes de demanda al crecimiento no coincide con la variación reportada para el PIB. El INEGI explica que no se incluyen en dichos cálculos ni la variación de existencias ni las discrepancias estadísticas, es decir inventarios y errores. El problema es que en 1T22 esta diferencia es extraordinaria: la suma de las contribuciones aludidas publicadas por el INEGI daría como resultado una tasa de crecimiento de 7.5%, ¡más de cuatro veces el dato de crecimiento reportado por el mismo INEGI para ese periodo!

Insisto en que el cambio de signo en la contribución de las exportaciones netas es consistente con lo que ocurre en Estados Unidos, pero con un error estadístico tan grande, creo que decir algo más sobre qué tanto contribuyen el consumo privado o la inversión a la marcha de la economía es aventurado. Lo más urgente es que el INEGI detalle a qué se debe dicha discrepancia; es inquietante no tener una lectura más precisa del estado de los motores cuando volamos hacia una zona de turbulencia.

Nota del editor: Sergio Luna estudió Economía en la UNAM y la Universidad de Londres. Fue economista en el Banco Nacional de México durante 33 años y continúa en dicha profesión, ahora de manera independiente. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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